Tiempo de comunicaciones rotas

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lunes, 12 de junio de 2017

EL JUEGO DE LOS DESEOS VISTA POR ELOÍSA MARTÍNEZ: BAJO LA ENCRUCIJADA DE LA MAGIA DE LOS NÚMEROS PRIMOS


 
Hola, Ángel:  

¡Bravo, has vuelto a hacerlo! He leído El juego de los deseos y me ha encantado.  Aquí van, como te prometí, mis impresiones. 

En primer lugar, te ruego que tengas en consideración que soy, como se decía en mi época, de ciencias. Lo que me resultaba más fácil eran las ciencias. Matemáticas, física. Mi sueño era estudiar ciencias exactas, ya sabes la magia de los números primos, la serie de Fibonacci, base de la Proporción Áurea, el milagro de los números. Yo, al contrario que Adela, tenía todo el apoyo de mi padre para cumplir mi sueño, pero cuando llegó el momento renuncié voluntariamente a él para casarme. Lo más triste de esa decisión fue la desilusión de mi padre. 

Te cuento esto para que comprendas que no me siento capacitada para hacer críticas literarias, pero eso sí, la lectura me apasiona.  Es más que una afición, es una necesidad. 

Así que, como simple lectora, aquí va mi impresión sobre El juego de los deseos. Tal vez te parezca un contrasentido, pero es como me esperaba al tiempo que me ha sorprendido enormemente. Es como me esperaba de un libro tuyo, tierno, intimista, lleno de sentimiento, de poesía. Pero me ha sorprendido como has sabido plasmar las personalidades de estas tres mujeres tan distintas y tan iguales. Sus deseos, anhelos, sueños, frustraciones, miedos, y usando en cada una sus propias palabras, no las tuyas, las de ellas. 

Leyendo el libro me he sentido identificada con las tres. Hay frases que podría haberlas dicho yo, sentimientos que he sentido en diferentes momentos.  

Como Adela yo también he alcanzado algún sueño que no ha resultado como lo soñé. También he sentido ira y miedo y dolor. 

Como Laura también he hablado de lo que pensaba pero no de lo que sentía. También creo que todo amor conlleva un dolor y toda esperanza una amargura. 

Como Galiana me he sentido sola, perseguida, asustada. 

Lo que me ha convencido de que todas las mujeres, o mejor dicho, todos los seres humanos somos iguales y distintos a la vez. "¿Cóo sería el mundo si las mujeres lo gobernasen?” Creo que no sería ni mejor ni peor. Sería igual, pero distinto. Solamente si lo gobernase un nuevo ser, mitad hombre y mitad mujer, el mundo podría ser distinto y mejor. 

Sobre los libros tengo una personalísima clasificación:

Los que me distraen, esos que tienen acción, emoción, intriga, que me empujan a llegar al final para saber el desenlace. Los hay muy buenos, se leen deprisa y me hacen pasar muy buenos ratos. Excelentes para huir.

Los que principalmente me enseñan cosas que no sé. Esos que han hecho que me aficione a la Historia, al Arte, a la cultura en general. Esos se leen más despacio porque hay conceptos, datos, hechos que desconozco y que quiero retener y relacionar entre ellos. Son los que han alimentado mi curiosidad sinfín y me dejan siempre con ganas de más.

Por último, los que me hacen sentir apelando a mis emociones, a mi yo más íntimo. Los que conmueven mi corazón y me hacen pensar, sonreír, llorar, soñar. Esos en los que no sólo es importante lo que se dice si no cómo se dice, y que he de leer muy despacito o mejor aún leerlo dos o tres veces seguidas. Primero porque es un placer y segundo porque cada vez encuentro una palabra, una frase que me lleva a otras emociones. 

De estos últimos son tus libros, Ángel. El texto es más música que texto. Las frases elegantes,  los pensamientos delicados y los sentimientos traslucen una ternura de la que el mundo actual está muy falto. 

Me ha encantado y me ha emocionado. No dejes de escribir nunca. 

Y avísame cuando presentes el siguiente, no quiero perdérmelo. 

Un fuerte abrazo,
Eloísa

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