Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

lunes, 29 de junio de 2009

SNOW PATROL: EYES OPEN.



Mañana es el gran día, ya quedan pocas horas para que el inicio de la gira 360º de U2 sea realidad, pero en este caso, yo me quiero referir a los teloneros.

Mañana, Snow Patrol darán de nuevo el gran salto junto a U2 (ya compartieron conciertos de la gira Vértigo con el grupo irlandés), porque los ojos del mundo también se posarán sobre ellos, y su nuevo trabajo A hundred million suns que se publicó en 2008 (acabo de escuchar su primer single The planets bend between us y es un bombazo). Además, serán los primeros en ocupar el escenario coronado por una araña móvil.
Pero mi primer contacto con este grupo escocés de indie rock se produce con su anterior trabajo Eyes Open (2006), que creo que es una magnífica oportunidad de acercarse a la propuesta musical de este grupo que ya cuenta con grandes canciones en su repertorio, para ejemplo, baste nombrar aquí la que abre el cd y que lleva por título You're all i have, fuerte e impactante, que se entremezcla perfectamente con baladas como The Finish line que cierra el disco. O ese tema titulado Chasing cars, que forma parte de la banda sonora de la serie Anatomía de Grey.

Como nos pasa en muchas ocasiones, mi encuentro con Snow Patrol fue casual, y tras una primera audición de su trabajo, fue mi música permanente en el equipo de música del coche durante al menos un mes. Tanto es así, que la primera copia del cd me la pasó un compañero de trabajo y al acabar de escucharlo le puse un mensaje comentándole que era lo mejor que escuchaba en mucho tiempo, algo en lo que me ratifico ahora que de nuevo escucho el cd después de un tiempo sin hacerlo.

En definitiva, potentes guitarras, con melodías llenas de fuerza, algo que resulta muy escaso en el panorama actual y que nos reconfortan con la música de nuestro tiempo.

domingo, 28 de junio de 2009

U2 EN CONCIERTO



El tiempo se había detenido en aquella tarde de julio. Hasta las siete de la tarde no salía del trabajo, y distraía mi nerviosismo, acordarme de mi hermana Maite que hacía varias horas que estaba dentro del estadio. Yo había quedado con mi chica a las siete y media en el Bernabéu. A esa hora, el estadio estaba prácticamente abarrotado. El césped era un manto humano de piernas y cabezas. Las gradas sólo admitían invitados en el segundo y tercer anfiteatro. Mi chica y yo salimos a uno de los vomitorios del segundo anfiteatro y nos encontramos con UB 40 calentando motores con su reggae pegadizo y facilón, mientras los fans de las primeras filas eran bañados con generosos manguerazos de agua. Big Audio Dinamite ya eran historia, pero nosotros no los echamos en falta. Todavía era de día cuando The Pretenders con Chrissie Hynde a la cabeza salieron al escenario. Ella me recordó que el rock no era sólo cosa de hombres y su voz ronca fue calentando motores con clásicos como Brass in pocket, 2000 miles o My baby.

Pero todo era una excusa, porque las ciento diez mil personas allí congregadas, estábamos esperando el gran momento. Un momento que llegó entrada la noche entre gritos de: you too, you too. De repente, se paró la música y las escasas luces del escenario se apagaron. Las notas de Where the streets have no name, se impusieron al griterío histérico de los fans. El sueño por fin se había hecho realidad, y la infinidad de imágenes que recreaba en mi cabeza cada vez que escuchaba The Joshua Tree, se hicieron tangibles ante mis ojos. Aquella noche, fue una noche de deseos consumados, donde todos intuimos que algo estaba pasando y yo sentí como algunas barreras se iban derribando. Bono también fue consciente de ello, cuando preso de la emoción se preguntó: ¿por qué demonios no hemos tocado antes aquí? … realmente no lo sé. Pero eso no fue todo, rendido a la fuerza que todos desprendíamos al otro lado del escenario, se encaramó como un guerrero a lo más alto de una de las torretas del escenario mientras el resto de los componentes del grupo le miraban con cara de incredulidad y espanto, y The Edge le invitaba una y otra vez a bajar de ese ficticio cielo que aquella noche se convirtió en su olimpo. Fui testigo de un mágico encuentro entre almas deseosas de encontrarse. Para todos fue una noche mítica. También para U2, ya que Bono siempre recuerda este concierto como uno de los mejores de la historia del grupo.
Aquel verano de 1987, cuando todavía éramos jóvenes, para mí significó el inicio de una cierta independencia económica, el saltar de los conciertos gratuitos patrocinados por los ayuntamientos a los conciertos de los grupos extranjeros del momento en las pequeñas salas salpicadas por el centro de la ciudad. Pero ese concierto significaba algo más. No sólo eran los grupos, sino también el espacio y la convulsión en los medios y en la multitud de jóvenes que imitábamos a aquellos otros jóvenes europeos que disfrutaban de largos y alocados festivales veraniegos.
Crónica publicada en Qué.es con motivo de la gira 360º y su concierto en Barcelona el 30 de junio de 2009.

AMY MACDONALD: THIS IS THE LIFE.


La portada del disco nos hace preguntarnos qué habrá detrás de esa mirada perdida, pensativa y ensimismada. Después de escuchar su primer y único disco hasta el momento This is the life, está claro que este trabajo rebosa acordes sublimes del mejor pop rock escocés marca de la casa, al que le acompaña una voz clara y potente que da más fuerza si cabe a sus composiciones.
La falta de concimientos del inglés, no me hace posible deciros el alcance de sus letras, pero en este caso la música se convierte en un lenguaje universal, y los acordes de sus canciones me envuelven en un sinfin de imágenes e ideas que su música y sus letras me sugieren.
Esta jovencita escocesa de 22 años, que ya lleva la friolera de 2,5 millones de copias vendidas, y va a estar en España en el Festival Sonorama 20o9 que se celebra en Aranda de Duero (Burgos) los próximos 13, 14 y 15 de agosto, me transmite dulzura y ritmo a raudales. En las fotos de internet siempre está tras su enorme guitarra, y tras ella, una mirada limpia como su música. Ella dice que sus influencias son Oasis, Travis, The Killers o The Beach Boys, y yo le digo que muy bien, que después de ésto, sólo podemos pedir que nos complazca con un nuevo cd lo antes posible. Estoy escuchado Run y es una canción sencillamente maravillosa.

LA CLASE


Esta película es un claro ejemplo de que algo está cambiando en la educación de los países de la Unión Europea. Las aulas ya no están ocupadas únicamente por alumnos del país de origen. En la actualidad, la mezcolanza de razas, procedencias y culturas es más que significativa. Esa es una de las torres de babel a la que se enfrentan los docentes a la hora de realizar su trabajo diario. Comienzo con este comentario, porque para mí, en cierta medida el planteamiento y el desarrollo de la acción de La clase no me resultan desconocidos, dado que tengo a una docente en casa y conozco de primera mano alguno de los problemas y dificultades por las que pasa el sistema educativo actual, al menos en España, y vista la película, en el resto de los países de la Unión Europea.

Dicho ésto, La Clase está laureada con la Palma de Oro de Cannes de 2008, y es la película con las mejores críticas de la cartelera, lo que nos avisa del calado que la misma ha tenido entre los porfesionales que se dedican a esto del cine. Intento adivinar, o sospecho, que la admiración y sorpresa de tanto halago viene por el formato tipo documental de esta película de drama social, y por el planteamiento socrático del profesor. Francois Bégaudeau intenta ganarse el respeto y la atención de sus alumnos mediante la palabra, claro planteamiento socrático, lo que le permitirá llevar a sus alumnos hacia la senda del pensamiento, algo que no ocurría en nuestra época de escolares donde nuestras voces no eran tenidas en cuenta (de ahí mi anterior comentario en cuanto a la sorpresa de su planteamiento). Sin embargo, estas tácticas democráticas también presentan sus riesgos y acabarán volviéndose en contra del profesor.

Otra peculiaridad de la película, amén de resaltar que Francois Bégaudeu es el autor de Entre les murs, novela en la que está basada, y ser su coguionista y protagonista, es que la acción siempre se produce de puertas adentro del colegio y nunca veremos nada de lo que sucede fuera del mismo, con unas elocuentes imágenes en picado del patio del colegio y unos altos muros que lo separan de la calle. Aunque bien es cierto, se trata de una impermeabilidad incompleta.

En definitiva, La clase nos hace reflexionar sobre un nuevo tipo de interculturalidad de la que ya estamos siendo partícipes y nos presenta a los jóvenes de hoy, que serán los responsables de dibujar la sociedad del mañana. Qué más puede decir un humilde comentarista bloguero. Me uno a la crítica: recomendable

sábado, 27 de junio de 2009

ENTRE LA NIEBLA

Una escala de opacos grises vence a luz del sol. El silencio acelera nuestros corazones. No nos miramos, tenemos miedo. Soñamos con esquivar a nuestro destino y alzarnos victoriosos en la batalla.



Microrrelato presentado al Concurso ABC de Microrrelatos del Día del Libro (2009).

jueves, 25 de junio de 2009

HISTORIA DE UN BESO A MEDIANOCHE




Hacía tiempo que quería ver esta película. Las críticas que había leído sobre ella, me hacían presagiar las buenas sensaciones que siempre me ha transmitido el denominado cine independiente norteamericano. Los estereotipos y la gran industria del cine, nos hacen olvidar con facilidad el verdadero talento de un montón de pequeños genios que intentan abrirse camino fuera de Hollywood.

El planteamiento es sencillo, chico busca chica y viceversa, pero casi siempre las mejores propuestas y soluciones, son a la vez, las más sencillas. Esta historia no es ajena a los tiempos que vivimos y la conexión entre los protagonistas se produce vía internet, a través de un canal de encuentros de los muchos que existen en la red. No quiero pecar de pesado, si digo que la falta de comunicación vuelve a ser el tema estrella de la película, junto con la necesidad de ser amado. Aunque esa necesidad tenga que ser satisfecha por un amor ciego e instantáneo. Un amor enganchado al azar de la vida.

¿Entonces de dónde procede la posible magia de esta historia? Pues, en un estilo tan directo como espontáneo. El secreto está en la sencillez de los diálogos, en lo creíbles que resultan los protagonistas, y en la ausencia de un artificio continuo, como puede ser el que engendra Pretty Woman. La duda, los altibajos en una relación de veinticuatro horas entre dos personas que no se conocen, nos van llevando al final de una historia que por previsible desde el principio, no por ello está exenta de interés.

El director y guionista Alex Holdridge, nos muestra una ciudad de Los Ángeles distinta. Aquí no aparece Beverly Hills, sino el moderno subway de la ciudad. Los altos rascacielos del centro financiero que están filmados desde posiciones diferentes a las habituales, y a veces, casi imposibles. Otro personaje de la película es esta ciudad, y la ausencia de vida en sus calles, magnificada con una estupenda anécdota sobre los zapatos perdidos enmedio de las calles.

Los protagonistas, Scoot McNairy y Sara Simmonds desprenden una compeljidad, quizá contrastada porque ésta es la tercera película que filman juntos. En definitiva, es una película recomendable y que nos reconforta con el buen cine de siempre, sencillo y directo.

¡Ah!, además está filmada en blanco y negro, lo que le proporciona una estética más intimista y cercana a la historia que engendra.

miércoles, 24 de junio de 2009

LOS CONCURSOS LITERARIOS


Acabo de colgar en el blog los dos microrrelatos que compuse una vez que terminé de escribir Estaciones, mi segunda y todavía no publicada novela. La novela, entre otras muchas cosas trata sobre el paso del tiempo y los accidentes que ocurren en nuestras vidas a lo largo de las mismas, y que hacen que éstas sean únicas y distintas a las del resto.

En el caso de los microrrelatos, personalicé dos conceptos abstractos como son las estaciones (el otoño y el invierno), algo que creo que se da por sentado una vez leídos. De ahí, mi sorpresa en cuanto a alguno de los comentarios que se vertieron sobre el que presenté al concurso de Murcia.

El tono poético, decadente y corrosivo está buscado a conciencia. Con ello, he querido crear imágenes. Imágenes impactantes y que quieren transmitir sensaciones. Seguro que muchas de ellas las asociamos sin dificultad a situaciones cotidianas, pero yo, he intentado expresarlas de la forma más original posible, o al menos a mi manera.

Para mi sorpresa, he comprobado que todos aquellos que no erais competidores en el concurso, habéis conectado con esa forma de expresar sentimientos e ideas, quizá porque vuestro afán era sencillo: leer y disfrutar.

Respecto al concurso, en primer lugar, quiero hacer notar los comentarios fuera de tono sobre la procedencia e interés que os movía a vosotros en las votaciones. Han dado por supuesto que la autora era Manuela por el alto número de votantes que eran alumnos de su colegio, y que además la nombraban. También nos han situado en una urbanización de las afueras, y no hay nada más lejos de la realidad. En definitiva, a los participantes del concurso, así como a los organizadores del mismo, se les ha olvidado que el éxito de internet viene precisamente porque entre otras cosas, es un canal de comunicación democrático. Aquello que gusta o tiene el poder de arrastrar a la voluntad de las personas arrasa, y aquello que no interesa pasa desapercibido. De ahí, que bajo mi opinión, los organizadores han tenido miedo a perder el control de un certamen que parece circunscrito a unos pocos ususarios del blog, relegando al resto de los concursantes al ostracismo. Ellos sabían que los cuentos más votados eran ajenos a ese dominio, llamémosle local, y esa posibilidad era algo que se escapaba de sus manos.

Nosotros no emitimos, en ningún caso, votos fraudulentos, ni anduvimos por los ciber votando como locos en ordenadores con distinto IP. La fuerza y el poder fue vuestro, desde vuestras casas o desde vuestro trabajo. Todo era mucho más sencillo y la realidad se imponía a la mente calenturienta de los organizadores. Una vez más, desde aquí quiero daros la gracias, y ojalá que disfrutéis con el blog y sus nuevos contenidos.

EL FINAL DE LOS RELATOS EN INVIERNO



El final de los relatos en invierno huye de su propio destino. Pide perdón por no tener mayor destreza. Sabe que contiene historias enfrentadas y atormentadas, que en el fondo sólo están vacías. Son historias que se asemejan demasiado a la rutina diaria; fría, solitaria y desposeída de todo encanto.

A los relatos en invierno, les atenaza un dramático destino del que nadie sabe librarlos. Un destino al que los demás dotan de altas dosis trágicas, y donde aquello que se quiere se acaba perdiendo. Si alguien los conociera de verdad, sabría que ellos se resisten a tener un final de estilo gótico, lleno de color negro hasta las entrañas. Sí, ellos poseen un final, pero en nada se parece a terminar como un muerto en un ataúd.

El final de los relatos en invierno, anhela mayores dosis de luz y de color, como nosotros anhelamos más paz interior y más felicidad. Todos anhelamos lo que no tenemos y ellos también lo hacen.

Los relatos del invierno están llenos de una blancura atormentada que nos quiere decir lo mal que se sienten. Su falta de expresividad está llena de signos que no nos atrevemos a descifrar. Sueñan con encuentros imposibles que sólo pertenecen al más profundo de sus deseos.

A veces en invierno, el final de los relatos cae en un negro sin matices, donde todo es lo que parece. Donde nadie escapa a la fuerza que le arrastra hacia el abismo. Pero peor que el fracaso es la soledad, y en el fondo, nadie quiere quedarse solo.

El final de los relatos en invierno no es dueño de sí mismo. Algo le impide detener su final. Un final que le da miedo. No quiere que con el paso de los días, los rayos del sol se apoderen poco a poco de su fuerza. Él sabe que su secreto es un tesoro que un día será desvelado. En el fondo, comprende mejor que nosotros su efímera vigencia.

Los relatos del invierno poseen un final heroico, porque odian caer en el más profundo de los olvidos. Allí donde no hay luz y no hay vida. Pero saben que si vencen a su destino, su tímido encanto caerá ante los primeros rayos del sol en primavera.

Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel.

LOS RELATOS EN OTOÑO


Los relatos en otoño se encuentran atrapados por los recuerdos del verano. Intentan poseer los últimos atardeceres plenos de luz y los felices momentos que engendran. Si nos parásemos a mirarlos, veríamos que se asemejan a las hojas que yacen en el suelo y que desprenden reflejos dorados cuando la última luz de la tarde trata de iluminarlas. No nos damos cuenta, pero sus destellos están llenos de sabiduría.

Los relatos en otoño buscan certezas en las que ampararse, y así, sentirse seguros ante la próxima ausencia de vida. Lo malo de encontrar es que hay que seguir buscando. Ellos lo saben muy bien, y por eso anidan en nuestros recuerdos y se nos acercan cuando creemos que ya no nos pertenecen. Vienen, se detienen y se van, dejándonos huérfanos de pasión.

Los relatos en otoño engendran encuentros huidizos y contactos aletargados. Dentro de ellos, nuestros deseos apenas se entrecruzan y huyen en busca de algo más verdadero y consistente. Sin embargo, no caen en el desaliento y siguen buscándonos. Se empeñan en apoderarse de nuestro recuerdo más íntimo, le acunan para que no se sienta solo y perdido; son tan generosos que le nutren de esperanza.

Los relatos en otoño expresan deseos que se harán realidad. Aletean sobre nuestras vidas de una forma caprichosa; son como una espiral en el camino que siempre terminan en un invierno frío, autoritario y desolador.


Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel .

lunes, 22 de junio de 2009

ENTRE PAÑUELOS ROJOS Y CAMISAS BLANCAS


"Las hojas de mi memoria juegan añorando tu mirada, engañando al aura de tu presencia para que no abandone mis más íntimos anhelos. Las dos son testigos de un poder infinito y milenario.

Mi esperanza navega entre tus recuerdos. Te busca sin desaliento en las calles de Pamplona. Entre balcones y portales que me dicen que un día estuviste allí. Con tu pañuelo rojo anudado al cuello y tu camisa blanca desabrochada. Jugando a adivinar de que estaba hecha tu alma.

Fuimos amantes sin palabras. Fantasmas errantes en busca de un deseo. Aventureros que soñaban con alimentar un cómplice secreto.

Corríamos desafiando a nuestra buena suerte. Como gladiadores al final de la batalla. Pero nuestros destinos se resquebrajaron. Entre corredores dichosos y toros despistados. Imploré tu presencia a los dioses. Les pedí auxilio y sosiego para un hombre perdido. Y todo se desvaneció de pronto. La fiesta no era fiesta, y tu pañuelo rojo ya no estaba a mi lado.

En unos días todo comenzará de nuevo. Imploraré la leyenda de los sanfermines. Te buscaré con la demencia de los enamorados. Entre pañuelos rojos y camisas blancas. Deteniendo a mis recuerdos para nutrir a mi memoria de otra falsa esperanza. "


Microrrelato presentado al I Concurso de Microrrelatos San Fermín 2009

LAS HORAS



La ausencia continuada de películas inteligentes, intimistas y que además de estar bien resueltas y relatadas, cuenten con una magnífica banda sonora, hacen que cada vez que aparece este rara avis en las pantallas, ensalcemos tan bello espectáculo y nos convirtamos en sus más fervorosos seguidores, de tal forma, que nada más salir del cine queramos contársela a todo el mundo, lo que nos convierte a la vez en sus seguidores y propagandistas. Las horas representan ese soplo de aire nuevo y limpio que nos reconforta con nuestras más íntimas convicciones con el séptimo arte. Una vez más, la fusión entre la literatura y el cine es perfecta, aunque en este caso, podríamos hablar de metaliteratura, pues el inteligente y portentoso guión de David Hare incluye la novela dentro de la novela y éstas a su vez dentro del guión cinematográfico.

La novela de Virginia Wolf La Señora Dalloway sirve de nexo de unión a las tres historias interiores que navegan peligrosamente entre la fina línea que separa la vida y la muerte. Este tipo de conexiones entre intrahistorias quizá no sea novedosa, como tampoco lo es el magnífico montaje que nos proporciona Stephen Daldry durante todo el largometraje y que alcanza los calificativos de inteligente y sublime al inicio de la película, pero sí lo es, que desde un principio nos advierte que estamos ante algo más que una película de recorridos interiores. Si el montaje es magistral, la banda sonora que Philiph Glass ha compuesto para la película no se queda a la zaga, y sin duda, está a la altura del guión, los actores y el film. A través de sus melodías distinguimos a cada personaje, y nos sirven de vehículo para transportarnos hacia lo más íntimo y profundo en cada una de los tres relatos. El cine sin imágenes no sería cine, pero sin música también sería otra cosa.
Las interpretaciones de Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep, junto al papel secundario de Ed Harris son sencillamente magistrales en conjunto e individualmente. Si bien es cierto que Nicole Kidman ha sido la más galardonada entre todos ellos, ninguno de los otros tres, sería desmerecedor de todos y cada uno de los posibles galardones del mundo del cine.

La acción de Las horas transcurre en un solo día. Esta ironía del tiempo nos lleva a plantearnos que nuestras vidas, a las que siempre les achacamos que son cortas, en ocasiones sólo cuentan con un único día merecedor de ser recordado, pero también a veces, ese sólo día merece la pena por toda una vida.
Con esta crítica quedé finalista del Concurso Crítico de Cine de la Guía del Ocio en el año 2003

A PROPÓSITO DE SCHMIDT



La vida de las personas se compone de ciclos, y la jubilación es uno de ellos. Este ciclo que finalmente desemboca en la muerte, se supone que debe ser un periodo dorado de nuestra existencia, pero en muchas ocasiones se convierte en una pesadilla y en la pérdida de aquellos valores por los que siempre hemos luchado. Quizá esto ocurra, porque nos pasamos una gran parte de nuestras vidas trabajando, y el tipo de sociedad en la que vivimos no ha sabido prepararnos para hacer otro tipo de actividades, o incluso, porque muchas veces un jubilado ya no es bien visto. No deja de resultar paradójico que aquella persona que era tan necesaria para su empresa o su familia hasta poco tiempo antes, cuando se jubila se convierte en un armario difícil de recolocar.

A propósito de Schmidt es un recorrido por todos estos valores, pero también es la experiencia vital de una persona que ya no sabe cual es su sitio. En primer lugar, sorprende que el cine comercial norteamericano aborde este tema, y luego, que lo haga de una forma tan descorazonadora y sencilla a la vez. Si esta película se caracteriza por algo, es por la falta de adornos, que van desde la interpretación de Jack Nicholson hasta la forma de plantearnos la historia e incluso su final.

El primer fotograma es realmente esclarecedor, porque nos muestra a un Nicholson con gesto comedido y concentrado mirando el reloj de su despacho, una habitación fría y vacía, donde el armario, la mesa y la silla donde él está sentado, simbolizan la desnudez, no sólo del espacio, sino también del personaje. Ambos, Nicholson y el paso del tiempo, serán los verdaderos protagonistas de la película.

Si a la falta de actividad, le unimos la muerte de su esposa, y la ausencia de una relación afectiva con su hija, el caos emocional y existencial del protagonista se van acrecentado. De ahí que Schmidt, como otras muchas personas, se cobije en los parámetros de la huida como la mejor solución a la hora de enfrentarse a sus problemas, y que en el caso de Schmidt vienen definidos, por un lado, en las cartas que le escribe al niño que ha adoptado, y donde refleja su necesidad de comunicación y su soledad, y por otro, en la escapada que emprende en su caravana, con la que inicia una nueva vida en busca de lo que no tiene, pero que finalmente se convierte en un viaje hacia ninguna parte que le acaba llevando hasta la boda de su hija.

Alexander Payne logra mantener a Nicholson en unos registros interpretativos muy comedidos, logrando que tanto la película como el personaje aumenten su credibilidad.
Con esta crítica quedé finalista del Concurso Crítico de Cine de la Guía del Ocio en el año 2003