Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

domingo, 30 de abril de 2017

AMOR ETERNO.- MICRORRELATO DE ÁNGEL SILVELO


 
En este momento imagino que sólo estoy un poco... vacío. Facebook me prometió amor eterno, y Twitter una relación duradera pero sin compromisos por su parte. Yo accedí, porque no quería pasar más tiempo en el anonimato. Relaciones adultas de usar y tirar, ese era el trato. A pesar de todo, en ellos me confesé, e incluso me dejé compartir. «Todo por nada, ¿recuerdas?», me decía mi conciencia cada vez que me veía ninguneado por la ingratitud de las gentes que acampaban por las redes sociales, y sin embargo..., dejé que mis sueños se desmoronaran por la laxitud de un simple toque de dedo pulgar. Mi socio también se hartó de mí, y me dejó abandonado en un banco de una gran avenida. En ese fatídico momento pensé que no había fianza posible que me salvara de mi fatídica condena. Me dejó recostado sobre un banco, seguro de que nadie vendría a rescatarme. En verdad, sólo soy un libro mal escrito por unas manos más preocupadas en pasar a la eternidad que en escribir bien. Sin embargo, el BookCrossing al que fui sometido, ha hecho que alguien me haya acogido entre sus brazos y me esté dando una nueva forma, y una nueva vida a los personajes que albergo. Mi dueño actual tiene grandes planes para mí. Ya no soy un perro sin collar, perdón, un libro sin autor, pues ahora han pensado en llevarme a una editorial, por lo que he oído, una especie de albergue para los libros, donde nos leen con atención antes de salir del anonimato. Intuyo que Facebook y Twitter a él le seguirán obviando, pero no a mí, que esta vez inundaré las redes sociales con un nombre y apellidos distintos, pues a nadie se le ocurrió registrarme ni jurarme amor eterno.
Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

1 comentario:

Alfredo Daniel Lopez dijo...

He leído tu microrrelato Ángel y la verdad, me siento identificado 'con el libro' del que hablas, ya que al fin de cuentas lo que escribimos es una extensión inmaterial de nosotros mismo.

Cuantas veces he escrito, pensando más en pasar a la posteridad que en escribir bien.
Cuantas veces los cantos de sirena del facebook, me han embriago, me han seducido y me han perdido, con falsos halagos, con mentiras que no eran piadosas y que, solo alimentaban este deseo mundano de ser lo que no soy.

Encontre mucha falsedad en cada click de un "me gusta", haciendome creer que ese escrito tenía fondo, tenía vida, tenia futuro.

Todo aquel que escribe, sea escritor, escribiente o un farsante, aspira a ver su obra escrita, impregnada entre la tinta y el papel, llevada a la realidad de la vida por los simbiosis entre su creador y la editorial; pero no siempre sucede ello y veces, nos quedamos varados en este mar sin agua, en esta gran mentira que es el facebook y las redes sociales.

Ojala y algún día, algo de lo por mi escrito, sea digno de encontrar un dueño, que lo saque de ese anonimato, que lo rescate pues es un perro sin dueño o un libro sin autor, es igual para el caso. Que lo lleve allí donde siempre lo soñé: en una estanteria de alguna libreria, donde descanse plácidamente acompañado por otros libros, a la espera del feliz momento que como Pinocho, cobre vida en las manos de un ávido lector.

Que yo no sea eterno, pero que algo de lo por mi escrito que si lo sea.
Esa es mi ilusión, mi sueño y a la vez, mi peor pesadilla.

Un abrazo muy fuerte Ángel Silvelo.