Tiempo de comunicaciones rotas

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viernes, 6 de enero de 2012

SECOND, POSE: LAS GRIETAS MÁS OSCURAS DE LOS INICIOS DE UNA LEYENDA.

Las rutas que nos conducen por las arterias de nuestras vidas siempre tienen un inicio que muchas veces nuestra memoria y las ansias de vivir nuevas experiencias no nos permiten revisitar. La génesis donde todo comienza es un lugar casi siempre olvidado, pero en él está el por qué de todo lo que viene detrás, y más en la vida de un artista, o como este caso, de un grupo musical. ¿Cómo eran Second allá por el año 1999 o el 2003? Estamos acostumbrados a ver la palabra the end en las películas, series y novelas, pero poco sabemos de su contraria, inicio. Second han despedido el año 2011 copando las listas resumen del año en un buen número de revistas musicales, blogs y demás mentes inquietas de este país, lo que sin duda, ahora sí, los ha catapultado a ese edén donde sólo habitan los mejores. Demasiado soñadores se ha comportado como una máquina de sueños que ha convencido a propios y extraños (superadas las 5.000 copias vendidas, ya van en busca de la cifra mágica de las 10.000), y ha rodado y rodado por todo el territorio nacional colándose en las salas más pequeñas y más grandes entre festival y festival, pero ¿cuál es el inicio de Second?

La locura maravillosa que este mundo de la música atesora, un día me llevó a realizar mi primera entrevista a Sean en el zaguán de las escaleras de la mítica Sala El Sol de Madrid, mil y una veces revisitada en los lejanos y tardíos años ochenta; y esa senda de los soñadores por donde algunos tratamos de caminar el máximo tiempo posible, hizo que un deseo expresado al sol del invierno de Madrid, se convirtiera en realidad semanas más tarde con la recepción de este Pose, segundo disco de Second que tengo la fortuna de tener gracias a la generosidad del grupo. Nada más recibirlo fui presa de esa necesidad de buscar ese por qué y el inicio de estos cinco jóvenes murcianos que en Pose parecen sacados de cualquier barrio de Londres, Manchester o Liverpool.
Enseguida caí en la red de la sencillez como mejor esencia de unas canciones que sólo inundan mi cabeza de buenas imágenes cada vez que las escucho. Sus notas son como una película que nunca te cansas de ver por mucho que la hayas visto cientos de veces y ya te sepas el final. Canciones como Different Levels, Living in London, Star Glasses o Situation me hacen revivir ese tiempo donde todo parecía que podía ocurrir, y que como un regalo a punto de ser abierto te deja con la boca abierta de las buenas sensaciones. Las grietas oscuras de las que nacen las notas de estas canciones se sustentan en las experiencias que uno guarda dentro de ese pequeño cajón que abre cada vez que necesita saber cuáles son sus orígenes como sustento para poder seguir adelante. Es cierto que los ecos de Morrisey o las guitarras de Los Smiths o Los Cure recorren sus sonidos con total libertad, pero lo que no se les puede discutir a Second es ese sello tan personal de afrontar una nueva aventura con cada canción, a la que proporcionan esas gotitas de esencia puramente Second, y que nos permite reconocer este Pose con permiso del desconocido Private Life y su magistral Watching the moon como los inicios de una leyenda que con el paso del tiempo se va haciendo cada día más grande y no sólo por su música, sino también por el gran número de personas que día a día caen hipnotizados en las redes musicales de este grupo, a los que podríamos rebautizar como Los Cinco de Murcia.

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

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