Tiempo de comunicaciones rotas

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lunes, 13 de diciembre de 2010

JOHN LENNON: LOS VACÍOS QUE NUNCA SE LLENAN CON LA FAMA


El pasado 8 de diciembre se celebró el triste 30 aniversario del asesinato de John Lennon, el Beatle que finalmente se llevó el gato al agua en cuanto a su fama de rebelde y maldito. Los medios de comunicación tan proclives a hacerse eco de las cifras redondas (y el 30 parece ser que lo es) se unieron para publicitar al unísono la efemérides, de modo que nadie en el planeta Tierra se olvidara del músico de Liverpool. Uno que se confiesa seguidor de los Beatles, y por tanto, podría autocalificarse com beatlemaniano (aunque más de su primera versión pop, juvenil y desenfadada) no deja de sorprenderse de los datos que con el paso del tiempo han ido saliendo acerca de la existencia diaria de John, lo que de nuevo, nos debería hacer reflexionar sobre la relación que existe entre la música y sus iconos, pues uno tras otro, acaban en la más absoluta de las soledades.


Lennon se pasó la mayor parte del tiempo de sus últimos años de vida, encerrado solo en su habitación y tumbado en la cama, como si tuviera que recuperarse de todos los excesos de su juventud y del elixir de vida que había dejado atrás, y que a última hora, todavía seguía aderezando con grandes dosis de café, tabaco y todas aquellas drogas que pudiera conseguir. Víctima de la anorexia, sólo ingería té y dos bocados de alimentos bajos en calorías, lo que le llevaron a convertirse en un fantasma de sí mismo. Su aislamiento de la vida real era tan grande, que apenas tenía contacto con Yoko Ono y su hijo, al que sentaba de espaldas en sus rodillas para no tener que darle un beso, tal y como se recoge en la biografía Las muchas vidas de John Lennon, de Albert Goldman (Lumen, 1988) y que se ha reeditado para la ocasión.


En contraposición con todo ello, Lennon en la última entrevista que concedió a Jonathan Cott para Rolling Stone, no se resignaba a dejar de crecer, y a convertirse en una leyenda a los cuarenta años, y a modo de excusa decía: "yo sólo hago canciones y contesto preguntas". Lo que no le sirvió, para ahuyentar su semblante de músico dolido por no haber conseguido que ninguna de las canciones de su útimo trabajo Double Fantasy hubiese despertado el interés de los críticos y menos del público en general, tal y como recoge Julián Ruiz en el diario El Mundo, donde nos traslada, que Yoko Ono (madre) le consolaba diciendo que el álbum había arrancado con entusiamo en su lejana Inglaterra.


En ese más que tenebroso panorama, en el que para que no faltase de nada, Lennon se enfrentaba a la asfixia económica de la inversión de su último trabajo, se puso a componer, y a pesar del ocultismo de Yoko, El Mundo, a través del gremio de productores ha tenido acceso a sus dos últimas canciones, de las que os extraigo la titulada "Tú salvaste mi alma".


Cuando estaba solo y asustado

casi me tragué lo de un telepredicador

en una habitación de hotel de Tokyo

Oh, sólo tú me salvaste realmente de aquel suicidio

Porque en todas las cosas perezco contigo


Recuerda aquella vez

cuando fui a saltar por la ventana de aquel apartamento

al oeste de la ciudad del viejo Nueva York

Oh, sólo tú me salvaste realmente de aquel suicidio

por todo mi estúpido orgullo.

Bien, si pudiese agradecértelo, gracias

por salvar mi alma con tu amor verdadero


La otra canción que Yoko Ono tampoco no ha querido dar a conocer es Dear John, un tema de auto-compasión, quizá el único camino que le quedaba al solitario Lennon para evadir los vacíos que nunca se llenan con la fama.

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