Tiempo de comunicaciones rotas

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lunes, 23 de noviembre de 2009

ENTREVISTA CON JOSÉ ÁNGEL FRUTOS, CANTANTE DE SECOND



Si en el mes de agosto, cuando a través de una audición accidental en los 40 principales, me hubiesen dicho que en el mes de noviembre estaría entrevistando al cantante de Second, habría pensado que me estaban tomando el pelo, o simplemente que estaba soñando, pero no es así. En este caso, la realidad caprichosa del destino, se apoderó de todos los elementos contrarios a que se produjese este encuentro.
Creo que este fue el primer comentario que le hice a un José Ángel Frutos siempre cercano, amable y atento a la conversación que mantuvimos en la antesala de los camerinos de la Sala El Sol, entre cajas de bebidas, lo que no fue un impedimento para restar un ápice de autenticidad a la escena y a lo que allí nos dijimos.
Ahora que lo pienso, en ese momento y sin yo ser consciente de ello, renació en mí el alma de reportero que ya saqué en las prácticas del Taller de Radio que hice en los ochenta en Radio Luna, y que posteriormente terminaron en la emisión del programa de música Lobos como nosotros (título extraído de una canción de New Order) junto a mi compañero Carlos, y que durante un año, nos llevó a repasar una buena parte de la actualidad musical de la época.

Pero ahora, estaba delante de un cantante de un grupo musical español, y lejos de mostrarme tímido o distante, intenté recompensar su generosidad, confesándole que para mí, él posee la voz con mayor personalidad de la música pop española actual.

Una vez hechas las pesentaciones, le pregunté acerca del trayecto que existía entre sus dos últimos trabajos Invisible y Fracciones de un segundo, y no refiriéndome al paso que supone reemplazar el inglés por el castellano, a lo que él me confesó que sí, que era cierto que se había producido una madurez en su música, buscando un camino más consolidado y abandonando si cabe, ese aura de grupo inglés a la hora de componer. En este sentido, yo le confesé que para nada era un demérito tener un sonido cercano a los grupos que inventaron el rock, sino todo lo contario, pues esa sensación que se transmite en Invisible de ser un grupo con alma anglosajona, es una característica tan inusual y difícil de encontrar en cualquier grupo de música española, que yo al menos agradezco; y cuando hablo de este matiz, no me refiero a la renuncia a las raíces culturales españolas o mediterráneas, sino que estoy hablando de la gran diferencia la hora de tocar los instrumentos y de componer (que para mí, que he asisitido a infinidad de conciertos), ya he sabido apreciar hasta en los grupos más novatos, y sino, véase el ejemplo en su momento de grupos como Friends Again, The Blue Bells o The March Violets, que dejaron su impronta en los escenarios españoles allá por los años ochenta sin apenas experiencia, pero que una vez en el escenario, apuntaban unas maneras excelentes y que son el fiel reflejo de lo que ahora quiero expresar.
De ahí, pasamos a compartir nuestros gustos musicales por grupos como The Cure o The Smiths (yo hasta hoy no sabía que habían teloneado a Depeche Mode, por ejemplo) y J. Ángel mostró interés cuando le dije que había asistido al concierto del grupo inglés el pasado lunes.

Mi chica le abordó por sus influencias literarias a la hora de componer la letras de sus canciones, y él nos refirió, que no se apoyaba en ninguna en concreto, sino que en este disco, había intentado hurgar en sus propias experiencias, como un modo más íntimo y cercano de llegar a sus cada vez más numerosos seguidores.

Más tarde, me rendí en halagos hacia su versión del tema Sin aliento, sin duda, una muy digna versión del original de Danza Invisible, y para mi sorpresa, me habló de sus lazos de amistad y familiares con el grupo malagueño y su ciudad, llena de luz y alegría.

Ante mi pregunta de su no salto al foco de la popularidad tras ganar el GBOB Awards, se lamentó de la pérdida de la oportunidad que ese magnífico trampolín constituía de cara a llegar a ser más conocidos, pero que era algo que han trato de remediar con la madurez de sus posteriores trabajos, algo que sin duda yo corroboré. Del mismo modo, que se lamentó de la fatal distribución que está teniendo su Fracciones de un segundo, a pesar de contar con una gran compañia detrás.

Para finalizar la entrevista, le expresé un deseo, que no es otro, que sigan explorando en canciones como Más suerte, pues bajo mi modesto punto de vista, puede ser un punto de partida muy interesante de cara a marcar una diferencia de calidad en el actual panorama de la música pop española.
Como digo siempre, suerte Second, y espero que pronto la fuerza del destino haga que nos encontremos de nuevo.

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