Tiempo de comunicaciones rotas

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domingo, 16 de noviembre de 2014

CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE RELATOS DE ANAMARÍA TRILLO, EL FARO DE UMSSOLA, EN LA BIBLIOTECA FEDERICO GARCÍA LORCA DE TORREJÓN DE ARDOZ: ROBÁNDOLE UNA SONRISA A LA MUERTE


 
La presentación de un libro es motivo, en sí misma, no solo de alegría sino de alborozo y felicitación, y más con la que está cayendo. Huérfanos de unos dirigentes que nos ayuden a andar el camino, los ciudadanos necesitamos de un faro que nos guíe. Anamaría Trillo lo ha adivinado en Umssola, y a través de él, se ha servido para reconstruir cinco narraciones cortas en torno al tema de la muerte, vista esta, desde diferentes puntos de vista. Quizá, si nuestros dirigentes y sus más allegados corruptos leyeran estas cinco historias, no tendrían tanto empeño en hacer el mal al prójimo almacenando tanto de aquello que no se pueden llevar al más allá; allí donde la desnudez de sus fríos cuerpos no necesitará sino de un poco de consuelo. Por si acaso no capaces de gestionarse esa fina capa de momentánea calma, les aconsejamos que acudan a la filosofía que recubre este, El faro de Umssola, para buscar un poco de paz y hasta quizá, cordura, algo que los cinco protagonistas que, un día soñó Anamaría Trillo y después volcó sobre una hoja de papel, nos enseñan a explorar en vida, pues ya no tendrá sentido buscarla después de la muerte. Sin embargo, la felicidad y la amplia sonrisa que gobernaba el semblante de la autora, enseguida nos hizo olvidar todas estas conjeturas, porque en esta ocasión, nuestra cita en la Biblioteca Federico García Lorca de Torrejón de Ardoz, era un fiesta literaria.
 

La cita con las letras comenzó con la intervención de Noemí Trujillo, poeta y editora de Playa de Ákaba que ya, desde el principio, invocó a Lorca a través de su poema Romance de la luna, luna: "Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos", que nos cuenta la historia de un niño que encuentra la muerte. De esa forma introdujo la poesía en la presentación, como nos dijo, y de paso, aludió a esa sempiterna necesidad del ser humano  de anteponer la vida a la muerte. Una vida que, en palabras de la Sra. Trujillo, a ella en los últimos años le vino en forma de aventura quijotesca a través del nacimiento de la propia editorial Playa de Ákaba; un alumbramiento que llegó acompañado de su segunda hija, como mejor metáfora de la luz que alumbra el mundo. También nos contó Noemí cómo nacieron los relatos de Anamaría: de una forma improvisada, de uno en uno, poco a poco, lo que les sirvió a la editora y a la autora, para trabajar y corregir mejor cada uno de ellos. En este sentido, como buena amante de la literatura y los libros, la editora no pudo dejar de referirse a esos guiños literarios que contienen las narraciones de Anamaría, y nos refirió a Machado y el concepto de muerte como quimera, o a Bécquer, como referencias no forzadas, sino naturales, de las experiencias más importantes de la vida que están unidas a la muerte. Sin embargo, como muy bien nos apuntó Noemí, la muerte también acuña esa idea de cambio, pues cuando a alguien se le interroga acerca de su cercanía, y por muy cansado que esté de la vida, enseguida aflora en el interrogado esa última necesidad de estar vivos. Una exigencia que la ponente nos glosó empleando las palabras del escritor mexicano Carlos Fuentes: "Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos".
 

Acto seguido tomó la palabra, Lorenzo Silva, que nos habló de la actitud frente a la muerte del pueblo japonés, de donde acababa de llegar de su más reciente viaje a lo largo y ancho del planeta Tierra, y para ello, nos contó la anécdota del Sr. Nakanishi y la relación de su padre con la fatídica fecha de 1944 y el genocidio de Hiroshima y Nagasaki. De ahí, que nos remarcara la importancia del humor ante la desesperación, sobre todo, si no tenemos incluida en nuestro ideario la posibilidad de la fe. Como muy bien nos apuntó el escritor madrileño, la muerte es uno de los cinco grandes temas que se pueden tratar en la literatura junto, por ejemplo, con el amor o la libertad. De ahí, que ante un mundo tan decepcionante como en el que vivimos, la literatura y su mágico poder sea una magnífica tabla de salvación del ser humano, tanto para el que lee como para el que escribe. En contrapunto a todo ello, el Sr. Silva también nos habló de la importancia del humor en la vida, y nos apuntó que el hombre es el único ser vivo capaz de reír, si exceptuamos el sonido que emiten las hienas, lo que le llevó a recordar a la escritora Ángela Vallvey, cuando le contó la anécdota del señor que le dice que la vida es una mierda, y ella le responde, pero comparado con qué; un magnífico ejemplo del minúsculo parcelamiento que muchas veces rodea al ser humano. Lorenzo Silva terminó su intervención recordándonos un verso antiguo de Petrarca: "cansado de mirar, pero no saciado".
 

Anamaría Trillo tomó la palabra plena de emoción, como no podía ser de otra forma, y en primer lugar, agradeció la presencia de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo, para a continuación, dedicar unas palabras de cariño a Juan, su marido, a sus hijos (que le enseñaron el verdadero del amor —Anamaría dixit—), y resto de familiares, compañeros y amigos, con una referencia especial a su padre, a quien está dedicado el libro. Y una vez recuperada de la primera oleada de fuertes emociones nos habló de Ana (la que soñaba con escribir), y de la anécdota del porqué la unión de sus dos nombres en uno, de las que son responsables sus respectivas abuelas, y luego nos presentó a Anamaría (la que vive para escribir). Un nexo de unión, el del nombre y la literatura, que la llevó a la escritora a recordar su máquina de escribir Olivetti, como mayor ejemplo del esfuerzo y la necesidad de escribir que en sí misma representa. También glosó rápidamente una lista de escritores que la han influido, de la que uno llegó a anotar Alejandro Dumas, Dostoievski o Lorca. Un pequeño aparte de su apasionado discurso que la llevó a recordarnos que la escritura para ella es una fuente de emociones, siendo ese el verdadero poder de la literatura; unas sensaciones que culminó, antes de hablarnos de los relatos, con un: "El libro no soy yo, pero algo de mí hay en cada uno de los relatos", que según nos dijo también, son relatos escritos por separado, pero hijos de la misma madre, aunque una vez leídos, nos parezca que están escritos a la vez, de principio a fin. "Lo que soy está ahí", nos volvió a recordar, permitiéndose el pequeño capricho de recordar a uno de sus cantantes country favoritos (música de la es una gran seguidora) cuando canta eso de: "Y si mañana nunca llega". Por lo que no nos debe de extrañar las situaciones estrambóticas a las que somete a sus personajes, con el humor como telón de fondo y mejor fórmula que nos ayuda a vivir. Al hablar de los relatos, la autora nos dijo que, El faro de Umsssola, que abre y da nombre a la recopilación, nació de una mala noticia. Y ella dijo ven refleja su amor por el mar y la experiencia del día que aprendió a bucear, lo que le llevó a pensar eso de que nosotros hemos nacido para respirar aire. A tumba abierta es la posibilidad de reflexionar sobre la necesidad de demostrar que sigues vivo para de esa forma regresar a la vida. Donde empiezan las circunferencias es un homenaje que la autora hace a la Primera Guerra Mundial, y una reflexión de lo poco que ha aprendido el ser humano a lo largo de estos últimos cien años, porque en las guerras nadie vence. Y Conducir por la noche representa ese último sentido de la vida cotidiana, nos dijo. Anamaría Trillo acabó su intervención recomendándonos que leamos para poder seguir viviendo aventuras. Y acabó con esta frase: "Leer para vivir y ser libres.
 

Ángel Silvelo Gabriel.

2 comentarios:

Silva, Lorenzo dijo...

Hay dos errores en mi intervención, que sólo puede excusar el jetlag bajo el que comparecí en la presentación, recién aterrizado de Tokio: el señor japonés de Hiroshima se llama en realidad Nakanishi, y los versos finales son de Petrarca, no de Dante. En italiano: "Stanco già di mirar, non satio ancora".

Mis disculpas y mi agradecimiento al cronista.

Lorenzo Silva

Ángel Silvelo dijo...

Lorenzo, gracias por los apuntes. Ya he cambiado los errores de mi transcripción. Ángel Silvelo