jueves, 6 de junio de 2019

MIGUEL A. MOLINA, DILUVIO PERSONAL: UNA LLUVIA IMAGINARIA Y PROFÉTICA SOBRE EL MUNDO Y SUS EMOCIONES




Diluvio personal como forma de empapar el mundo a través de una lluvia imaginaria y profética sobre el mundo y sus emociones. Diluvio personal como agua purificadora que limpia, pero no borra, las aristas de la vida y los sentimientos, pues estos permanecen unidos a nuestra piel de una manera indeleble. Diluvio personal como instrumento con el que dar luz a los más desfavorecidos, a los anónimos, a los desaparecidos de un mundo perdido en los likes de las redes sociales. Chaparrones y aguaceros íntimos, aprisionados en 99 palabras con las que su autor, Miguel A. Molina, perfila la vida de sus personajes y el mundo que les aprieta. Un mundo que los atrapa para luego dejarles libres, como los sentimientos y los reproches que se enquistan en nuestro alma. Alma húmeda y, profusa en oquedades, donde aún podemos resguardarnos de esa tormenta que nunca queremos que sea ni bíblica ni exterminadora, porque los personajes que retrata Molina buscan también la luz y ese último rayo de sol que les envía el mensaje que merece la pena seguir adelante. Diluvio personal es el nuevo libro de Miguel A. Molina, Un volumen de 140 microrrelatos con el que se gradúa de una forma definitiva como un experto narrador del instante encapsulado en sus poderosas 99 palabras. Molina ya no necesita echar siempre mano de la sorpresa o el giro inesperado o fatídico. Ahora le basta fijar su mirada y su pluma sobre aquello que le rodea para marcar un sesgo personal e intransferible a la hora de retratar el microcosmos de unas vidas llenas de amor y desamor, esperanza y derrota, lucha y fracaso. Y, sin dudar, en hacerlo, plasmando en sus micros la realidad social que le está tocando vivir, y así, nos habla de las guerras olvidadas del mundo, de la violencia de género, del abandono de las personas mayores, o del desamor, con la misma facilidad que confronta presente y pasado en una poderosa semblanza de: Sequía, Llovizna, Tormenta o Aguacero.



Diluvio personal comienza con un magnífico micro titulado Hambruna; una historia que por sí sola sería merecedora de un premio y que, en este caso, el autor ha regalado a sus lectores de una forma generosa. En él están presentes muchas de las preocupaciones que ocupan al autor, donde también al literatura y las sinuosidades del camino se hacen tan reales como la felicidad o la muerte lo hacen en nuestras vidas. Por si todavía todo esto no fuera suficiente, Miguel A. Molina nos regala micros escritos en diferentes formas geométricas: como por ejemplo son un corazón o una cruz. O también, mezclando número y letras, en un ejercicio de inteligencia que hace muy visible el desconcierto del ser humano en la actualidad.



En definitiva, Diluvio personal es la confirmación de Miguel A. Molina como un experto microrrelatista, donde a través de las 99 palabras de cada uno de los 140 micros que componen este volumen, nos da muestra de su maestría y acierto a la hora de fijar su mirada en un diluvio personal. Un diluvio personal, como forma de empapar el universo a través de una lluvia imaginaria y profética sobre el mundo y sus emociones.



Ángel Silvelo Gabriel. 

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