martes, 31 de octubre de 2023

RECORDANDO A JOHN KEATS EN EL 228 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO: ODA AL OTOÑO

 


I

Estación de neblinas y fértil abundancia,

compañera del sol maduro y fecundante,

con quien conspiras para calmar y honrar con frutos

las vides que rodean los aleros de paja

y cargar con manzanas los árboles musgosos

del caserío, henchir de sazón todo fruto,

hinchar la calabaza, llenar las avellanas

de una dulce semilla, y hacer brotar más flores

y más flores tardías para que las abejas

piensen que no se acaban las cálidas jornadas,

pues rebosó el estío sus celdas pegajosas.

 

II

¿Quién no te ha visto a veces rodeada de riquezas?

A menudo el que busca por fuera puede hallarte

sentada ociosamente en medio de un granero,

agitado el cabello con viento de la trilla;

o, embriagada de aroma de las adormideras,

durmiendo sobre un surco segado a medias, mientras

tu hoz exime al resto de hileras con sus flores;

y mantienes erguida la cabeza cargada,

como una espigadora cuando cruza un arroyo;

o al lado de un lagar de sidra, hora tras hora,

observas con paciencia los últimos fluidos.

 

III

¿En dónde están los cantos de Primavera? ¡Ay! ¿Dónde?

No pienses más en ellos, tú ya tienes tu música,

cuando cirros florecen el día moribundo

y tiñen de violeta los campos de rastrojos;

y en coro plañidero se quejan los mosquitos

en los sauces del río, alzándose o hundiéndose

al ritmo en que la brisa se aviva o se consume;

y balan los corderos con fuerza en las colinas,

canta el grillo en el seto, y con agudo trino

el petirrojo silba desde el rincón del huerto;

y en el cielo reunidas gorjean golondrinas. 

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (XV): CONCIERTO EN LA SALA JOY ESLAVA DE MADRID: OCTUBRE, 2017


 

Muchas veces intentamos borrar las huellas de nuestro pasado para tomar ese impulso necesario a la hora de iniciar una nueva etapa en nuestras vidas y, lo hacemos, sin ser conscientes que del pasado nadie se puede deshacer, pues igual que un boomerang poderoso y maldito se precipita sobre nosotros sin previo aviso. Sin embargo, esa también puede ser la fuerza del destino que acompaña a las decisiones de esa ansiada nueva vida que ya no necesita de la redención de ninguna culpa. Este enigmático axioma, para aquellos que se hayan acercado a la música de Los Cinco de Murcia (un apodo que un servidor emplea a la hora de nombrar al grupo murciano desde hace tiempo, y que no hace sino rescatar con el que un día renombraron a The Beatles, cuando los de nominaron Los Cuatro de Liverpool) en sus dos últimos discos, sin embargo, resume muy bien el final de gira de Second y las nuevas premisas musicales del grupo, pues prisioneros de sí mismos tuvieron que echar mano en el setlist de un buen número de canciones de las antiguas —por tildarlas de alguna forma—, a la hora de cerrar una nueva etapa del grupo como el propio frontman, Sean Frutos, anunció a lo largo del concierto. Canciones que, por otra parte, fueron las mejor recibidas por el público, para nada millennianls, sino más bien talludito, porque esa es la savia de los seguidores de Second, al menos en Madrid y más allá de los festivales. Seguidores que, a buen seguro aún siguen buscando en noches como esta del Joy Eslava los últimos destellos de unos flashes apagados que se quedaron pegados a sus conciencias allá por los años 80. 

En este primer día, estaban anunciados Kuve —ya sin Carlos Otero— como artista telonero y, de nuevo, pudimos observar, después de varios años, que el potencial de voz de Maryan Frutos sigue intacto, lo que de nuevo la convierten en una de las mejores voces femeninas del panorama indie patrio —como hace tiempo ya la califiqué—. No obstante, en cuanto a la parte de las canciones, al tratarse de un set acústico el presentado en esta ocasión, deberemos esperar al próximo 14 de diciembre en la sala Copérnico de Madrid para apreciar los verdaderos avances de su nueva propuesta musical que, por otra parte, ya certificamos en el concierto dado años atrás en la sala Ocho y Medio de Madrid. 

Entre destellos luminosos y oscuros, Second se presentó en el escenario de la sala Joy Eslava de Madrid (19/10/2017) dispuestos a cerrar una etapa que, en su parte final —véase su último álbum Viaje iniciático—ha sido todo un éxito, con numerosos conciertos en los dos años que ha durado la gira —alrededor de 80— y su masiva presencia en los festivales de todo el país, lo que les ha supuesto contar con un mayor número de seguidores que, ahora sí, les han aupado a lo más alto del panorama musical indie español, pues no hace falta más que ver los dos llenos consecutivos en Madrid en sus respectivos conciertos fin de gira (2.000 personas entre ambos), y los medios con los que ahora cuenta el grupo, para darse cuenta de que el salto cuantitativo ha sido grande. Una recompensa, sin duda merecida al esfuerzo titánico de un grupo que ha trabajado mucho —20 años han pasado ya desde su primer disco: Private Life, donde ya estaba presente la portentosa Watching the moon— y también a los hitos jalonados con el éxito que el grupo ha ido cosechando a lo largo de su carrera profesional, y que no son más que el testigo de lo incomprensible que resultaba que no llegaran a ese deseado olimpo de los elegidos desde el que contemplar con delectación el trabajo realizado. Una frustración de la que ya se han desquitado con sus dos últimos trabajos: Montaña rusa y Viaje iniciático, aunque para ello se hayan aliado de rasguños de ciencia ficción que no dejan muesca en el alma. Como ya quedó apuntado en una reseña anterior, Los Cinco de Murcia alcanzaron su zenit muscial con la grabación de su disco en directo 15, y con la posterior grabación de su canción: El eterno aspirante, arrinconada sin sentido en el arcón del olvido. Un tema éste, que aúna letra, música e interpretación como ningún otro del grupo y, que por sí solo, merece estar entre lo más destacado del pop español, o como queramos llamarlo. 

No obstante, la esencia de Second sigue intacta, como pudimos comprobar en la primera parte del convierto, donde abordaron más temas de su último trabajo y, donde, una vez más, las guitarras de Javi Vox y Jorge Guirao planearon como nunca en el ambiente de la Sala Joy Eslava, elevando a gran altura a la música del grupo (lo que ya casi nunca ocurrió el resto de la noche). Quizá, porque nos demostraron que mejoraron, y mucho, la producción de sus dos últimos trabajos, donde la sintonía entre todos los instrumentos es mucho más engorrosa que la magnífica puesta en escena que Los Cinco de Murcia siempre nos proponen, pues si algo nos queda claro cada vez que les vemos en directo es su profesionalidad. Nunca o casi nunca defraudan, pues su esencia musical es propia de los grandes, como tantas veces hemos atestiguado, incluso en circunstancias tan poco favorables como el día que tocaron en El Círculo de Bellas Artes de Madrid, pues lo hicieron en un recinto que no les hacía justicia a su carrera. 

Ese rescate de las viejas canciones y, con las que el público asistente más disfrutó, comenzó cuando sonó Para bien o para mal, de su luminoso disco Fracciones de un segundo. Una canción que fue elegida por sus fans en las redes sociales. Aquí, Second ganaron enteros, sin duda, por la amplitud de su sonido, lo que también, por ejemplo, ocurrió cuando sonó Muérdeme —ampliamente coreada por los allí congregados— y que certifica la buena salud de este tipo de canciones entre sus seguidores. Como le ocurre A las diez que, en esta ocasión, sonó a ritmo de ska electrónico o rap entrecortado y que la hicieron casi irreconocible. En ese rescate de viejos temas también sonó Horas de humo, esta vez, de su disco Invisible y, que cerró de alguna forma, esa desconexión con sus últimos trabajos, recuperados cuando sonó Nos miran mal, reconvertido en un tobogán sonoro que se para y despega como un pura sangre que sabe cuál es su verdadero valor. 

La recta final fue un nuevo homenaje a esas canciones que tanto han dado a Los Cinco de Murcia, como fue la interpretación de Algo en acústico con Sean y Jorge en el escenario, y justo antes del cierre elegido para la actuación con su incontestable Rodamos. Ese riff de grandes temas continuó con el inicio del primer bis cuando comenzó a sonar Nivel inexperto, el mejor tema de sus últimos discos pues enlaza con la verdadera esencia de una música que a veces parece caer en el olvido. «Este es un tema que nos ha dado mucho», nos dice Sean Frutos. Eso por no hablar del siguiente: NADA, otro de los grandes momentos de la noche y que esta gran canción se merecía y que cerraron con Atrévete para volver a su último trabajo. Y cómo no, Rincón exquisito fue el broche de oro en un segundo bis a este primer día del cierre de su gira Viaje iniciático y que alejará al grupo, al menos durante un año —en palabras de Sean—. Un merecido descanso, sin duda, —ayer de nuevo se hizo palpable el cansancio físico el alguno de los componentes del grupo) en el que anunciaron que prepararán un nuevo disco con más calma. Un disco que, a buen seguro, los volverá a emplazar en lo más alto del panorama indie español, aunque sea una nueva muestra de los nuevos tiempos que nos tocan vivir, una especie de ultramundo o matrix plagado de rasguños de ciencia ficción que, sin embargo, no dejan muestras en el alma. 

Ángel Silvelo Gabriel.

sábado, 28 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (XIV): CONCIERTO FIN DE GIRA VIAJE INICIÁTICO, DICIEMBRE 2016

 


Érase una vez…, es la frase con la que empiezan muchos de los cuentos —en particular los cuentos de hadas— que de pequeños nos han contado a todos. Si la hacemos extensiva al mundo de la música, podríamos decir: «Érase una vez… un grupo», y si la concretamos en una banda, podríamos añadir un nombre: Second, y más, después de lo visto y oído el pasado viernes en la Sala Ocho y Medio de Madrid, donde Los Cinco de Murcia despedían su gira Viaje Iniciático —si exceptuamos el concierto que al día siguiente daban en su ciudad natal: Murcia—. Sin embargo, para completar esta conjunción de caras y sensaciones opuestas que conforman su música y su biografía a lo largo de estos casi veinte años de la banda en la carretera, tendríamos que acudir a uno de los mayores éxitos de la banda escocesa Simple Minds —con Jim Kerr a la cabeza—, y a una canción en concreto que lleva por título Once upon a time —Una vez en la vida— igual que aquel álbum del año 1985, y que es sumamente premonitoria cuando la letra de la misma expresa: «sólo Dios sabe, sólo Dios sabe/ Eso es el tiempo…/ Una vez en la vida», porque ese parece haber sido el último destino del grupo murciano Second, aprovechar su última oportunidad de cara a agarrarse a lo más alto del escalafón musical español —donde por otra parte ya estaban por méritos propios— quizá, porque estaban hartos de hacer honor a su propio nombre y necesitaban salir de esa forma del confort donde las melodías de sus guitarras, a pesar de todo, a algunos nos hacían sentir que aquello que nos transmitían era lo más parecido a poder volar lejos, muy lejos, pues eran lo suficientemente líricas que, por sí mismas, conseguían que despegáramos los pies del suelo. Ahora, en esta nueva versión más exitosa del grupo, seguimos despegando los pies de ese suelo que tanto nos atormenta a veces, pero sólo lo hacemos cuando saltamos siguiendo el ritmo frenético de la mayoría de sus dos últimos discos (Montaña rusa y Viaje iniciático). Sin duda, ese abandonar la zona de confort les ha dado sus frutos, pues gracias a sus nuevas melodías han conseguido que su número de seguidores haya crecido exponencialmente en no demasiado tiempo, igual que lo han hecho las altas pulsaciones de sus canciones, y por ende, sus masivas presencias en todos los festivales del mundo indie español en los dos últimos años, lo que para su fortuna, se ha traducido en la posibilidad de contar —después de tantos años— con un buen equipo que respalda al completo toda su faceta artística, y con ello, conseguir plasmar sobre el escenario un buen espectáculo de luz, imágenes y sonido —sin duda a la altura que se merece el grupo—, tal y como comprobamos en su cierre de gira en Madrid. Ese salir de la zona de confort también ha traído otras notables diferencias en la banda, quizá, la más notable aparte de la sonora, sea la actividad y complicidad de un Sean Frutos que ha abandonado su errática presencia pegado al micrófono para configurar en mucho momentos del show figuras y perfiles únicos sobre el fondo luminoso que les acompaña, y que no hacen sino dejar más imágenes en la retina y en la memoria de todos sus numerosos seguidores. Ese era el único y último elemento que le faltaba al frontman del grupo murciano que, de por sí, es junto a Pucho —el vocalista de Vetusta Morla— el mejor vocalista del actual panorama pop español —con permiso del resucitado Raphael para la música moderna, claro—. Y no sólo eso, porque a la hora de componer, en ocasiones, es capaz de hacer letras tan memorables como la de El eterno aspirante (una canción que no sonó en el setlist de su fin de gira), y que algunos echamos en falta, pues por méritos propios es una de las mejores letras del pop español del siglo XXI. 

Más allá, de las huellas que el paso del tiempo deja en nuestras vidas y nuestros recuerdos, el show que configura este Viaje iniciático es una nueva demostración del buen hacer de cada uno de los componentes del grupo: Sean Frutos, Fran Guirao, Jorge Guirao, Javi Vox y Nando Robles, pues lo que nos queda claro después de verlos una vez más sobre el escenario es su profesionalidad a prueba de miles de kilómetros —el día anterior habían tocado en Sevilla—; una profesionalidad que se plasma en las buenas versiones que hacen de las canciones más antiguas y de las que no lo son tanto, como demostraron a la hora de ejecutar el setlist elegido para este fin de gira donde los temas escogidos iban en sintonía con esa nueva fuerza que Second le quiere dar a su música; una concepción musical que deambula entre el brit pop y la música electrónica de alto voltaje. Todo comenzó como si fuera la Primera vez, o como si necesitaran dar un último grito: «Atrévete y un salto al vacío» hacia un Pueblo submarino desde el que no les importó partir hacia un Nivel inexperto, ni tampoco se amilanaron al comprobar que Nos miran mal. Cacofonías o juegos de palabras que se fueron alternando con algunos de sus temas fetiche: Rodamos —que interpretaron junto a Full, que ya antes habían dado buena muestra de su intenso y poético pop sin límites ni cortapisas teñido de grandes metáforas—, Más suerte, o una impecable y mágica versión de N.A.D.A que nos recordó a los mejores Second de siempre, aunque el grueso del setlist estuvo compuesto por temas de sus dos últimos álbumes, con canciones futuristas como 2502 o Las serpientes que marcan el cambio de rumbo musical del grupo, que aún tuvo tiempo de ajustar cuentas con el pasado cuando ejecutaron La distancia no es velocidad por tiempo —una de las más coreadas de la noche—, porque ese es uno de los grandes méritos de Los Cinco de Murcia, contar con un gran número de fieles seguidores (hicieron sold out en Madrid) que conocen y disfrutan cada una de sus canciones como si fuera la última. 

Sin embargo, todo se acaba en esta vida, o eso nos dicen, pues incluso los cuentos de hadas tienen un final y el concierto de Second también, y lo hizo con los acordes de su himno por excelencia: Rincón exquisito, que convirtió a la Sala Ocho y Medio en un karaoke universal con lluvia de papeles incluida, en la que los que estaban encima del escenario y los que los veían desde fuera de él, compartieron una misma ilusión durante una larga hora y media: la música, quizá, porque «sólo Dios sabe, sólo Dios sabe/ Eso es el tiempo…/ Una vez en la vida»; una vida en la que «Érase una vez un… grupo». Un grupo llamado Second. 

Ángel Silvelo Gabriel.

jueves, 26 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (XIII): VIAJE INICIÁTICO, 2015

 


Ahora que, por fin, el grupo murciano ha entrado en el top 5 de ventas con su nuevo trabajo, Viaje iniciático, lo que demuestra que su valiente campaña de crowdfunding ha sido todo un éxito, es más difícil expresar opiniones que no coinciden con esa gran cantidad de seguidores que, cada vez más, les acompañan. Sin embargo, este último disco de Second no despeja ninguna de las dudas que en algunos momentos ya nos dejó su anterior Montaña rusa. Igual que un tobogán que sube y baja han colocado las once canciones de este disco para iluminar y apagar las sensaciones que el mismo nos produce. No obstante, no es casualidad que hayan elegido Primera vez como primer single, lo que ya nos da una clara pista de por dónde quieren enfocar su camino Los Cinco de Murcia, pues es un tema que continúa la estela de la mayoría de canciones presentes en Montaña rusa. Esta canción, que también abre el disco, es una clara concesión al ritmo alto y percutor de oscuridades poco recomendables de los numerosos festivales que ya existen, y que cada vez más, se multiplican por toda la geografía española. Con ello, Second se aleja del tipo de asistentes a sus conciertos que disfrutaban de sonidos cercanos a los grandes grupos ingleses de los ochenta como The Smith, The Cure, Depeche Mode o New Order. La apuesta actual es otra y, en ocasiones se parece más a una turbia concatenación de sonidos a los que le falta mucho brillo. Second alcanzó la perfección con 15 el Lp que grabaron en directo. En este disco las sensaciones que eran capaces de producir eran grandes, limpias, y sobre todo, auténticas. Sean Frutos nos demostró que, aparte de ser uno de los grandes cantantes de la música indie española, es un grandísimo letrista, sin embargo, en este Viaje iniciático sólo encadena, en la mayoría de las ocasiones, una secuencia de viejas experiencias. 

En este juego de claroscuros al que nos invita Second, como si unos Caravaggio de la música se trataran, enseguida advertimos la intencionada alternancia de las canciones; una disposición con la que parece que quieren contentar a todos, pero sin conseguirlo. Sin duda, el corte número dos del disco es el mejor de todo el álbum, Nivel inexperto es una clara reconciliación con los grandes temas del grupo, pues las guitarras son limpias, la melodía es certera y las sensaciones suben y suben a medida que avanza la canción hasta alcanzar un clímax perfecto, lo que nos congratula, pues afortunadamente comprobamos que no se les ha olvidado hacer aquello que mejor saben a Los Cinco de Murcia; una gran canción que, sin embargo, no es el símbolo de este disco. Lo único (corte número 4) sigue esa estela donde las argumentaciones musicales del grupo murciano son más que solventes, y en las que las imágenes que crea Sean Frutos son de nuevo convincentes con destellos que nos hacen volar lejos, muy lejos. No obstante, para llegar a una nueva zona de claros en el disco nos tenemos que desplazar hasta el corte número 7, Pueblo submarino, una canción que, poco a poco, nos lleva hacia esos terrenos que tan bien manejan el grupo murciano a la hora de descubrir matices a los ritmos que trabajan. Un buen inicio que les sirve de presentación a una de las mejores canciones del disco, situada en el corte 8, y titulada como Julia Ladouce, donde la historia de Julia es otro de los aciertos narrativos de Second. Perfectas la letra y el ritmo sinuoso que impregnan de grandes momentos a esta canción. Acertada por lo directa, y grande por lo pulcra y bien ejecutada que está. Esta es una las mejores muestras de la gran armonía musical que existe entre los componentes del grupo, pues todos ellos están a gran nivel. Algo similar ocurre con Millones de habitantes, otra magnífica canción que, esta vez, sí cierra el disco como se merece el grupo murciano, pues las sensaciones son inmejorables y nos hacen pensar que, a lo mejor, en próximas citas, tengamos más suerte en cuanto a la orientación que toma la carrera de Second, que en su nueva etapa, nos transiten un amargo juego de sonidos y colores llenos de claroscuros. 

Ángel Silvelo Gabriel.

martes, 24 de octubre de 2023

IRÈNE NÉMIROVSKY, DOS: LA DISTANCIA ENTRE LA PASIÓN Y EL DESENCANTO

 


Los besos que nacen en la juventud. Besos hedonistas que no necesitan volver su mirada hacia atrás. Besos que son la génesis de una historia de amor, y que en Dos, una novela-mundo, recorren la distancia entra la pasión y el desencanto. Ese es el ritmo vital y el contraste de esta última novela publicada por Salamandra de la escritora ucraniana de la que, poco a poco, salen más y más obras como si tuviera guardados en un arcón más de 25.000 documentos como en el caso del poeta portugués Fernando Pessoa. Esta historia, que trata de ser un compendio de ambición, literatura y relato generacional, es igual de trepidante que el resto de sus anteriores publicaciones donde, una vez más, Némirosky nos ofrece un completo y singular mapa de las emociones que conforman el alma humana. Alma, y almas, capaces de albergar lo mejor y lo peor del ser humano a lo largo de su existencia, pues ese quizá sea el devenir de los personajes de esta historia, la de los altibajos existenciales que tan pronto se muestran sublimes como mezquinos. Antoine, el protagonista, junto a Marianne de Dos es un fiel reflejo de ello y del carácter ampuloso que nace de los que sobrevivieron a la IGM. Tras esquivar la muerte, el desenfreno que conlleva la necesidad de vivir sin mirar hacia atrás somete a Antoine a un sinfín de daños y desperfectos propios y ajenos, pues esa voluptuosidad es lo más parecido a un huracán que, cuando al final se calma, deviene en una paz plagada de reproches. El matrimonio y las diferentes fases que el amor atraviesa en la relación marital son pasto de la crítica de una Némirovsky siempre atenta a las proezas y miserias del ser humano. En Dos nos retrata una sociedad francesa que, por un lado, se muestra pacata y aferrada a las viejas costumbres por parte de unos padres sacrificados por el futuro de sus hijos. Y, por otra, define a unos hijos que no requieren del beneplácito de sus progenitores para enterrar sus demonios en una fosa excavada día a día, y error tras error sin más contrapartida que la pérdida de la propia identidad en busca de una pasión efímera. Pasión terrenal. Pasión inicial. Pasión envuelta en las mil y una contradicciones que nos dictan los sentimientos cuando éstos están atrapados por la furia de la sinrazón. 

Irène Némirovsky vuelve a mostrarnos la complejidad de la convivencia, marital en este saco. Convivencia que deambula entre la pasión inicial desdeñada de toda lealtad, y de ahí su contradicción, y la aceptación de la muerte de esa primera versión del amor que da paso a una realidad de la que siempre se ha huido en pos de algo tan efímero como el deleite del placer. Además, esta exploración del amor a lo largo del tiempo, le sirve a la escritora ucraniana para mostrarnos también las relaciones entre padres e hijos y entre hermanos, amigos y amantes. Una concatenación de relaciones que ya se expresan a la perfección en el capítulo inicial de la novela en la celebración del Domingo de Pascua. Siempre al acecho, mordaz y gran observadora, Némirovsky es capaz como nadie de introducirse en el interior de sus personajes con una maestría inigualable por acertada y minuciosa. Así, nos muestra tanto la decrepitud de unos padres en el final de sus vidas como la agonía impulsiva de una mujer a la espera de su amante y viceversa, y donde el gran dominio de la elipsis hacen más ambiciosas cada una de sus novelas, y Dos no es una excepción en este sentido, pues nos habla muy bien de la distancia entre la pasión y el desencanto.    

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 22 de octubre de 2023

SECOND, 25 ANIVERSARIO (XII): CONCIERTO FIN DE GIRA MONTAÑA RUSA EN LA RIVIERA DE MADRID, ABRIL 2015


 

Ayer, en la Sala La Riviera de Madrid, asistimos en directo a la confirmación de un grito a voces que, desde hace ya tiempo, perseguía al grupo de Murcia. Second está entre los grandes grupos del indie español. Las coordenadas y la semblanza del éxito conseguido a través del trabajo y del tiempo —si en el año 2012 cumplían 15 años de carrera, echen ustedes cuentas— quedaron reflejadas y confirmadas sobre el escenario a lo largo de los 22 temas que sonaron en directo. En un concierto fin de gira muy comedido en las formas que exhibió el grupo —uno está acostumbrado a verlos saltar sobre el público o reivindicar al dios talento de rodillas—, pero que sí fue intenso e incluso arrebatador por momentos, impresiones que me corroboraron las caras de felicidad de unos fans que ayer llenaron el recinto madrileño escogido para cerrar su Montaña rusa. Y así se comportaron Los Cinco de Murcia, como una especie de ruta donde descubrir nuevas sensaciones de unos temas ya muy trabajados. Esa es una de las grandes virtudes del grupo, volver a dibujar y a pintar sus canciones más veteranas de nuevos trazos y colores y, ayer, de nuevo lo consiguieron. Solo por resaltar uno de esos casos, Caramelos envenenados fue tocada en una atmósfera, casi ambient, al inicio del primer bis de la noche —sin duda, uno de los grandes momentos del concierto de ayer—. Esa necesidad de explorar nuevos territorios es la que atrapa una y otra vez a sus seguidores que, cada vez son más numerosos y, que ayer, llegaron desde todos los puntos de la geografía española, e incluso desde el extranjero, lo que nos dice muy a las claras el mensaje universal que, en sí misma, posee la música. Second ha ido creciendo poco a poco de la mano de unos fieles seguidores que tienen su máxima expresión en Ana Sabikilla, algo así como la community manager no oficial del grupo que, gracias a su transparente entusiasmo, llena las redes sociales del buen hacer del grupo murciano y de sus múltiples eventos. Mucho le debe el grupo de Murcia a sus más fieles seguidores, y tanto el sold out de ayer en la Riviera como el crowdfunding con el que han financiado la grabación de lo que será su nuevo disco, nos lo confirman. 

Las claves del éxito de los eternos aspirantes quedaron reflejadas desde las primeras notas del tema 2502 con el que abrieron el concierto de ayer. Impulsivos y enérgicos, los de Murcia se mostraron muy cercanos al público, con el que intentaron interactuar desde el primer momento. Ese gran sonido de Los Cinco de Murcia, limpio e impactante, estuvo muy presente a lo largo de toda la noche, en una nueva demostración de maestría de todos y cada uno de los componentes del grupo: «tele transportémonos», cantaba Sean Frutos, y eso fue lo que hicimos a lo largo de una senda portentosa y única, mágica y muy, muy, onírica. La intensidad con la que Second afrontaron ayer su primera parte del concierto estuvo muy cercana a esa apoteosis que les persigue en sus actuaciones en los numerosos festivales en lo que actúan. Frenético ritmo que siguió con Psicopático, donde las palmas de los asistentes también tuvieron su espacio, y a las que se les unieron unos coros que ya no pararon en ningún momento. Ni siquiera cuando sonó Antiyo en plan metálico, donde los Second se mostraron una vez más eléctricos y muy dinámicos, lo que les permitió seguir por esta Ruta 2502 subidos a una especie de nave espacial que solo entiende de subir y subir. Un tiro de energía que nos llevó hasta Mañana es domingo, que se inicia con una magnífica intro: «hagamos un pacto, me dijo al oído». Este es un tema que tiene mucha luz y que siempre resulta mágico: «mañana, mañana...», lo que le permite disfrutar, junto a otros temas más antiguos de Second, de una magia especial tanto dentro como fuera del escenario. Intensos como una bala que se deposita con virulencia en el corazón suena Muérdeme, uno de los grandes momentos de la noche, que nos llega a través de una intro muy atmosférica, con la que Second nos presenta este perfecto medio tiempo que nos invita a seguir al grupo por esa senda donde los sueños se hacen realidad, lo que además, consiguieron con una conexión perfecta y mágica con el público que hace de coro magistralmente, en una especie de grito infinito que hace levitar a todos los asistentes y que incluso logra ponernos los pelos de punta. Un momento estelar que de una forma inteligente Los Cinco de Murcia funden con Más suerte, otro de sus grandes temas, y que de paso les sirve para relajar un poco la cresta de la alta ola a la que nos habíamos subido y, que además, nos permite asistir a la primera colaboración de la noche, la de Carmen Boza: «el polvo se acumula, las idioteces crecen, relatos de ternura». Unas voces, las de Sean Frutos y Carmen Boza que, poco a poco, se van acoplando hasta que son abordadas por una magnífica guitarra que brilla con Jorge Guirao de rodillas en plan adoración a Carmen. Himno superlativo que desplaza a nuestros sentimientos a la visión de una gloria exenta de prejuicios. 

Con Las serpientes de nuevo nos subimos a los cables de alta tensión: «esto se ensucia, esto se alquila, esto no, esto no, no, no», donde el amor y sus malas consecuencias nos llevan por las coordenadas de una canción con arreglos más cercanos a los temas antiguos que a la del propio disco. Una buena intro nos lleva hasta La distancia no es velocidad por tiempo, un medio tiempo que nos invita a bailar, a ritmo de rap, con fórmulas que nos regulan el corazón y los sentimientos y, que nos desplaza hasta un magnífico cambio a mitad de la canción, donde los acordes avanzan ya sin miedo por una carretera donde las líneas blancas las pinta nuestra imaginación. Aquí, la distancia no es velocidad por tiempo, es otra cosa..., la plenitud del alma. La fiesta continúa cuando atacan Rodamos, con una pequeña intro realizada por Javi Vox del himno del Atlético de Madrid, guiño futbolero que acaba en un «oh, oh, oh, oh...» que nos sitúa en un magnífico inicio, pleno de fuerza, y que también nos sirve para asistir a la segunda colaboración con Javi, el cantante de Full —grupo invitado de la noche que ha tocado justo antes— sobre el escenario, y que nos permite contrastar la buena conexión entre los dos cantantes. Bote colectivo en La Riviera: «rodamos, rodamos, y sudamos, hasta que nos quede un soplo de aliento». En este punto, la histeria se desplaza al escenario en forma de saltos a lo pogo que acaban en un abrazo de los intérpretes. 

Una de las canciones votadas en las redes sociales como de las preferidas para sonar esta noche le lleva a Sean Frutos a anunciar que hace mucho que no la tocan, y que les perdonemos si cometen algún fallo. Error que no existe y que nos hace comprobar lo bien que envejecen las primeras composiciones de Los Cinco de Murcia. Acordes perfectos que Second han sabido reinterpretar muy bien. Intenso medio tiempo de esos que se quedan con fuerza en nuestro subconsciente. Lobotomizados es el siguiente tema elegido para sonar, y el grupo lo hace de una forma muy eléctrica y desafiante, con riffs de guitarra entrecortados: «tú, tú, tú, tienes algo, tú, tú, tú, diferente.../ fuimos lobotomizados y ahora somos tus esclavos». 

Otra de las novedades de la noche fue Nueva sensación, un tema que Second ha compuesto para la banda sonora de la película de Alfonso Albacete, Solo química, y que sirvió para que Sean Frutos nos dijera eso de: «gracias a todos por venir desde toda España». A partir de ahí sonaron las guitarras dinámicas, como siempre, intentando cincelar los ritmos con una energía muy cercana al brit-pop: «y ahora solo me conformo con ser águila o halcón». Interface que nos lleva a la canción más votada en las redes sociales por sus seguidores; una canción que no es otra que, El eterno aspirante, sin duda, uno de los mejores temas del grupo murciano que, sin embargo, ha sido desterrado de sus discos injustamente. Desde que Sean Frutos coge la guitarra española entes su manos, la magia se apodera del escenario y a través de una maravillosa intro nos dejamos llevar por esta inigualable composición, donde el tempo, la letra y su significado, nos hablan de las cosas más importantes de la vida:  «todo está bien, todo está bien... viejas películas de vídeo», a las que acompañan unas guitarras que resuenan hasta el cielo, conformando un bella estela de notas musicales que nos lleva hasta Espectador, otro tema plagado de intensos acordes que se sustentan muy bien, tanto en las guitarras de Javi y Jorge como en la voz de Sean. Subidos a ese espacio de sonidos placenteros, Sean aprovecha para decir que es el cumpleaños de Jorge Guirao y entonar un cumpleaños feliz al que le acompañan las dos mil quinientas voces presentes en la sala. A partir de ahí suena A tu alrededor, otra de esas canciones que siempre es una acierto y que de nuevo le sirve al grupo para interactuar con el público: «que los discos no son todos de amor» canta Sean mientras el ritmo sube y sube con la batería de Fran, hasta que todos los componentes del grupo abandonan el escenario. 

Antes de comenzar el primer bis, el gran Nando Robles nos da las gracias y nos pide perdón porque las camisetas y los cd's se les han agotado y no se han acordado de traer más. Aunque de una forma muy acertada, nos recuerda que se es más feliz siendo más imperfecto. Antes de dejar paso al resto del grupo aún nos recuerda la fiesta que después se va a celebrar en el Ocho y medio. Y casi sin avisar, Fran se pone a tocar uno de los teclados del escenario para, con una magnífica intro, muy electrónica en plan ambient, tocar Caramelos envenenados: «latido con latido, pero eso no importaba, es lo que estamos probando». Extraordinaria versión que, en un momento dado, sube de ritmo a través de la voz de Sean con su famoso estribillo: «uh, uh, uh, tú lo hiciste todo bien». Sobresaliente versión, única e indefectiblemente buena que nos demuestra las grandes habilidades musicales del grupo, y que uno les aplaude por tratar de ofrecer versiones diferentes de sus temas. Con Conocerte regresamos al pasado, aunque a través del tamiz de una música más melódica y pausada, pero también más eléctrica, donde lo matices nos recuerdan a The Smiths, que a través de otra intro distinta y apoyada en los teclados que esta vez toca Sean, irrumpe en un ritmo alto y casi frenético: «quién eres tú, quién soy yo». El público salta mientras Sean canta: «la intensidad nos lleva más allá». Con N.A.D.A asistimos a la colaboración de Maryan Frutos, cuya voz se acopla muy bien con la de su hermano Sean; una versión de esta canción, la de anoche, que comienza más pausada con la que intentan crear una atmósfera especial a su alrededor hasta que se rompe hacia arriba, en un clara declaración de energía e ímpetu que nos lleva al coro acapela con el público, y con el que finaliza el tema, para colocarnos en disposición de escuchar Autodestrucción, que sirve para que Mónica Vázquez, cantante y compositora de Electric Nana acompañe al grupo sobre el escenario al grito de: «¡Riviera, vamos arriba!». Sonidos electrónicos para empezar, hasta que nos encontramos con un riff de guitarra al que Mónica hace eco. Al grito de: «¡Arriba Madrid!», todo el mundo se pone a botar: «seremos, auto, auto, destructivos», un grito que acaba con un simbólico lanzamiento al aire de los teclados por parte de Javi Vox. 

En el segundo y último bis de la noche suena su gran hit, Rincón exquisito. «Nos lo hemos pasado de puta madre, Madrid», nos chilla un extenuado Sean Frutos. «Nos vemos en los festivales», añade, para dejar espacio a unas guitarras que resuenan y hacen ecos infinitos plenos de magníficas resonancias y reflejos. Reflejos de una realidad que ayer nos sirvió para desentrañar las huellas del éxito de los eternos aspirantes.     

Ángel Silvelo Gabriel.

jueves, 19 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (XI): MONTAÑA RUSA, 2013


 

Los Cinco de Murcia han desentrañado las coordenadas de su nuevo disco en forma de huida; una huida sustentada en el miedo a la rutina y al encasillamiento de fórmulas que siempre nos llevan a un mismo lugar. En algún momento de nuestras vidas hay que huir hasta de nosotros mismos, para de esa forma, superar nuestros propios miedos y deshacernos de la duda que muchas veces nos acecha como una sombra de la que no podemos despojarnos. Second lo han conseguido a través de ritmos endiablados y envolventes que, en unas ocasiones, nos invitan a subirnos a una pista de baile en forma de montaña rusa, y en otras, nos tele transportan a un mundo muy lejano, en el que las colisiones son de amor o desamor, y donde el frío te convierte en un ser cibernético. Una propuesta que sin duda trata de visualizar un futuro lejos de este planeta; un planeta que nos oprime y del que tan sólo nos podemos liberar quitándonos la careta del día a día con valentía, para así, afrontar nuestra propia desnudez delante de un espejo, y una vez, despojados de nuestros ridículos prejuicios, mirarnos sin miedo para vernos tal y como somos. En esa especie de catarsis, Second nos presentan once canciones en las que podemos apreciar el lado más salvaje del brit-pop español en forma de caramelos envenenados que nos proporcionan altas dosis de supervivencia para afrontar con más vigor los nuevos días que están por llegar. 

Los Cinco de Murcia no son ajenos a los tiempos que nos toca vivir, y la propuesta que nos lanzan es un viaje futurista y pletórico de ritmo; una invitación a la que el grupo nos llevan de la mano hasta una pista de baile infinita, a la que todos podemos subirnos y desde la que todos podemos compartir sensaciones que entrelazan los sentimientos más universales del ser humano: amor, miedo, odio, felicidad... Second parecen dispuestos a universalizar su música y su sonido con canciones que nos incitan a saltar hasta un espacio sideral en el que poder disfrutar de lo mejor de la vida. Optimistas, pero con mensaje, Second nos arrebatan las desgastadas neuronas de nuestro cerebro para decirnos que la vida hay que vivirla, aunque sea en el año 2502. Unos tiempos de cambio que, en esencia, son secondianos al máximo a poco que nos paremos a escuchar cada uno de los cortes del disco con atención. En este sentido, Montaña rusa comienza con el tema 2502, primer single y videoclip oficial que ya desde un principio arremete contra nosotros en forma de radio mal sintonizada, pero que enseguida despliega todas sus armas con unas ondas cibernéticas de mundos sin temblor. Aquí estamos ante la versión más futurista del grupo, que no de su música, pues el mensaje existencial en forma de imágenes de otro tiempo, se compaginan con lo que podríamos denominar la base común de la música de este disco, donde el bajo de Nando Robles tiene una mayor presencia, y las guitarras de Jorge Guirao y Javi Box ya no planean sino que caen en picado en estructuras entrecortadas que nos meten en ritmos con secuencias endiabladas. Las tendencias altamente rítmicas prosiguen en Las serpientes, donde una vez más el bajo y los teclados juegan un papel sobresaliente sin desdeñar la influencia de unas guitarras que también están muy presentes. Espasmos bailables son los que engendran esta canción, si bien, ahora disfrutamos con melodías plenamente ochenteras de marcado carácter anglosajón fusionadas con el estilo más secondiano posible, en el que los ritmos eléctricos y entrecortados al modo más trepidante e imaginable van a hacer las delicias de los más profusamente bailones en sus conciertos. Una estela de sonidos anglosajones (U2, en concreto) que tampoco abandonan en Extenuación (a pesar de que el disco haya sido grabado en Los Ángeles bajo la batuta de Sebastian Krys), que ha dotado al disco de ese sonido tan envolvente que lo encierra en una espiral que parece que nunca tiene fin, y que ya veremos cómo la afronta el grupo cuando lleven los temas al directo. Algo sí nos queda claro ya en este tercer corte del disco: la inmediatez es una virtud. 

Con Caramelos envenenados regresamos a sensaciones ya vividas, y quizá estemos ante la mejor canción del disco, disfrazada con un inicio más reposado que, sin embargo, coge un bucle de fuerza y ritmo auténticamente genial y distinto, donde los coros con los que han dotado al estribillo de esta canción nos hacen soñar de nuevo: "huuuuu, uuuuu... tú lo hiciste todo bien/ caramelos envenenados/ me preguntas ¿y ahora qué?/, yo creo que te he contestado". Vaivenes amorosos con tintes existenciales que rompen nuestra rutina: "tú y yo sólo sabemos estar aquí al mismo tiempo y echarnos de menos", como mejor metáfora de una relación enclavada en un presente cibernético que día a día nos aísla más y más de las personas que queremos. Un lapsus que de nuevo nos remite al denominador común de un disco trepidante que no deja ni un minuto de aburrimiento, porque Lobotomizados es regresar a una montaña rusa donde los tira y afloja de las secuencias sonoras nos hacen ir hacia adelante y hacia atrás como a los protagonistas del vídeo (no oficial) que sirvió de presentación a este tema. Agotados de tanto correr, Second, nos proponen con su música una buena dosis de optimismo y vitalidad, que se traduce en ritmos rápidos, ágiles y que no te dan un respiro. Lobotomizados es un tema pensado para la pista de baile más salvaje, y de paso, para hacer saltar a sus seguidores todo lo que se pueda en los festivales, pues estamos ante una de sus canciones más desenfadada y alocada, en la que se dan la mano la pericia musical e interpretativa con esas buenas dosis de inteligencia a la hora de elegir sus vídeos y cómo realizarlos, pues este Lobotomizados versión videoclip, tiene mucho de transformación; transformación intrépida e inteligente, como la propia canción, pues en ambos casos, están llamados a llegar al gran público. 

Las reminiscencias de ecos ya escuchados en la discografía de Second se conjugan de nuevo en Antiyo, que se inicia con un coro muy significativo: "ah, ah, ah, oooh, sal, sal fuera de mí, querrás salir de mí antiyo", en lo que parece un nuevo reflejo que sale directo y a golpe de furia de ese espejo en el que ahora se miran sin miedo Los Cinco de Murcia, que se muestran sedientos de una rabia ardiente que necesitaba salir al mundo exterior, y que por lo que escuchamos, estaba ahí, y lo único que ocurría era que esperaba su momento para darse a conocer. Irracionales o no, Second se vuelven a mostrar espasmódicos en sus ritmos y muy alejados de su lado más racional. Algo que intentan amortiguar en La barrera sensorial, otra de las grandes canciones del disco, pues de nuevo se funden ritmos e imágenes muy potentes, sustentados en una melodía con banjo que la hace diferente e igual a la vez, pues su intensidad está fuera de toda duda, lo que también se pone de manifiesto con unos golpes de teclado magistrales. Una excelente carta de presentación para La velocidad no es espacio por tiempo; una canción en la que Sean Frutos tiene puestas todas sus esperanzas de cara a que se convierta en el nuevo himno del grupo; un tema cuya melodía, por otra parte, está llena de matices oscuros (tal y como ahora quiere mostrarse el grupo), y que en este corte del disco se caracteriza por matices plagados de inputs reticentes en la inmediatez; inmediatez sostenida en cortes continuos de lapsos y delapsos que a su vez rompen las barreras de la profundidad de fondo que posee en sí misma la canción, que sube definitivamente cuando las guitarras toman el mando, en una demostración más que llamativa de las grandes habilidades musicales y estilísticas de Fran Guirao y Javi Vox. La velocidad no es espacio por tiempo es la negación de las fórmulas empíricas y de la lógica, lo que supone una declaración en toda regla del estallido emocional de un Sean Frutos ávido de grandes dosis de guerra. 

Una Montaña rusa que nos devuelve al origen o punto cero de la pendiente en Espectador; un espacio en blanco que Second completa con las melodías más clásicas de su discografía, pero adornada de esas gotitas de mala leche (reciente marca de la casa), y en la que de nuevo, ellos y nosotros, se reconcilian con las guitarras más planeadoras, que llenan nuestras mentes de mágicos y evocadores sonidos; brit-pop revitalizante en esencia pura: "no puede estar esta droga en mi interior... y ahora no puedo dejar de ser espectador". Una energía desbordante que se desplaza a gran velocidad en Si todo se oxida, otro escaparate de la vida expuesta a la orgía del instante, como si todo estuviese destinado o se redujera a un continuo devenir de átomos y moléculas que nos transforman en seres diferentes a cada segundo; siluetas que se desdibujan en un baile de sombras condenadas a no tocarse; esa podría ser una de sus definiciones de esta canción. Estamos de ocasión supone el epílogo a Montaña rusa, otra de las grandes canciones del disco, con melodías menos trepadoras, pero sí más añorables, sobre todo, tras el viaje intrépido y pletórico de crestas y valles sinfín al que Second nos ha invitado. Con este tema, los de Murcia, consolidan su buen gusto por los medios tiempos, y con ello rinden un homenaje a sus antiguas habilidades, pero no sólo eso, porque además, este track contiene un final en forma de aria magistral, como epílogo de despedida de una gran fiesta que necesita de un momento de recogimiento, aunque éste sólo sea eso, pequeño pero necesario; gran cláusula de cierre para un disco nuevo y diferente de Los Cinco de Murcia, que esta vez, nos invitan a visitar el lado más salvaje del brit-pop español, y de paso, destruir su cara más amable de chicos buenos del indie patrio. 

Ángel Silvelo Gabriel.

martes, 17 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (X): CONCIERTO EN EL CICLO FRONTERA 2012 —CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID—

 


El setlist que escuchamos ayer en el Círculo de Bellas Artes reproduce miméticamente el que Second ha editado en el disco en directo si salvamos un par de canciones con las que el grupo murciano quería dar una sorpresa a sus seguidores, que una vez más, casi llenaron la Sala de Columnas donde se programó el concierto dentro del Ciclo Frontera Círculo (una ubicación que no resulta adecuada para celebrar un concierto de música). La fuerza y contundencia de Mañana es domingo rompió la impaciencia del inicio del concierto, que tuvo que esperar a que terminase la obra de teatro que alguna planta más abajo se estaba representando. Poco importó la espera, porque desde el minuto uno, Los Cinco de Murcia tenían al público en el bolsillo y, como hijos pródigos que vuelven a casa, ayer estaban dispuestos a repartir todo el cariño que la distancia se había encargado de almacenar minuto a minuto, y así, vigor y genio, gloria y victoria se daban la mano sobre el escenario por primera vez esa noche. El trono de los sueños ayer salió de nuevo de su escondite cuando a continuación sonó Demasiado soñadores, con un punteo inicial a lo The Shadows, intenso, eléctrico, vigoroso… que nos recordó por qué estábamos allí. 

Ayer, Second, subieron al escenario una sección de cuerda y un trompetista, que litigaron en notas con la formación original del grupo. Muérdeme fue el inicio de ese fraternal confrontamiento, que sirvió para crear una atmósfera especial con la que ya cuenta la versión original, pero que ayer sonó a gloria con un magnífico y limpio punteo de guitarra inicial al que se unió un Fran Guirao de pie desde la batería como si fuese un estandarte que nos guiase a través de la batalla. Siempre he resaltado la magnífica voz del frontman del grupo, un portentoso Sean Frutos que ayer lo entregó todo sobre el escenario. Second estuvieron sobresalientes como siempre, con un Fran Guirao desde la batería que es la perfecta retaguardia por su contundente efecto sonoro de fondo. El bueno de Nando Robles acaricia las cuerdas de su bajo emulando a Peter Hook de New Order, no siendo ese el único punto de unión del grupo y los de Manchester, pues Sean Frutos tiene una figura muy parecida a la del malogrado Ian Curtis, cantante de la mítica formación Joy Division y germen de lo que luego sería New Order. Al otro lado del escenario, Javi Vox reparte su virtuosismo entre las cuerdas de su guitarra y los teclados que caprichosamente se cuelan en las notas de las canciones de Second, y lo hacen, para mejorarlas y convertirlas en atmosféricas; una cualidad que las delata como mágicas. En el otro extremo de la balanza está el gran Jorge Guirao, un extraordinario contrapunto y puntal del grupo, pues si Javi es la fuerza y la pasión, Jorge es el lirismo poético sobre el escenario, siempre atento y cómplice con Sean y el resto de compañeros y con una perenne sonrisa en su boca. 

N.A.D.A. sonó como un interludio que a veces iba más lenta y otras más rápida. Una nueva demostración de Los Cinco de Murcia de no repetirnos los temas tal y como los conocíamos, y que como exploradores en una expedición sin fin, buscan nuevos matices en su trabajo, lo que es de aplaudir y agradecer. Behind the pose supuso que las guitarras se hicieran con el poder (sin músicos adicionales) en un Círculo de Bellas Artes que se tiñe de oscuro con un Sean Frutos cantando en inglés. Aquí la tensión sube y sube en un perfecto tobogán que te deja respirar y que también te oprime el estómago hasta dejarte sin aliento. La sección de cuerdas eléctricas vuelve a vibrar y se apodera de todo el protagonismo, que se convierte en onírico como las hadas que nos visitan a medianoche para decirnos que todavía no ha acabado el cuento en el que estamos inmersos, y al que acompaña una tensión teñida de psicodelia que envuelve el escenario con unos sensacionales Nando y Fran. Fortune day fue uno de los grandes arrebatos de la noche, porque Second se reconvirtieron en íntimos y más cercanos si cabe, y porque sonaron como si de repente nos hubiésemos trasladado a un club de jazz, donde los negros eran blancos por arte de magia, y en donde los saxos se vuelven trompetas, y los violonchelos se enamoran de los violines, mientras Sean se convierte en el abanderado de este barco de grandes vientos y mejor música, lo que convirtió a esta maravillosa canción en un bocado exquisito sólo apto para los paladares más selectos (la canción de la noche). Con A las 10 la calma regresa al escenario buscando ritmos diferentes a los vividos hasta ese instante, e intenta interiorizar un ajuste entre la sección de cuerdas y la voz de Sean. 

Una de las sorpresas de la noche llegó cuando tocaron Horas de humo, un tema que normalmente no forma parte del setlist del grupo, y que ayer interpretaron con unas guitarras acústicas que acompañan a la voz de Sean en una perfecta armonía que nos recuerda a la música de los primeros sesenta, inocente y sencilla, pero directa como un proyectil que nos arrebata el corazón. Esta versión de Horas de humo redunda en un progreso increíble sobre un ritmo sostenido que nos invade y ante el que no podemos sino pedir el armisticio. Más suerte nos sorprende los sentidos con un inicio de violines muy nítidos y a lo Michael Nyman, que poco a poco dan paso a las cuerdas de las guitarras acústicas que le proporcionan un toque jazzie casi cálido, y que busca un punto de encuentro entre la íntima cercanía de los violines y la proximidad siempre certera de las guitarras acústicas y la voz de Sean, que al final deriva en un cántico colectivo repleto de sensaciones y que proclama a Sean como el nuevo Mesías que viene a rescatarnos de nuestra infinita crisis. 

Con Rincón exquisito vuelve el set eléctrico y nos regalan otra versión exquisita de esta canción donde los violines imponen su presencia hasta que el sonido sube y sube como por arte de magia, lo que produce una versión con ligeros tonos incandescentemente jazzies que se entremezclan de nuevo con el pop de Second de siempre, que como iluminados prestidigitadores sacan su bola de cristal para meternos en ella y no dejarnos salir. El eterno aspirante tiene un inicio infinito e imponente, al que se une un sonido pregrabado de fondo que tensa aún más si cabe esta tensa canción de por sí, lo que nos lleva a afirmar que sin duda esta es la mejor canción que el grupo ha compuesto hasta el momento, y que ayer sonó con un ritmo más rápido e incesante que tira y tira hasta atropellarnos. Different levels suena muy a The Smiths, con un inicio muy hipnótico, que, como una nana, nos invita a visitar el territorio de Second forever en distintas intensidades y niveles. Esta versión es más tranquila pero también más certera y suena como la perfecta melodía de los ochenta pasada por el tamiz de Second, y sirve para que los violines y la trompeta abandonen el escenario. 

El último tramo de concierto se inicia con Psicopático, que comienza con un punteo diferente y muy aguerrido, que junta sobre el escenario a Javi, Fran y Nando mientras que el público corea: lo he decidido, es de cretinos… y que nos lleva hasta Autodestructivos que apenas se diferencia de la versión del disco, si exceptuamos a un Javi Vox haciendo diabluras sobre los teclados y rompiendo el hielo de este perfecta canción de anuncio para televisión. Mientras Sean se recupera un poco, Nando ejerce de perfecto presentador y acaba diciéndonos que: el presente nos pertenece… y para demostrárnoslo atacan Watching the moon con un tamiz de tonos violetas tirando casi a negro, al que la voz de Sean procura darle más brillo; un brillo que sin duda ya tiene, pero que ante nosotros se muestra más hipnótico, melancólico y sinuoso, como un presentimiento lleno de intriga que nos advierte que el presente nos pertenece; pura psicodelia. Prototipo sirve de inicio a un bis en el que también escuchamos Invisible y Rodamos en una sucesión de ritmos acelerados y recargados de fuerza, en el que como en un profundo sueño, Second nos recuerda que hemos hecho una travesía por la fina y sinuosa línea de la gloria. 

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 15 de octubre de 2023

EL VERBO ODIADO EN LA SALA EL PERRO DE MADRID: DESDE LA ESENCIA AL ARREBATO


 

La valentía de enfrentarse solo al destino. A viajar a través de la oscuridad en busca de algo de luz. Y hacerlo explorando la esencia con la que fuimos creamos. Y aquello de lo que partimos. Aquello que queríamos ser al comenzar. Verdades y riesgos reunidos en torno a la figura, la palabra y las notas de la guitarra de Jorge Pérez, que asumió en solitario la parte acústica de la primera parte del concierto que el grupo oscense ofreció ayer en la Sala El Perro de Madrid —que presentó un sold out en toda regla—. Su ensimismamiento y su verdad sobre el escenario contagiaron enseguida a los asistentes, que quedaron prendados de su puesta escena y la obsesiva y autodestructiva oscuridad que rondan a muchas de sus canciones. Temas siempre cargados de esa última necesidad existencial de afrontar la vida de cara. Un embelesamiento que duró media hora, en el que Jorge tocó un tema desconocido —porque no lo tocan en directo ni está en ninguno de sus discos—, junto a otros ya muy conocidos y coreados por los asistentes, y que más tarde volverían a reproducir en un vendaval eléctrico de una hora de duración. 

La fuerza de El Verbo Odiado se halla en la pujanza de una guitarras únicas, solventes y, sobre todo, altas muy altas, con una variedad de notas que se cuelan en el corazón de todos aquellos que las escuchan. Guitarras desalmadas por la potencia de sus propuestas y por la brillantez de sus notas que trasgreden el shoegaze inicial del grupo. Guitarras que ahora se marcan grandes dosis de un pop-rock único, porque los matices que engloban así lo manifiestan. Los tres primeros temas con los que iniciaron la segunda parte del concierto así lo atestiguaron, donde le grupo oscense nos mostró versiones más largas y envolventes de los mismos, en los que la atmósfera en plan The Cure de sus inicios, se fueron fusionando con la psicodelia más oscura que se abre paso hacia el arrebato. Aquí es donde el grupo pide a viva voz escenarios más amplios y escuchas mucho más masivas que hagan justicia a su gran trabajo. Una labor artística que está siempre muy bien ejecutada en sus directos, tal y como este mismo año ya pudimos apreciar en su anterior parada en Madrid el pasado mes de enero. 

Arropados por un buen número de fans, El Verbo Odiado fueron martillando uno a uno sus éxitos con magníficas muestras de su energía en canciones como Fargo, Funerales o A punto de fuga, sólo por poner tres ejemplos, y que dejan a su primera aparición, Nada que celebrar, como un tema de relleno que no es demostrativo de sus nuevas opciones musicales. Alternativas rítmicas mucho más cercanas al arrebato. Eso sí, un final endemoniado pleno de fuerza y magia que ayer iniciaron desde la más absoluta esencia.  

Ángel Silvelo Gabriel.