Tiempo de comunicaciones rotas

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viernes, 10 de septiembre de 2010

CONCIERTO PRESENTACIÓN DE NADADORA EN LA SALA COSTELLO


El título del último trabajo de Nadadora: Luz, oscuridad, luz, nos sirve en este caso, para trasladar al otro lado del escenario las sensaciones vividas ayer en la Sala Costello de Madrid, en el showcase ofrecido por el grupo de O'Grove a la prensa. Canciones pop que hacen reencontrarte con las mejores melodías de la música popular española (aún a sabiendas de su deuda con los grandes grupos ingleses de los ochenta), y a las que Nadadora acompaña con unas guitarras de acordes afilados, consiguiendo momentos muy inspirados y llenos de unos ritmos tan sencillos como efectivos.

En esta ocasión, el lado oscuro era el local, que en una especie de tubo suburbano congrega al escaso escenario y al público asistente, y en donde la sonorización (al menos en la actuación de ayer), dejó mucho que desear, con claras distorsiones en las voces de Sara y Gonzalo, y en ocasiones, en los punteos de las guitarras cuando éstas alcanzaban su clímax, lo que sin duda deslució un concierto que en un principio tenía muy buena pinta a tenor de lo escuchado en el disco. También cabe aludir al miedo escénico de Gonzalo, que tomando las riendas de portavoz del grupo en el escenario, se limitó a agradecer con tímida voz la presencia de los medios allí congregados y poco más, con una despedida un tanto fría y casi inexistente. Ídem con Sara Atán, que su tímida voz nos sigue recordando a la de Irantzu Valencia (ex cantante de La Buena Vida) y su estilismo y mirada perdida e inocente, a la de una jovencísima Cristina Rosenvinge, pero sin melena rubia.

No obstante, ahí estaban Nadadora para defender su Luz, oscuridad, luz y a fe que lo consiguieron con canciones como El Sueño Ardiendo y Sara Dice, que junto a 1987, les van a situar en la parte alta de la mitad de la tabla del prolífico mundo musical indie español, y tras lo visto y oído ayer, no nos queda más que refrendar su candidaura a algo más, y a invitarles a dar ese salto que les permita ser un grupo mucho más mayoritario, pues la calidad de sus composiciones lo merecen, amén de que además de aumentar y convencer a un mayor número de fans, deban pulir esa tierna timidez que en el escenario puede ser interpretada como un frío distanciamiento, algo que sus letras y su música nos aclaran que no es así, sino todo lo contrario.

Nadadora tienen la virtud de transmitirnos muchas cosas, lo que a buen seguro, les situará en la banda sonora de una nueva generación de músicos y amantes de la mejor música pop española.

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