martes, 17 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (X): CONCIERTO EN EL CICLO FRONTERA 2012 —CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID—

 


El setlist que escuchamos ayer en el Círculo de Bellas Artes reproduce miméticamente el que Second ha editado en el disco en directo si salvamos un par de canciones con las que el grupo murciano quería dar una sorpresa a sus seguidores, que una vez más, casi llenaron la Sala de Columnas donde se programó el concierto dentro del Ciclo Frontera Círculo (una ubicación que no resulta adecuada para celebrar un concierto de música). La fuerza y contundencia de Mañana es domingo rompió la impaciencia del inicio del concierto, que tuvo que esperar a que terminase la obra de teatro que alguna planta más abajo se estaba representando. Poco importó la espera, porque desde el minuto uno, Los Cinco de Murcia tenían al público en el bolsillo y, como hijos pródigos que vuelven a casa, ayer estaban dispuestos a repartir todo el cariño que la distancia se había encargado de almacenar minuto a minuto, y así, vigor y genio, gloria y victoria se daban la mano sobre el escenario por primera vez esa noche. El trono de los sueños ayer salió de nuevo de su escondite cuando a continuación sonó Demasiado soñadores, con un punteo inicial a lo The Shadows, intenso, eléctrico, vigoroso… que nos recordó por qué estábamos allí. 

Ayer, Second, subieron al escenario una sección de cuerda y un trompetista, que litigaron en notas con la formación original del grupo. Muérdeme fue el inicio de ese fraternal confrontamiento, que sirvió para crear una atmósfera especial con la que ya cuenta la versión original, pero que ayer sonó a gloria con un magnífico y limpio punteo de guitarra inicial al que se unió un Fran Guirao de pie desde la batería como si fuese un estandarte que nos guiase a través de la batalla. Siempre he resaltado la magnífica voz del frontman del grupo, un portentoso Sean Frutos que ayer lo entregó todo sobre el escenario. Second estuvieron sobresalientes como siempre, con un Fran Guirao desde la batería que es la perfecta retaguardia por su contundente efecto sonoro de fondo. El bueno de Nando Robles acaricia las cuerdas de su bajo emulando a Peter Hook de New Order, no siendo ese el único punto de unión del grupo y los de Manchester, pues Sean Frutos tiene una figura muy parecida a la del malogrado Ian Curtis, cantante de la mítica formación Joy Division y germen de lo que luego sería New Order. Al otro lado del escenario, Javi Vox reparte su virtuosismo entre las cuerdas de su guitarra y los teclados que caprichosamente se cuelan en las notas de las canciones de Second, y lo hacen, para mejorarlas y convertirlas en atmosféricas; una cualidad que las delata como mágicas. En el otro extremo de la balanza está el gran Jorge Guirao, un extraordinario contrapunto y puntal del grupo, pues si Javi es la fuerza y la pasión, Jorge es el lirismo poético sobre el escenario, siempre atento y cómplice con Sean y el resto de compañeros y con una perenne sonrisa en su boca. 

N.A.D.A. sonó como un interludio que a veces iba más lenta y otras más rápida. Una nueva demostración de Los Cinco de Murcia de no repetirnos los temas tal y como los conocíamos, y que como exploradores en una expedición sin fin, buscan nuevos matices en su trabajo, lo que es de aplaudir y agradecer. Behind the pose supuso que las guitarras se hicieran con el poder (sin músicos adicionales) en un Círculo de Bellas Artes que se tiñe de oscuro con un Sean Frutos cantando en inglés. Aquí la tensión sube y sube en un perfecto tobogán que te deja respirar y que también te oprime el estómago hasta dejarte sin aliento. La sección de cuerdas eléctricas vuelve a vibrar y se apodera de todo el protagonismo, que se convierte en onírico como las hadas que nos visitan a medianoche para decirnos que todavía no ha acabado el cuento en el que estamos inmersos, y al que acompaña una tensión teñida de psicodelia que envuelve el escenario con unos sensacionales Nando y Fran. Fortune day fue uno de los grandes arrebatos de la noche, porque Second se reconvirtieron en íntimos y más cercanos si cabe, y porque sonaron como si de repente nos hubiésemos trasladado a un club de jazz, donde los negros eran blancos por arte de magia, y en donde los saxos se vuelven trompetas, y los violonchelos se enamoran de los violines, mientras Sean se convierte en el abanderado de este barco de grandes vientos y mejor música, lo que convirtió a esta maravillosa canción en un bocado exquisito sólo apto para los paladares más selectos (la canción de la noche). Con A las 10 la calma regresa al escenario buscando ritmos diferentes a los vividos hasta ese instante, e intenta interiorizar un ajuste entre la sección de cuerdas y la voz de Sean. 

Una de las sorpresas de la noche llegó cuando tocaron Horas de humo, un tema que normalmente no forma parte del setlist del grupo, y que ayer interpretaron con unas guitarras acústicas que acompañan a la voz de Sean en una perfecta armonía que nos recuerda a la música de los primeros sesenta, inocente y sencilla, pero directa como un proyectil que nos arrebata el corazón. Esta versión de Horas de humo redunda en un progreso increíble sobre un ritmo sostenido que nos invade y ante el que no podemos sino pedir el armisticio. Más suerte nos sorprende los sentidos con un inicio de violines muy nítidos y a lo Michael Nyman, que poco a poco dan paso a las cuerdas de las guitarras acústicas que le proporcionan un toque jazzie casi cálido, y que busca un punto de encuentro entre la íntima cercanía de los violines y la proximidad siempre certera de las guitarras acústicas y la voz de Sean, que al final deriva en un cántico colectivo repleto de sensaciones y que proclama a Sean como el nuevo Mesías que viene a rescatarnos de nuestra infinita crisis. 

Con Rincón exquisito vuelve el set eléctrico y nos regalan otra versión exquisita de esta canción donde los violines imponen su presencia hasta que el sonido sube y sube como por arte de magia, lo que produce una versión con ligeros tonos incandescentemente jazzies que se entremezclan de nuevo con el pop de Second de siempre, que como iluminados prestidigitadores sacan su bola de cristal para meternos en ella y no dejarnos salir. El eterno aspirante tiene un inicio infinito e imponente, al que se une un sonido pregrabado de fondo que tensa aún más si cabe esta tensa canción de por sí, lo que nos lleva a afirmar que sin duda esta es la mejor canción que el grupo ha compuesto hasta el momento, y que ayer sonó con un ritmo más rápido e incesante que tira y tira hasta atropellarnos. Different levels suena muy a The Smiths, con un inicio muy hipnótico, que, como una nana, nos invita a visitar el territorio de Second forever en distintas intensidades y niveles. Esta versión es más tranquila pero también más certera y suena como la perfecta melodía de los ochenta pasada por el tamiz de Second, y sirve para que los violines y la trompeta abandonen el escenario. 

El último tramo de concierto se inicia con Psicopático, que comienza con un punteo diferente y muy aguerrido, que junta sobre el escenario a Javi, Fran y Nando mientras que el público corea: lo he decidido, es de cretinos… y que nos lleva hasta Autodestructivos que apenas se diferencia de la versión del disco, si exceptuamos a un Javi Vox haciendo diabluras sobre los teclados y rompiendo el hielo de este perfecta canción de anuncio para televisión. Mientras Sean se recupera un poco, Nando ejerce de perfecto presentador y acaba diciéndonos que: el presente nos pertenece… y para demostrárnoslo atacan Watching the moon con un tamiz de tonos violetas tirando casi a negro, al que la voz de Sean procura darle más brillo; un brillo que sin duda ya tiene, pero que ante nosotros se muestra más hipnótico, melancólico y sinuoso, como un presentimiento lleno de intriga que nos advierte que el presente nos pertenece; pura psicodelia. Prototipo sirve de inicio a un bis en el que también escuchamos Invisible y Rodamos en una sucesión de ritmos acelerados y recargados de fuerza, en el que como en un profundo sueño, Second nos recuerda que hemos hecho una travesía por la fina y sinuosa línea de la gloria. 

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 15 de octubre de 2023

EL VERBO ODIADO EN LA SALA EL PERRO DE MADRID: DESDE LA ESENCIA AL ARREBATO


 

La valentía de enfrentarse solo al destino. A viajar a través de la oscuridad en busca de algo de luz. Y hacerlo explorando la esencia con la que fuimos creamos. Y aquello de lo que partimos. Aquello que queríamos ser al comenzar. Verdades y riesgos reunidos en torno a la figura, la palabra y las notas de la guitarra de Jorge Pérez, que asumió en solitario la parte acústica de la primera parte del concierto que el grupo oscense ofreció ayer en la Sala El Perro de Madrid —que presentó un sold out en toda regla—. Su ensimismamiento y su verdad sobre el escenario contagiaron enseguida a los asistentes, que quedaron prendados de su puesta escena y la obsesiva y autodestructiva oscuridad que rondan a muchas de sus canciones. Temas siempre cargados de esa última necesidad existencial de afrontar la vida de cara. Un embelesamiento que duró media hora, en el que Jorge tocó un tema desconocido —porque no lo tocan en directo ni está en ninguno de sus discos—, junto a otros ya muy conocidos y coreados por los asistentes, y que más tarde volverían a reproducir en un vendaval eléctrico de una hora de duración. 

La fuerza de El Verbo Odiado se halla en la pujanza de una guitarras únicas, solventes y, sobre todo, altas muy altas, con una variedad de notas que se cuelan en el corazón de todos aquellos que las escuchan. Guitarras desalmadas por la potencia de sus propuestas y por la brillantez de sus notas que trasgreden el shoegaze inicial del grupo. Guitarras que ahora se marcan grandes dosis de un pop-rock único, porque los matices que engloban así lo manifiestan. Los tres primeros temas con los que iniciaron la segunda parte del concierto así lo atestiguaron, donde le grupo oscense nos mostró versiones más largas y envolventes de los mismos, en los que la atmósfera en plan The Cure de sus inicios, se fueron fusionando con la psicodelia más oscura que se abre paso hacia el arrebato. Aquí es donde el grupo pide a viva voz escenarios más amplios y escuchas mucho más masivas que hagan justicia a su gran trabajo. Una labor artística que está siempre muy bien ejecutada en sus directos, tal y como este mismo año ya pudimos apreciar en su anterior parada en Madrid el pasado mes de enero. 

Arropados por un buen número de fans, El Verbo Odiado fueron martillando uno a uno sus éxitos con magníficas muestras de su energía en canciones como Fargo, Funerales o A punto de fuga, sólo por poner tres ejemplos, y que dejan a su primera aparición, Nada que celebrar, como un tema de relleno que no es demostrativo de sus nuevas opciones musicales. Alternativas rítmicas mucho más cercanas al arrebato. Eso sí, un final endemoniado pleno de fuerza y magia que ayer iniciaron desde la más absoluta esencia.  

Ángel Silvelo Gabriel.

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA IX: EL ETERNO ASPIRANTE, 2012


 

La madurez que se manifiesta en el riesgo. En la búsqueda de algo distinto, nuevo, enigmático. Una sensación que el artista transmite en sus nuevos trabajos, a pesar del riesgo que supone acabar varado en mitad de un mar sin agua ni olas. La primera percepción al oír esta canción, El eterno aspirante, es la carga poética de su letra, de ese mensaje basado en imágenes que se superponen unas a otras y te enganchan y obligan a seguir su camino, entre errante, a través de un circo y dentro del mar junto a unos delfines. Y, también, esa vuelta a un pasado donde los amantes fueron felices. Eternos aspirantes de nuevas vidas, deseos y pasiones que Second ha sintetizado con un ritmo pop contundente, rápido y de altos vuelos, que convierten a la canción en himno perfecto plagado de sensaciones nada más escucharlo. 

“Todo está bien, todo está bien, todo está bien…” dice la letra de El eterno aspirante, el único tema nuevo de “15”, el último trabajo de Los Cinco de Murcia. Una canción que nos demuestra la gran madurez como letrista de la mejor voz del pop español. Sean Frutos está tocado por la varita mágica de la inspiración más arrebatadora (“Viene la estación de los delfines,/ danzan sin cuartel en superficie./ Voz subliminal es el lenguaje tan suave…”), y en El eterno aspirante nos regala una letra enigmática, envolvente y única que transforma una gran canción en esencial (“Esta es la ocasión del eterno aspirante/ así que ya lo tienes,/ ya lo sabes”). 

Tras escuchar esta canción, podemos estar esperanzados a la hora de ver por dónde van a ir los nuevos sonidos de Second, porque sin duda, prometen altas dosis de la mejor música posible (“Esto es un vagón de algún circo ambulante,/ así que no desprecies,/ prueba antes”). Y no se nos ocurre mejor definición que ésta, para inmortalizar el aura que posee el grupo fuera y dentro del escenario, pues una y otra vez, su sencillez y cercanía en el trato directo, y su fuerza y contundencia sobre el escenario, nos invitan a seguir probando concierto tras concierto, donde lejos de despreciar su música, nos sentimos como uno más de los componentes de ese circo ambulante que día a día va teniendo más vagones cargados de fieles seguidores. 

Poderosos, enérgicos y electrizantes Second atraviesan el panel de las sombras para situarse en la realidad más brillante, donde permanecen recubiertos por el halo de los elegidos, y ahí permanecen y se deslizan, emitiendo destellos con los que iluminan a todos aquellos que se paran a escucharles para de una forma natural y nada forzada llegar a lo más profundo de sus capacidades sensoriales. Ese viaje directo e infinito es el que convierte cada uno de sus conciertos en un Rincón Exquisito, donde como el Eterno Aspirante nos demuestran una y otra vez que no son Demasiado Soñadores sino todo lo contrario, y que les da igual tener Más Suerte o quedar A las 10, porque ellos permanecen fijos Behind the pose en Different Levels desde los que disfrutar de Watching the Moon antes de convertirse en Invisible’s, para como Oscar Wilde delante de un espejo, preguntarse si son suficientemente Autodestructivos sin necesitad de entonar un Muérdeme más Psicopático que se convierta en una gigantesca rueda rodante para proponerles a sus seguidores un Rodamos colectivo con el que marchar de la mano por la senda de la vida. 

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 8 de octubre de 2023

WOODY ALLEN, GOLPE DE SUERTE: EL AMOR, EL AZAR Y SUS CONSECUENCIAS


 

La vida surge del caos. De la conjunción de sentimientos como la inseguridad, el miedo y la desazón que provoca la rutina. Y, también, de esa búsqueda de la que se nutre la necesidad de vivir más allá de nuestra propia, y muchas veces, aburrida existencia. De esa nueva necesidad que no podemos controlar, nacen el amor, el azar y sus consecuencias. Woody Allen lo sabe y no desdeña esfuerzos en perseguir aquello que conoce y practica: la atracción hacia lo indeseable o políticamente incorrecto. Víctima de una sociedad puritana, hipócrita y narcisista, el director norteamericano sigue sus postulados de siempre al pie de la letra y, en la que dicen que será su última película, vuelve a mostrarnos esa sensación de que somos víctimas del destino. Destino cruel y vengativo que nos demuestra que sólo somos marionetas en pos de los hilos que manejan otros. De ahí, que Golpe de suerte sea una película sin principios morales, y sí de caprichosas turbulencias que somos incapaces de predecir por lo inesperado de las mismas y lo ocultas que se encuentran dentro de nuestro ser. De ese retrato robot surge una comedia, entre romántica y negra, presidida por la luz de un Vittorio Storaro en estado de gracia, que nos regala una luz protagonizada por la magia de una amplia gama de matices cromáticos que van desde los ocres y verdes exteriores, a los interiores, un tanto apagados y que le sirven para contraponer el brillo de la mirada y la sonrisa de su protagonista, una Lou de Laáge, a la que Allen persigue sin denuedo mediante sus clásicos primeros planos con los que nos la acerca y magnifican hasta convertirla en una defensora de la inmadurez y la bondad, sin por ello salir perjudicada en su retrato y actuación. Aquí, el director vuelve a recrearse con esos movimientos de cámara —tipo 360 grados— con los que nos ofrece el anverso y el reverso de algunas escenas, como si quisiera advertirnos de la diferencia entre lo que es real y lo que no, pues de nuevo en la acción que ha creado el director, es la realidad la que se nutre de la ficción de una forma prolongada e inteligente. Un rasgo, la inteligencia, que Allen destila con un finísimo aura de ironía y sarcasmo que nos hace reír en varios momentos a lo largo del film. 

Golpe de suerte es un feliz reencuentro con las mejores dosis artísticas de un director que, a sus 87 años, no renuncia a seguir divirtiéndose como un niño que sitúa su mirada sobre la perversa y caprichosa sociedad en la que vive, donde la clase alta, una vez más, sale retratada bajo la lupa de sus propias estupideces, y donde el dinero no es sinónimo de felicidad y mucho menos de libertad. El contrapunto bohemio y literario que representa Niels Schneider en su personaje de Alain nos habla de ello, de la tumultuosa potencia que los sentimientos tienen en sí mismos, sobre todo, cuando éstos surgen con la naturalidad del verdadero amor, y donde de nuevo, el destino o el truculento azar, se hace dueño de ellos. Y si a todo esto le añadimos unas gotitas de jazz en su banda sonora, ya tendremos completado y aderezado el caprichoso universo onírico de un Woody Allen que se niega a ser aquello que los demás le demandan. De esta forma, su rebeldía es la de un niño grande que todavía cree en el amor, el azar y sus consecuencias. 

Ángel Silvelo Gabriel.

viernes, 6 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (VIII): 15, 2012

 


La historia de Second va muy unida a la de sus seguidores que, con el paso del tiempo, están siendo legión, y no sólo eso, porque a día de hoy ya se han convertido en sus más fieles aliados, y junto con su música, están ganando diariamente la batalla de las redes sociales y la de su presencia en el lugar que les corresponde dentro del panorama musical español. A nivel particular, mi historia con Los Cinco de Murcia se inicia tras una audición accidental en una radio fórmula de su hit Rincón Exquisito, y a partir de ahí he podido escucharles, conocerles, entrevistarles, y volcar sobre mis múltiples reseñas las imágenes y los sentimientos que su música me transmiten. Y ahora llega 15. Un disco especial. Un disco en directo que le sirve al grupo para celebrar sus primeros quince años de carrera musical. Un disco que supone la constatación de la gran capacidad que la banda de Murcia atesora para llenar grandes escenarios, porque a pesar de que a veces la desnudez de las tablas les haya acompañado en sus conciertos, sólo hace falta darles la oportunidad de las grandes ocasiones, para que una escenografía marcada por el buen gusto, les haga envolverse en la piel de las grandes estrellas, y este cd llamado 15 es un magnífico ejemplo de lo que digo. 

Desde esa magnífica puesta en escena, Second salen al escenario poderosos, enérgicos y electrizantes mientras atraviesan el panel de las sombras para situarse en la realidad más brillante. Una realidad en la que permanecen recubiertos por el halo de los elegidos, y desde ahí, deslizarse emitiendo destellos con los que iluminan a todos aquellos que se paran a escucharles, para de una forma natural y nada forzada, llegar a lo más profundo de sus capacidades sensoriales. Difuminados tras unas pantallas retráctiles, las siluetas de Sean, Javier, Jorge, Nando y Fran hacen su aparición sobre un escenario iluminado a contraluz, que casi sin darnos cuenta, hacen suyo. La magia de este grupo no está sólo en sus canciones, sino en las múltiples y a cada cual mejor versión que crean sobre las mismas. El pasado dieciséis de diciembre del año 2011, en un Teatro Circo de Murcia abarrotado, arrancaron este emblemático concierto con Mañana es domingo, un tema que, con sólo escuchar los primeros acordes de la canción, los asistentes ya suponían que estaban ante una nueva y mejorada versión de Second, pues la canción sonó contundente, perfecta, limpia e intensa, como si fuera la primera vez que la escuchábamos, y en esa nueva superficie inmaculada sobre la que se desplazan los teclados, el bajo, las guitarras, la batería y la voz de Sean, asistimos obnubilados al nacimiento de una nueva canción y de un nuevo grupo. Second se comportan como unos auténticos lutieres de la música cuando acarician con sus manos y su voz unas composiciones que alcanzan la categoría de míticas. En este sentido, para todos aquellos que no pudimos asistir a este concierto único, y repito el calificativo de emblemático, no paramos de asombrarnos por esa capacidad de reinventarse a sí mimos de Los Cinco de Murcia. 

La realización de la grabación del concierto está presentada en cada corte con lo que podríamos denominar como las bambalinas de los ensayos y la preparación del gran día, y entre canción y canción, vemos detalles e instantes de cómo se ha ido gestando este disco. 15, es sin duda, la constatación de que Second están llamados a ser más grandes, porque no hace falta sino escuchar El eterno aspirante (el único tema nuevo del disco), para darnos cuenta de la gran madurez como letrista de Sean Frutos, tocado en este tema por la varita mágica de la inspiración más arrebatadora que va de la mano de una letra enigmática, envolvente y única que transforma una gran canción en algo esencial. Por lo escuchado, podemos estar esperanzados a la hora de intuir por dónde van a ir los nuevos sonidos de Second, porque sin duda prometen altas dosis de la mejor música posible. A lo que habría que añadir que, respecto a este directo, la introducción de la secciones de cuerda y de viento hacen brillar sobremanera a las canciones, porque hay que destacar que la coordinación de las cuerdas de los violines compiten en ímpetu, fuerza y arrojo con las cuerdas de las guitarras y el bajo. Así, con Demasiado Soñadores sigue esa fuerza innata en las composiciones de Second, y la canción suena a música celestial y se comporta como una extraordinaria demostración de la madurez del grupo, que ha conseguido darle a este tema una contundencia y una congruencia que para nada tenía la primera vez que los escuchamos en la Sala Joy Eslava como adelanto de lo que hasta la fecha era su último elepé, y que le sirve al grupo para caer rendidos ante la mística sonora de Muérdeme, una de sus grandes canciones que en 15 suena inigualable, con una perfecta y mágica combinación entre las cuerdas de los violines y las guitarras, lo que le proporcionan un final apoteósico y le da un vigor especial, como especial es este delirio sonoro llamado Muérdeme, que en el disco se enlaza con Psicopático —digo esto, porque el orden de las canciones en el CD y en el DVD es diferente— con uno solos de guitarras inmaculados que se transforman a la perfección en un shock psicopático, con Sean como maestro de ceremonias y un Jorge Guirao sublime a la hora de dar la chispa necesaria a este pogo moderno. La versión de Rincón Exquisito gana en intensidad con respecto a la que conocíamos, y donde una vez más, los violines se consolidan como grandes protagonistas de este sonido brillante y único de Los Cinco de Murcia. Este espléndido preámbulo es el que les sirve para presentarnos el ya comentado El eterno aspirante, magnífica canción, donde el grupo se recrea con maestría en nuevos espacios musicales que nos dejan con ganas de más, porque esta canción tiene el simbolismo de un sol naciente que de repente se colorea con una capa rojo pasión que nos derrite. Con A las 10 se inicia lo que podríamos denominar como set acústico, en el que de nuevo los murcianos nos deleitan con nuevos matices y notas que no sabíamos que existían y que en Más Suerte se convierten en un penetrante viento romántico con ecos de un tango moderno, acústico y melancólico, que consigue hacerla muy especial hasta caer en ese blanco y negro de las imágenes de N.A.D.A, tema bandera que aquí suena más pausado, pero no menos intenso. 

Behind the pose es una vuelta a sus orígenes y al inglés, donde el sonido se transforma más oscuro con matices anglosajones plenos de fuerza e intensidad que se tornan en una luna pasajera y caprichosa en la psicodélica Watching the moon, donde un ojo de halcón nos muestra la buena relación que Sean mantiene con el micrófono al que permanece pegado durante todo el concierto, como si fuera el único asidero al que agarrarse en el delirium tremens sonoro y musical que interpreta a las mil maravillas. Igual de impecables que el resto del grupo se muestra en los medios tiempos, entre los que se postula la intensidad de Autodestructivos, que de paso les sirve para interactuar con un público entregado y embelesado por lo que ven y oyen —elegante y acertada escenografía— y que sin duda es la pieza perfecta para encarar el sprint final con Invisible y la ya mítica Rodamos. 

Ángel Silvelo Gabriel.

martes, 3 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (VII): SECOND CELEBRA SUS PRIMEROS 15 AÑOS EN LA MÚSICA CON LA GRABACIÓN DE UN DISCO EN DIRECTO EN EL TEATRO CIRCO DE MURCIA

 




Como decía la vieja canción: «Quince años no son nada», o ¿quizá sí? Para salir de dudas, Second ha decidido recordarnos a todos su aventura musical en ese período de tiempo. Y lo han hecho de la mejor forma posible, porque se han disfrazado bajo las notas de sus canciones, aquellas que comenzaron en un lejano 1997 bajo la batuta de Sean Frutos (vocalista) y Jorge Guirao (guitarra), a los que más tarde se unirían el resto del grupo: Nando Robles (bajista), Fran Guirao (batería) y Javi Vox (guitarra/teclados). Desde entonces, las señas de identidad de este grupo murciano han sido siempre las mismas, porque su objetivo no ha sido otro que el de transitar por la senda de los soñadores; un lugar mágico repleto de sonidos que siempre buscan la verdad del instante de una forma sencilla, sin necesidad de despistarnos con falsos artilugios. Si todos sus seguidores corean ya sin dificultad los últimos éxitos de sus dos últimos discos, Demasiados Soñadores y Fracciones de un Segundo, no es menos cierto, que adentrarse en esa otra aventura que es escuchar sus tres primeros trabajos, es hacerlo en el interior más profundo de una intrahistoria muy rica en matices, que con el paso del tiempo, se nos antojan cada vez mejores. Sólo hace falta detenerse en canciones como Watching the moon de su primer disco Private Life, para darnos cuenta que nos encontramos ante cinco generosos músicos que tienen la necesidad de transmitirnos sensaciones, imágenes y sentimientos con los que alimentar a nuestro imaginario colectivo, que en un mágico viaje, se funde con una de las épocas más fructíferas de la música popular, porque a través de sus notas encontramos la esencia de los mejores The Smith, The Cure, Depeche Mode, y otros tantos, que hicieron de la música pop algo grande, y que en su segundo trabajo alcanza cotas altísimas en temas como Differente Levels, Living in London, Sweet Caffeine o Great Failures. Unos pasos en el mundo de la música que les llevaron con toda justicia hasta lo más alto, con su triunfo en la Final Mundial de los GBOB Awards, que desgraciadamente se convirtió en un falso espejismo de lo que en verdad debería haber sido ese galardón. 

Pero Second no desesperó, y continuó componiendo buenas canciones, que como una premonición, recogieron bajo el nombre Invisible (se escribe igual en inglés que en español, aunque no se pronuncia exactamente igual), y en ese nuevo tramo del camino sus temas se tornan más cálidos, como su tierra mediterránea, y esta vez sí, el castellano comienza a hacer su aparición en las letras de sus canciones, aunque Invisible, Her Dairy o On an Island siguen teniendo ese duende oscuro y anglosajón que tan bien han sabido atesorar Second, como si se hubiesen postulado como los mejores guardianes de un tesoro que nunca deba desaparecer o perderse. Pero en esta ocasión, también nos encontramos con esos otros ritmos que poco a poco se van abriendo camino en su música, y canciones como Algo, Nada te dirige o Tu inocencia intacta, son el anticipo de lo que será su gran irrupción en el panorama musical español con su álbum Fracciones de un Segundo y su hit Rincón Exquisito, un tema rabiosamente pop que tiene la característica de atraparte desde la primera nota. Pero lo mejor de este disco no es sólo este tema, sino el compendio de grandes canciones que se reúnen en el mismo, como Palabras, su archiconocida Rodamos, con la que acostumbran a terminar sus conciertos, y que a su vez, se funden con total naturalidad con la densidad sonora de Más Suerte, como ejemplo de esa otra forma de ver la música que tiene Second, lo que los convierte en exploradores de sonidos al alcance de muy pocos y les lleva a estar nominados como mejor grupo nuevo y mejor videoclip en los premios 40 Principales. Un disco, que entre otras muchas cosas, nos dejó el gran sabor de boca de su concierto final de gira en la Sala Joy Eslava del 22 de abril de 2010. 

La carretera y la furgoneta, como compañeras inseparables de su deambular por el mundo de la música, se convirtieron en protagonistas de su último trabajo Demasiado Soñadores, porque el mismo nació entre concierto y concierto, festival y festival, en un proceso febril y creativo que les llevó a repetir hasta el infinito la grabación de alguna de las canciones, y que de la mano de Raúl de Lara (el conocido como sexto Second), recupera la garra de sus inicios, con sonidos más contundentes y guitarreros, como señas de identidad una vez más de la fuerza y el empuje de este grupo murciano. Demasiado soñadores atesora una selección de canciones destinadas a quedarse en lo más profundo de nuestra memoria. Canciones que se inician con una enigmática y arrebatadora N.A.D.A., pero siendo esta una gran canción, no podemos olvidarnos de esas otras que no se quedan atrás, como Muérdeme, Mañana, Autodestructivos o Psicopático… que les ha llevado a ganar el Premio Pop-Eye 2011 al Mejor Artista Nacional y al Mejor Videoclip por Muérdeme. 

Todas ellas ahora se funden en un nuevo salto al vacío en forma de disco en directo al que han denominado como 15 —un disco que se comporta como un gesto más de esta senda de los soñadores por donde Second nos invita a transitar cada día—, con el que Sean, Jorge, Nando, Fran y Javi, les quieren dar las gracias a todos sus seguidores y amantes de la buena música, porque como decía la vieja canción: «Quince años no son nada», o ¿quizá sí?

Ángel Silvelo Gabriel.

Fotografía de: elerizoalbino 

domingo, 1 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (VI): CONCIERTO EN RETRATOS MAHOU 2011

 


Second, una vez más, demostraron que ganan muchos enteros en los espacios grandes que normalmente no frecuentan en los circuitos de las salas de conciertos del territorio patrio. Energía, contundencia, presencia —mucha presencia— y una brillantez arrolladora, son sólo algunos de los calificativos con los que cabe definir el proyecto cada vez más maduro de este grupo. Ayer, Second, en esa desnudez de guitarras, bajo, teclados, batería y voz, capitaneados por ese gran cantante que es Sean Frutos, volvieron a salir victoriosos ante un nuevo reto que, como siempre, afrontaron con total naturalidad y dotes de cercanía con su público a la hora de ejecutar sus temas. Un álbum de fotos sonoro que compartieron con los asistentes, como si los allí congregados fuésemos una parte más de la familia. Y disfrutamos de canciones hechas para soñar y recordar, porque ese es el poso de los grandes grupos y las grandes canciones que Second atesora. Al final del concierto, el buen ánimo general fue tan entusiasta, que todo el mundo estaba esperando con gran expectación su próximo concierto el 16 de diciembre en Murcia —donde grabarán su primer disco en directo para celebrar sus quince años de carrera— y, como no, el concierto del FNAC Festival que se celebrará en Madrid el próximo 27 de diciembre en Palacio de Deportes de Madrid, donde compartirán cartel con Amaral, Love of Lesbian o Iván Ferreiro, entre otros. 

Second dividió su concierto en tres partes: dos eléctricas y una acústica. Todas ellas se convirtieron en un enorme regalo de cara a sus fans. En este sentido, todo comenzó con la fuerza arrolladora de Mañana es domingo, un tema al que siguió el ritmo potente de A las diez, que se detuvo cuando Sean se dirigió al público por primera vez con un: «¡Hola Madrid! somos Second», en el inicio de Demasiado soñadores, y que a él, le sirvió para romper el hielo que Fran Guirao ya había fundido desde el inicio del concierto cuando se puso en pie sobre su batería a modo de estandarte. El ritmo del setlist cambió cuando tocaron Muérdeme con un inicio mucho más atmosférico e inquietante, al que siguió un espléndido punteo de guitarras —de Javi y Jorge—), convirtiendo a esta historia de rendición en la primera canción ampliamente coreada por el público que cantó la letra a pies juntillas, y que es el complemento perfecto de un tema épico y recurrente del mejor sonido de Second, que finalizaron con unos magníficos coros, preludio de un rotundo final que les permite atacar el primer tema de su tercer álbum Invisible, Horas de humo, donde ya se aprecian las señas de identidad más que evidentes del grupo, aunque con un sonido menos contundente, pero que acaba con un entregado Jorge de rodillas sobre el escenario tocando la guitarra a modo de veneración hacia su entusiasta público. 

Al inicio de En pequeñas cosas Sean nos recuerda que, aunque no es una de las canciones habituales en sus conciertos, sí es una de las elegidas por los fans a través de Facebook para que la toquen, y que para no defraudarlos, ellos la inician con una contundente demostración de batería por parte de Fran, a la que siguen los ecos de la guitarras, que esta vez sí, nos retrotraen hasta Depeche Mode —grupo del que ya fueron teloneros—. Este tema se convierte en un magnífico ejemplo del buen dominio que Los Cinco de Murcia tienen sobre los medios tiempos épicos y rompedores que nos traen los ecos de las mejores canciones de los años ochenta, y que les sirven para enlazarla tras un largo inicio con Psicopático, donde una vez más, el ritmo del concierto sube y sube sin parar con toda la platea del teatro puesta en pie y dando palmas. Un tema, en el que Sean hace las delicias de sus fans con un baile psicopático dando vueltas sobre sí mismo, como exponente de una canción nuevamente eléctrica, potente y muy aplaudida. De ahí nos fuimos al Mar del Plata con De Buenos Aires, que supuso el regreso a un sonido más eléctrico de guitarras que consigue trasladarnos de nuevo a ritmos que juegan una y otra vez a hipnotizar nuestros oídos y nuestros sentimientos en un bucle sinfín, donde de nuevo sobresale la magnífica voz de Sean, tan contundente con sus cuerdas vocales como el resto de los componentes de la banda con el suyo propio. 

Rincón exquisito es el primer gran hit de la noche que sale a escena, y que todo el mundo canta de la primera a la última estrofa. Una canción pop que es capaz de poner de acuerdo a todos los asistentes, pues se levantan de sus asientos y de pie corean la canción con un unánime manos arriba —de aplausos— al que Second responde con apabullante directo que acaba en a capela con Sean sentado en el borde del escenario junto al resto del grupo. Y de un hit al siguiente, porque casi sin solución de continuidad suenan las notas de N.A.D.A., uno de los temas más emblemáticos de la banda murciana, que se inicia con un tenue sonido de teclados que enseguida sube hasta el infinito en una nueva demostración de fuerza y de garra. Una canción que admite múltiples interpretaciones, y por ello se hace grande, aparte de denotar la madurez compositiva de José Ángel Frutos (Sean), que en este último álbum demuestra sus grandes dotes como letrista. Autodestructivos y sus notas que rinden pleitesía a los sonidos electrónicos de los grupos españoles de los años ochenta, es el final de la primera parta eléctrica del concierto, donde sobresale un inmenso —en lo musical y en lo humano— Nando Flores; una contundencia que lleva al público a convertir al teatro en una gigantesca pista de baile, que termina con Fran apoyando con sus baquetas los aplausos del público, que culmina con un final muy psicodélico que nos recuerda a los Stone Roses. 

La parte acústica, uno de los regalos que ayer nos ofrecieron Second, se inició con el tema Conocerte y con Sean a la voz y la armónica, en una pose que resucita en nuestros corazones la leyenda de los cantantes malditos, y al que acompañan el brillo de la guitarras acústicas de Javi y Fran que nos rasgan una vez más los sentidos de los allí presentes, que estamos más que expectantes ante este nuevo formato del grupo murciano. Sometimes es una canción de su segundo disco Pose, y que por ende, consiguió hacer las delicias de sus seguidores más veteranos. Una canción que cantan en inglés y que nos recuerda al Morrissey sin los Smiths, lo que no deja de sorprendernos, pues Second posee esa versatilidad de recuperar sonidos y sensaciones de otra época, lo que les hace sencillamente magníficos, lo que lleva al público a despedir esta interpretación tan genuina con el grito de: «Esos murcianos». Her Diary es la siguiente canción en sonar en el gran escenario de los Teatros del Canal, y se muestra como la cómplice perfecta entre estos magos de las cuerdas —vocales y de las otras—, y un público que se entrega a la pureza de una voz que gana muchos enteros en este  formato acústico. En el viaje es otro de los temas votados en Facebook por sus fans, y que a pesar de ser una de las canciones que no suelen tocar en directo, se adapta perfectamente al formato acústico, pues sus combinación de sonidos jazzies y de bossa nova la hacen propicia para dejarla bien guardadita en el cajón de los buenos recuerdos, donde también podemos guardar Tu alrededor, una canción que posee un gran carga de melancolía y ensoñaciones de ánimos de cambio, y que tiene ese tono de final de algo, como el final de los veranos o de las historias de amor, y en la que Sean salta del escenario y recorre todo el patio de butacas ofreciendo su micro al público para que cante el estribillo. Un público entre el que se encuentra su hermana Maryan FrutosKuve— y que hace las delicias de los asistentes con su gran chorro de voz. 

El regreso al formato eléctrico es también el comienzo del fin. Un final que se inicia con el tema Más suerte; una canción repleta de atmosferas envolventes que da paso a Invisible para poner el cuentakilómetros a cien, y que sirve de presentación al gran descubrimiento de la noche, que no es otro que Watching the moon; una canción de su primer álbum que nos devuelven al territorio de los sonidos oscuros con el que Morrissey vuelve a colarse por el patio de butacas de los Teatros del Canal a través de unas espléndidas guitarras que suenan a otro tiempo. Sin duda, un tema con una gran dimensión y una profundidad dignas de alabanza. ¡Qué gran viaje en el tiempo! que como una manta sonora de gran intensidad lo cubre todo: sensaciones y recuerdos; y que da paso a Rodamos, otro gran hit con el que acostumbran a despedir sus conciertos, y donde todo el mundo abandona sus butacas para ponerse a bailar delante del escenario. 

Ángel Silvelo Gabriel.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

ECHO AND THE BUNNYMEN EN LA RIVIERA DE MADRID: RASGUÑOS ENTRE EL VIEJO POST-PUNK Y LOS ANTIGUOS CARDADOS

 


Las rendijas del tiempo en ciertas ocasiones nos devuelven el pasado de una forma distinta a como lo imaginamos. Quizá, porque no se trata del añorado pasado sino del impertinente presente. Una copia descafeinada del presente, podríamos decir. Una sensación que ayer revivimos en el corto concierto que Echo and the Bunnymen ofrecieron en La Riviera de Madrid, y que nos dejó muy claro que su sostenimiento económico viene propiciado por este tipo de aseadas galas, pero poco más. Bien es cierto que la muñeca de Will Sergeant sigue en un estado deforma envidiable, donde sus movimientos en forma de rasguños, ecos y distorsiones nos siguen recordando a aquellos primero Bunnymen. No así la voz de un Ian McCulloch, que se refugia en unas nuevas versiones más ligth de sus grandes éxitos para no llegar a forzar sus cuerdas vocales y comprobar la escasa resistencia que han tenido ante el paso del tiempo. Lejos quedan ya aquello años donde se sospechaba que iban ser más grandes que U2; un grupo, el irlandés, que bebía de las primeras composiciones de los de Liverpool en la búsqueda de su propio sonido y estilo. Sin embargo, por encima de todas estas apreciaciones aún nos queda y nos quedó el buen sabor de boca de un sonido aguerrido, vibrante en ocasiones, y entre psicodélico y post-punk en otras, donde la brillantez de la guitarra de Sergeant y el fondo infinito de una batería que parecía no tener fin, colmaron con creces las expectativas de un público talludito que llenó la Riviera sin muchos aspavientos, como si todos y cada uno de los allí presentes supieran de antemano que tenían que dosificar sus fuerzas para el día siguiente. 

Going up, Rescure y All that Jazz sonaron casi de un tirón —como el resto del setlist que nos ofrecieron ayer los de Liverpool— y como mejor homenaje a su álbum de debut Cocodriles. Después de Flowers comenzaron a caer parte de sus temas más reconocibles, aunque tratados con la ambivalencia de la recreación de tiempos entre rápidos y lentos que exploraban ambientes más atmosféricos en los que McCulloch escudriñó una vez más la voz de Jim Morrison y sus admirado The Doors. Así Seven Seas sonó muy armónico en su textura, y Nothing Last Forever fue sin duda el más lírico de los directos que escuchamos ayer, y que fusionaron de una forma inteligente con Walk on the Wild Side, como mejor homenaje del grupo a Lou Reed y The Velvet Underground. De cualquier forma, fue uno de los mejores momentos de la noche, y que nos llevó hasta Over the Wall, donde su faceta más oscura y post-punk se vio reafirmada por la extensión de la canción; una firmeza que se vio aumentada cuando sonó Never Stop, lo que les sirvió para dar paso a esa pequeña obra maestra de la música y la literatura musical que es The Killing Moon: «El destino/ En contra de tu voluntad/ En las buenas y en las malas/ Él esperará hasta que/ Te entregues a él». Un clásico que tocaron con un inicio más pausado y lleno de matices sonoros, lo que sirvió para que el público se enfundará sus móviles en un típico, manos arriba, que iluminó la sala de pequeños focos de luz. Un aperitivo más que merecido para el mejor tema de la noche, The Cutter, al que dotaron de un inicio eléctrico y dinámico que nos llevó de nuevo a apreciar las magníficas guitarras que se gasta el grupo, y que esta vez se  entrelazaron con esos sonidos árabes que salían de unos teclados que nos recordaron sus inicios cuando en vez de bajo llevaban una pequeña caja de ritmos en sus actuaciones. Y hasta ahí, apenas 50 minutos, llegó la parte principal del concierto. 

En el primer bis eligieron Lips Like Sugar como mejor excusa para seguir con otro de sus hits, en el que McCulloch de nuevo tiró de esos efectos vocales en eco que distorsionaban sus palabras hasta que se perdían en el anonimato de ese bucle sonoro. Una canción que de nuevo hizo vibrar a los asistentes, y con el que abandonaron el escenario ante la sorpresa de sus fans. Al menos, no tardaron mucho en volver y atacar Ocean Rain, desarrollada en una versión larga y extendida para justificar el escaso minutaje de su actuación: una hora y quince minutos, contando las pausas y demás interrupciones cuando Ian McCulloch intentó romper su hieratismo con alguna frase en español que nadie entendió. Quizá, porque todos nos dimos cuenta que ayer su presencia en la ciudad de Madrid  estaba auspiciada por rasguños entre el viejo post-punk y los antiguos cardados. 

Ángel Silvelo Gabriel.

martes, 26 de septiembre de 2023

JANE BOWLES, SU FIGURA Y SU LEGADO SIGUEN INTACTOS 50 AÑOS DESPUÉS DE SU FALLECIMIENTO EN LA CIUDAD DE MÁLAGA


 

Jane, impregnada por esa luz que nada más emiten los genios. Jane, espíritu libre en busca de una felicidad que, para ella, estaba hundida en una Atlántida imaginaria. Jane, como esos dioses perdidos que deambulan por el mundo sin llegar a encontrarse del todo. Así era Jane, fiel a sí misma y nómada existencial y existencialista que se lanzaba sin miedo al abismo de la vida. Vida entrecortada por la pasión y la literatura. Una pasión que, para su desdicha, devino en la dependencia del alcohol y la magia negra de Cherifa, lo que la destruyó joven, muy joven. «Soy judía, coja, lesbiana», así se definía cuando antes de conocer a Paul descubrió que sería escritora tras el encuentro casual que tuvo con Céline en un barco con destino a Nueva York, tras ver éste cómo ella leía su novela Viaje al final de la noche. Un encuentro fortuito que le cambió la vida. Algo parecido a lo que le ocurrió en el viaje a Centroamérica que hizo junto a Paul Bowles y otros amigos. Amigos que con el paso de los años se nutrieron de almas gemelas que exploraron en la literatura una forma de entender el mundo y de reencontrarse a sí mismos. De entre esos amigos destacan Truman Capote que, cariñosamente, la llamaba «cabeza de gardenia»; o Emilio Sanz de Soto que, cada vez que la veía perdida por las calles de Tánger, la ayudaba a llegar al lugar a donde se dirigía, aunque fuese a su propia casa. 

Jane, nacida como Auer en Nueva York un 22 de febrero del año 2017, y fallecida un 4 de mayo de 1973 en Málaga como Bowles, tras su matrimonio con el escritor y músico Paul Bowles —su marido desde el año 1938— es una leyenda que sigue viva en la ciudad de Málaga y forma parte de ella y su vida cultural. Sí, es cierto, Jane Bowles sigue viva en la ciudad de Málaga, porque aún resucita su leyenda más allá de la tumba que la cobija cada vez que alguien va a visitarla a esa atalaya del pasado que representa el Cementerio de San Miguel. Un promontorio silencioso que se eleva sobre una de las colinas que circundan la ciudad de andaluza, y se erige como punto de encuentro entre su recuerdo y su figura tanto humana como literaria. Un punto de encuentro que el matrimonio Bowles convirtió en el más puro y legendario de los reflejos, pues gracias a ellos el lazo de unión entre las ciudades de Tánger y Málaga es sempiterno e infinito, como la llamada a la oración del almuecín, o el sonido de las campanas de las iglesias malagueñas antes de comenzar la misa. Ecos que trascienden la barrera de los mitos y se solapan con las identidades culturales de ambos lados del Estrecho. 

Jane, cuya biografía está marcada por una obsesión: la de huir en busca de su salvación. Una salvación que indagó a través del signo de su originalidad: sencilla y extravagante, rompedora y tranquila, desdichada y feliz. Un universo en el que surgía todo a la vez. Un mundo que ahora, en parte, se vuelve sobre su legado, su figura y su obra. Cincuenta años después de su muerte, el 4 de mayo de 1973 en Málaga, el ayuntamiento de la ciudad le ha vuelto a rendir homenaje a esta original escritora. Dura en su vitalidad transgresora y frágil en su naturaleza física. De ese binomio tan intratable como inabarcable nace y se erige su gran figura que, con el paso del tiempo, se ha levantado sobre su propia desdicha para conformar su leyenda literaria. Una leyenda que huye de su debilidad y la reconvierte en un mito firme con pies de acero. Un mito que recoge el resultado de aquello que sembró en vida: una genialidad a prueba de desatinos y equivocaciones. Una leyenda que en su época precedió a los beatniks y a los hippies que acudían a visitarlos al inmueble Itesa de la ciudad tangerina. 

Jane, como musa impulsora de la obra literaria de Paul, pues el músico y escritor norteamericano apenas escribió tras su muerte, lo que nos lleva a intuir que él escribía para ella. Un impulso que, por otra parte, fue mutuo, dado que la producción literaria de Jane se circunscribe a los primeros años de relación con Paul. Ambos, en ese sentido, se necesitaban el uno al otro y se comportaban como almas gemelas que, por muy distantes que estuviesen físicamente el uno del otro, permanecían unidos por una lealtad inquebrantable, y un amor —fraternal si se quiere— que perduró a lo largo de sus vidas, como queda reflejado en el poema Casi nada que Paul la escribió en el año 1975: 

«Al principio había barro, y el sonido de la respiración,

Y nadie sabía dónde estábamos.

Cuando lo averiguamos, era demasiado tarde.

Nada puede ocurrir ya salvo como ha de ocurrir.

Y además, estaba solo y no importaba.

Sólo porque entonces nada podía importar.

***

Creíamos que había otros caminos.

La oscuridad quedaba fuera.

Nosotros no somos eso, decíamos. No está en nosotros (…)

***

Hubo un tiempo en que la vida era más alegre.

Bebíamos aún el agua del lago,

El cubo salía fresco

y fragante con el olor a agua profunda.

La canción se oía en todas partes aquel año, un absurdo estribillo:

Parece tanto tiempo, y no lo es.

Parecen tantos años,

y tal vez sea uno.

Cuando los árboles estaban allí me preocupaba que estuvieran allí,

y ahora han desaparecido.

Para salir tomamos la senda que rodea el pantano.

Cuando emprendimos el viaje de regreso la marea había subido.

Había otro camino pero quedaba muy arriba y era difícil llegar.

Así que esperamos aquí, y todo sigue igual.

***

Había muchas cosas que quería decirte

antes de que te fueras, y ya nunca te las diré.

Aunque el sol inunda la terraza

formando las mismas sombras en los mismos sitios,

sólo lo veo yo, sólo yo oigo el viento

y es demasiado fuerte.

El mundo hierve de palabras. Perdóname…» 

Jane, cuya obra literaria le sirvió de válvula de escape a sus miedos y obsesiones. Una obra perversa e inocente a la vez, en la que tienen un papel principal la opinión que Paul Bowles esgrimía sobre todo lo que ella escribía, tal y como se refleja en sus cartas. Al igual que su madre, que la quiso esculpir a su imagen y semejanza, y que sin embargo más tarde, abandonó cuando se casó con su segundo marido. Una obra literaria que, como dijo el escritor Vicente Molina Foix en las jornadas El mundo de los Bowles celebradas en la ciudad de Málaga del 5 al 8 de abril del año 2010: «Tiene dos poderes. Hablar de ella misma a través de personajes y situaciones que son muy diferentes a ella, porque tú siempre ves el espíritu de ella en los libros. Y el segundo es que es una literatura inquietante». Tan inquietante como su figura y su legado, que siguen intactos 50 años después de su fallecimiento en la ciudad de Málaga. 

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 24 de septiembre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (V): DEMASIADO SOÑADORES, 2011

 


Los miles de kilómetros recorridos en el año 2010 presentando su anterior disco, Fracciones de un Segundo, han dado mucho de sí. Tanto, que deslumbra el estado de madurez del grupo nada más acabar la primera audición de este gran trabajo titulado Demasiado Soñadores. Un elogio que tiene su por qué. Un porqué que esta vez se encuentra escondido en un trabajo sin límites. Un trabajo que es el resultado del trajín de sus viajes de ida y vuelta —entre concierto y concierto— a su Murcia natal. Viajes en los que se ha gestado este cedé plagado de grandes momentos. Momentos brillantes en los que no han faltado noches sin dormir y reinicios infinitos hasta dar con la nota y la letra adecuada. Un esfuerzo y un estado de gracia que ya se refleja en su título: Demasiado Soñadores, pues surge como un camino de sueños y anhelos trazados a lo largo del tiempo. Un camino cuyo resultado es el de unas canciones que nos invitan a soñar mientras seguimos la estela de una brillante luz que nos espera tras el horizonte. 

El disco ya se nota grande desde fuera. Por su formato. Por su precio, que incluye un pack con un DVD con todos sus vídeos, más la actuación del año pasado en la sala Joy Eslava de Madrid y los cuatro bonus track donde se encuentra el enamoradizo tema Sin Aliento. Estamos ante un disco grande y para el recuerdo. Un disco grande de un grupo grande: Second. Pero por si todo esto fuera poco, el cedé trae un libreto con las letras de las canciones donde se deja entrever el cariño y el cuidado que han puesto en este trabajo. Letras muy bien trabajadas. Letras con magníficas estrofas y estribillos que se inician con la historia triste —pero real— que se encierra dentro del tema N.A.D.A.: «Once meses casi un año, desde que aquel fino hilo se partió». Un tema que ratifica la contundencia del sonido de todo el disco —algo en lo que tiene mucho que ver un maestro del sonido como es Raúl de Lara—. Demasiado Soñadores es un álbum en el que hay grandes canciones que siguen profundizando en la senda de su anterior trabajo. Una afirmación que tiene su mejor réplica en un auténtico bombazo. Una explosión musical titulada Muérdeme —que ya está pidiendo a voces que sea el nuevo single— y que se inicia con una magnífica fusión premonitoria de lo que se nos bien encima. Magnífica canción que ensambla con grandes temas de trabajos anteriores como Más Suerte, pero con una mayor fuerza que no intensidad en su composición, donde los teclados de Javi Vox nos atrapan en un mordisco que no nos dejan soltarlo hasta el final. Un cierre épico de una canción llamada a ser un hit primero y un himno del grupo más tarde. 

Después de este delirio musical parece que nada nos puede llenar más, pero la siguiente canción del disco, Mañana es Domingo, se desenvuelve a la perfección entre sonidos brillantes en los que se fusionan la batería de Fran Guirao con las guitarras de su hermano Jorge, y con el acierto de las voces auxiliares fusionadas con los potentes teclados —que nos recuerdan que lo de Muérdeme no es casualidad—, y se comportan como un todo tanto en el tema como en el disco, a lo que la personalísima voz de Sean Frutos —la mejor voz masculina del panorama indie y no indie español— nos redime de todas nuestras miserias para alzarnos victoriosos entre la oscuridad más absoluta de nuestras vidas, sin duda un pleno acierto. Aquella Fotografía es una canción más pausada, donde el timbre siempre ajustado de Sean se acompaña del bajo de Nando Robles en una historia que nos dirige a terrenos cargados de una nostalgia en colores sepia que se funden con Autodestructivos. Sonidos quizá más ochenteros, que navegan desde la oscuridad de grupos pop como Alaska y los Pegamoides a industrializados como Aviador Dro, pero con una intensidad donde las guitarras van ganando camino a medida que avanza la ejecución de la canción que desemboca en ecos postindustriales. Psicopático es el regreso a la contundencia marca de la casa, con guitarras entrecortadas que se fusionan con la intensidad que se convierte en puro ritmo. Un ritmo que se vuelve a tornar pausado y atmosférico con En Pequeñas Cosas, un tema que se identifica con los medios tiempos que tan bien ejecutan el grupo murciano —sin duda este es el gran camino a seguir— pues las imágenes más envolventes nos dejan inmersos en un mundo distinto, ese mundo que está en las pequeñas cosas, y que de nuevo está magníficamente fundida con De Buenos Aires —¡qué bien cuidados están los pequeños detalles en este disco!—. Esta canción nos deja la puerta abierta a sus composiciones musicales más cercanas a su anterior Fracciones de un Segundo, con detalles sonoros repletos de una luminosidad propia de su tierra murciana que en esta ocasión se traslada hasta Buenos Aires en un infinito horizonte que se disuelve en las ganas de fiesta que están presentes en Prototipo: «Prefiero morir despierto a las pastillas del sueño» como leitmotiv del mundo de sueños y sentimientos que nos propone esta buena canción, ideal para terminar un concierto con un estribillo muy pegadizo: «No estamos preparados para ser exactos no estamos para sentir esto», que nos lleva hasta el último tema de Demasiado Soñadores, Tu alrededor, con una guitarra acústica que poco a poco nos va diciendo adiós en una sinfonía que se comporta como el aderezo musical perfecto para las tristes despedidas de las estaciones, pero que nos dejan envueltos en recuerdos que nos persiguen durante toda la vida.

Ángel Silvelo Gabriel