Tiempo de comunicaciones rotas

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sábado, 22 de febrero de 2014

MENTO, OXÍMORON: ATRAPANDO LAS PULSIONES DEL VIENTO

Dicen que los polos opuestos se atraen, algo así como si fuera posible expirar e inspirar a la vez, o hincharse para más tarde desinflarse. Ese es el concepto de Oxímoron, el nuevo disco del grupo canario Mento. Refugiados en una especie de rock a veces armónico y otras casi sinfónico, navegan por los mares de bandas como Dardem, lo que es lo mismo que decir Los Héroes del Silencio o Triana, aunque en este caso, su similitud no sea tan evidente. Hay mucha fuerza en este Oxímoron, que no precisa más que de unas limpias composiciones muy bien instrumentadas, y de unas melodías que se dilatan en un largo espacio (el de las notas más altas), pues de esa tensión que va desde la voz de Daniel Ferreiro hasta las guitarras de Gonzalo Álvarez o Carlos Arocha, el bajo de Daniel Badal o la batería de Miguel Rodríguez, nacen canciones como Sácame de aquí, perfecto enlace de inicio para saber dónde situar a Mento. A su explosividad quizá le falta ese fácil enganche inicial, pero a poco que uno les preste atención, en dos o tres escuchas van creciendo en nuestro consciente sonoro de una forma muy acertada, como el tema Sácame de aquí que abre "Asfixia", uno de los dos cd's en los que se divide Oxímoron, y que sin duda es una buena forma de decirnos que están aquí, al arribo del panorama musical español. Una seguridad que se retrata muy bien en Alguien como tú, un tema más matizado, donde hay profundas raíces de ese pop intenso y atormentado del que surgen grandes composiciones: "ya sé que no te sirven mis manos.. y sé que mi mente se arrepentirá". Lo que nos da paso a una de las mejores canciones de este Oxímoron, replicante dual de sueños y conciencia, porque Una y otra vez es una de esa canciones evocadoras con una atmósfera especial que sube y baja como una ola plena de deseo que nos enfrenta a la barrera de nuestros sueños para conquistarlos: "déjalo encuéntrate.. cada vez que trato de saber si puede acudir a mí, esperarás palabras que se irán, no trates de mentirte una y otra vez". Perfecto pasaje para llegar hasta Distante, una nueva manifestación de ese puro existencialismo en el que la voz de Daniel Ferreiro se torna más dura como el inicio de esta canción: "no te quiero ver así aunque te quieras morir... te olvidaste de incluirme en tu dolor, fue frío y distante, oh no, vas a andar en la dura realidad sirviéndote de almas en soledad", perfecta simbiosis en el que sobresalen las cuerdas del bajo de Daniel Badal en el trasfondo de la melodía. Estos diálogos con el viento tienen su primer punto y parte con Volver a mí, donde una vez más asistimos a ese redención de los miedos y el dolor que tan bien manejan Mento, y lo hacen a través de las pulsiones de un corazón que bombea la sangre que llega a nuestros pulmones y que nos permiten aspirar y expirar, así es como continúa la vida en una especie de destellos que se reflejan y rebotan sobre nuestros ojos. Magnífica cláusula de cierra para este primer cd de los dos de los que se compone Oxímoron: "mírame en el dolor de los demás, verás algún tipo de alucinación, tiene que ver con el estado de tu ser, cuando no quieras saber de mí, uno de estos días quiero dibujar la silueta de tu rostro levantar,... quitándose los miedos para aprender a morir... cuando no quiera saber de mí mírame en el dolor de los demás... volver a ti es volver a mí, es como no perderme en este oscuro laberinto", gran canción, pues posee una potente melodía, una letra que te desgarra y una sinfonía que te descoloca como solo lo consiguen hacer los mejores.


Este viaje inter musical prosigue en su segunda parte titulada "Respira" con No siento, una nueva demostración del buen oficio que tiene Mento, pues a pesar de que se trata de la primera de las cinco canciones que se contraponen a "Asfixia", aquí seguimos encandilados por las melodías portentosas, quizá algo más apaciguadas, que nos trasladan a esa necesidad de seguir nuestras pulsiones hacia la cima, en forma de infinito que nos espera al terminar cada canción. En este sentido, la música es una gran fábrica de imágenes, y las canciones de Mento nos lo corroboran, como en este No siento. Un régimen visual, al que nos someten los canarios, que continúa en No debo, pues marcha con una autoridad sobre su escenario compositivo que nos deja sin argumentos, lo que nos lleva a decir que en este "Respira" las melodías son más simples, pero siguen teniendo esa garra de las anteriores canciones, con ecos que reverberan en nuestros sentidos de una forma mágica: "por donde te mueves no quiero estar... por donde te mueves no puedo estar", pero nosotros sí. Inocente es una de esas canciones donde el rasguño de las cuerdas de la guitarra se nos posicionan dentro de nuestra piel: "hablas de surcar la luz, inocente, inocente", perfecta entelequia que sin embargo nos sirve para apoyarnos en las notas de esta canción que de nuevo se nos presenta como toda una suerte de sensaciones y ritmos enfrentados. Una transmisión de argumentos que Dramaturgia contiene en abundancia, con unos nuevos toques atmosféricos que rinden homenaje a ese mundo interior que se apodera de nosotros en soledad: "la lluvia sobre mí sin tu calor". Hasta que llegamos a Respira, el final de este viaje al que Mento ha llamado Oxímoron, y en el que nos ha invitado a atrapar las pulsiones del viento, pues eso son sus composiciones, una especie de brisa interior que recorre nuestro cuerpo a través de nuestros oídos, y que tiene esa rara característica de apoderarse de nuestros sentidos, pues Mento han logrado levantar un universo pleno de sensaciones y argumentaciones que no nos dejan indiferentes.
Ángel Silvelo Gabriel. 

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