Tiempo de comunicaciones rotas

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domingo, 1 de noviembre de 2015

VIVA SUECIA EN LA SALA OCHO Y MEDIO DE MADRID: ATRAPANDO OSCURAS Y CÓMPLICES SENSACIONES


 
A pesar de los problemas técnicos con la guitarra del cantante de la banda, Rafa Val, Viva Suecia ejercieron de perfectos teloneros de McEnroe, y lo hicieron plenos de intensidad y ritmo, para de esa forma aprovechar la oportunidad que se les brindó anoche de estar delante de una Sala Ocho y Medio llena hasta la bandera. Guitarras afiladas, oscuras y cómplices que se difuminaron en la noche, pues las calabazas y las brujas remaban contracorriente, pero que, gracias a la música del grupo murciano Viva Suecia, estuvimos a salvo de ellas. Pop-rock progresivo y envolvente que juega con las sombras hasta arrebatar nuestras sensaciones, así fue como los murciano atacaron de frente a nuestros corazones. Viva Suecia arrastran sus notas hasta el infinito con una asombrosa capacidad para acaparar en el escenario ecos y resonancias espectaculares, como si estuviésemos bajo una perfecta cúpula musical, y lo consiguen a través de la limpieza de unas guitarras ataviadas de ecos shoegaze que nos transportan al más allá.
 

Relatos de ansiedad recubiertos de unas eléctricas guitarras que satinaron con un escueto: ¡buenas noches! En la tercera canción, se mostraron algo más locuaces con un: gracias por venir a apoyar a los teloneros. Os tenemos que dar una buena noticia. Hemos fichado por Subterfuge, lo que se convirtió en la primicia de la noche. A lo que siguió una fría intensidad acoplada a un alarde de sensaciones encontradas y escondidas en la última grieta de nuestros sentidos: «nada es inmortal» nos recordó Rafa Val. Entonces, las guitarras se siguieron elevando, y mucho, hasta alcanzar horizontes arrebatadores, iluminados por la pasión y las resonancias anglosajonas, porque cuando las guitarras cogen el mando, planean muy alto.
 

Viva Suecia son Rafa Val (voz y guitarra), Alberto Cantúa (guitarra), Jezz Fabric (bajo) y Fernando Campillo (batería), y producen sonidos de altos vuelos que no tienen nada que envidiar al resto de bandas consagradas del indie español, pues lo hacen conjugando verdades y mentiras reforzadas por la bruma del silencio, lo que le llevó Rafa a dejar la guitarra averiada sobre el escenario y asumir con valentía la soledad del micrófono como mejor compañía para salir del paso. Sin duda, Viva Suecia fueron y ejercieron como una gratísima sorpresa, atrapando oscuras y cómplices sensaciones. 
 

Ángel Silvelo Gabriel.

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