sábado, 10 de mayo de 2014

CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN DE LA NOVELA DE EUGENIO ASENSIO, TIZA, EN LA LIBRERÍA LÉ DE MADRID: REIVINDICANDO EL PODER DE LAS PALABRAS


 
Hacía calor en la capital del futuro extinto Reino el pasado viernes y, como casi siempre, nos refugiamos en la excusa de las prisas para llegar con la hora pegada a la cita. Ayer fue la primera corrida de la Feria de San Isidro la que se cruzó en nuestra ruta para recordarnos eso de que más vale salir con tiempo vayas donde vayas. Y no solo eso, porque también nos acompañó ese bochorno de las tardes de mayo de la capital que no te invita precisamente a exiliarte en ningún local cerrado ausente del sol, sino más bien, a disfrutar de la sombra en una terraza donde la brisa nos disipe de los malos recuerdos de los primeros calores primaverales. Ni que decir tiene que, a nosotros, todo este envoltorio geográfico y climatológico nos daba igual, pues la cita con Eugenio Asensio y su novela Tiza nos tenía embelesados con la expectativa de los buenos momentos. De ahí, que nada más vernos, el apretón de manos sucumbiese ante el abrazo prometido. Al llegar justos de tiempo, dejamos las palabras para después, porque Anamaría Trillo enseguida hizo de maestra de ceremonias para presentarnos al autor (Eugenio Asensio) y al periodista Lorenzo Rodríguez, que hizo de perfecto introductor a la obra de Asensio. Así las cosas, Anamaría nos recordó el nexo troncal de la novela, que no es otro que las cuatro visitas que un profesor hace a un exalumno a la cárcel, y las diferentes sensaciones que la exhaustiva lectura de la obra le habían producido, destacando ese portentoso último capítulo. Por su parte, Lorenzo Rodríguez ahondó en lo novedoso que resulta la construcción como personaje novelístico de un anti profesor repleto de contradicciones, en la maestría de Eugenio a la hora de crear los diálogos de sus personajes, y en ese espontáneo humor que aparece a veces en la trama; un humor que no siempre es de risa fácil, sino de una cierta amargura por lo que representa.
 

Hasta ahí, Eugenio estuvo siempre atento a lo que decían sus interlocutores y aportando algún matiz a las intervenciones. Sin embargo, fue en su turno de la palabra cuando de repente se le iluminaron el gesto y la mirada, porque sí, Eugenio Asensio estuvo arrollador con la palabra, más que convincente en los planteamientos que esgrimió sobre su obra (a mí al menos me iluminaron mucho el recuerdo de mi pasada lectura) y aleccionador en sus explicaciones y comparaciones literarias, cuyo culmen fue sin duda esa extraordinaria y mágica comparación que hizo de los protagonistas de su novela con Don Quijote y Sancho Panza; personajes que se complementan y se explican así mismos a través del otro (como el profesor y el exalumno). Esa, sin duda, es la gran fuerza que tienen los diálogos de Eugenio en Tiza. Se nota y mucho que ha sido, y es, un hombre de teatro, pues estuvo algo más que embaucador con sus movimientos y ese forma de dirigirse al público tan particular, con la que se ganó la atención y la admiración de todos los que allí estábamos reunidos.
 

Dicho todo esto, uno quiere resaltar, después de las grandes virtudes ya destacadas por los tres interlocutores anteriores, así como, por los oyentes que después intervinieron, que el gran acierto global de esta novela, y la gran burbuja que lo cubre todo, es ese existencialismo que destila el profesor sin nombre, pues en estos tiempos que nos están tocando vivir, no cabe mayor gesto de rebeldía y valentía, tanto por parte de una editorial a la hora de publicar textos como Tiza, porque pertenecen a la literatura de verdad, es decir, la de todo la vida de Dios; y la del autor, que alejado de las modas, ha tenido el coraje de trasladarnos hasta ese punto en el Camus situó a su Meursault de El Extranjero. Y ahí está la esencia de esta novela, pues ese es el ingrediente más universal que posee el hombre, pues lo engloba todo, tanto las victorias como las derrotas que el ser humano experimenta a lo largo de su vida. Y lo que es más importante aún, porque Eugenio Asensio y Tiza, se sitúan en esa literatura que nos hace reflexionar y preguntarnos acerca de quiénes somos en verdad.
 

Para completar el perfil de este gran Eugenio Asensio, tras la presentación de su novela Tiza, uno tuvo la suerte de escuchar todos sus planteamientos acerca del mundo editorial, del universo literario y de su amor por los libros, y aún, por encima de todos ellos, uno pudo comprobar, no sin cierto asombro, pero sí con una gran admiración, que él por encima de todo es un hombre que cree en un mundo sin fronteras (conmigo ya somos dos en ese club), ahora que está tan de moda que cada presidente del gobierno, Comunidad Autónoma o Comunidad de vecinos, reivindique para sí lo que es de todos. El mundo es de todos..., habría que recordarles y recordarnos más de una vez. De ahí, que no me quede sino darle las gracias Eugenio por recordármelo a través del mágico poder de las palabras. A buen seguro que el escritor Eugenio Asensio nos va a dar mucho que hablar con sus próximas obras, y para mí, es un honor seguirle en la colección de narrativa de la editorial Playa de Ákaba.


Ángel Silvelo Gabriel. 

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