Tiempo de comunicaciones rotas

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sábado, 29 de enero de 2011

TULSA EN LA SALA ROCK KITCHEN DE MADRID: POESÍA SUSURRADA EN CANCIONES


En los interesantes duelos musicales que la sala Rock Kitchen nos programa cada fin de semana, ayer le tocaba el turno a dos de las caras del folk/pop indie español: Tulsa - HATEM, más intimista una, y más marcadamente distintos los otros.

La fuerza de Tulsa se refugia en la intensidad de sus letras, composiciones que buscan en el interior de sí misma y que se expresan de una forma sencilla y eficaz al exterior. Sin estridencias, pero con una marcada seguridad que no necesita de grandes gestos, Miren Iza llena el escenario de toques llenos de sinceridad, con una voz que a partes iguales resquebrajada y ensimismada, logra transmitir sin dificultad cercanía y verdad a raudales.

Su comedido folk/pop inició ayer su ruta en la sala Rock Kitchen de Madrid principalmente con una repaso a su trabajo Espera la Pálida, escogiendo el tema Aniversario de Boda para llevarnos por todo un vericueto de sonidos cargados de poesía en sus letras y guitarras semiafiladas en su música, a los que acompañaban un magistral músico como Charlie Bautista a los teclados, y que en muchos de sus temas gozó de un mágico protagonismo.



Con Araña, Tulsa inició el bloque de canciones preferidas de Miren, y tras ésta nana sonora atacaron la preciosa y nostálgica Matxitxako, a la que siguió Tus Flores con un sonido cargado de tambores y guitarras mas afiladas que dieron un poco más de ritmo al concierto, que continuó con Príncipe un claro rhythm and blues a la española, para pasar a Te Ofrecí, uno de los momentos más intensos de la noche por la lenta capacidad de interpretar los quejidos de amor que contiene la canción, y que recogieron a Miren Iza en un ensimismamiento si cabe más intenso, que se fundió con la buena letra de esta canción: hasta nuestro destino final... cómo privar a alguien de heredar esos ojos tan bonitos, y a la que Charlie Bautista se encargó de aumentar la intensidad con unos bruscos sonidos de su teclado que el resto del grupo acompañó con un largo final.

Oviedo hizo la delicia de sus más fervientes fans, para acabar con el tema Carretera (ambos de su primer y exitoso cd: Sólo me has rozado), al que adornaron de un buen punteo de guitarras y unos teclados que hicieron más rítmica la canción, y que les sirvió de tarjeta de despedida de una actuación cargada de poesía susurrada en forma de canciones.

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