Tiempo de comunicaciones rotas

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jueves, 28 de mayo de 2015

CÓMO LLEGAR A FINALISTA DEL PREMIO PLANETA: ‏ HABLAMOS CON TADEA LIZARBE, FINALISTA DEL PREMIO PLANETA

 
Tadea Lizarbe es una de esas personas (joven, muy joven) realmente interesantes con las que dan ganas de sentarse a hablar horas y horas y empaparse de su magia y de la actitud especial con la que se enfrenta a la vida. Por eso os la hemos traído a mundopalabras, ¡estamos seguros de que os va a encantar conocerla! Exjugadora de baloncesto, terapeuta ocupacional, entrenadora de Psicobasquet con niños con discapacidad intelectual, y escritora, y no una escritora cualquiera, con tan solo 26 años su novela Comiendo sonrisas a solas ha conseguido quedar entre las finalistas al Premio Planeta. Conozcámosla mejor.
 
Hola, Tadea, gracias por aceptar nuestra entrevista. Nuestra primera curiosidad es ¿naciste o te hiciste escritora? Si es lo segundo, ¿cuál fue el detonante para que eligieras un tarea tan…, tan…, tan…, digamos “sacrificada”, o le pondrías tú otro adjetivo?
 ¡¿Sacrificada?! Nooooo. ¿Qué tal “absorbente”, “relajante”, “intensa”, “atractiva”, “divertida”…? La escritura es tantas cosas que algunas hasta se contradicen.
Respecto a la pregunta de si nací o me hice escritora… No puedo descartar ninguna de las dos opciones. ¡Creo que las experiencias pesan muchísimo! De ellas se puede exprimir mucho jugo. Pero cada persona tiene su manera de apreciarlas. Hay mucho de aprendizaje en ello pero también de innato. Siempre he tenido cierta sensibilidad y, especialmente, cierta capacidad para detenerme en detalles que tal vez para otros pasen desapercibidos. No hablo de ello como un don sino como una forma intensa de ver el mundo que no siempre es positiva o reconfortante. A veces esa sensibilidad puede desbordarte… Cada momento cotidiano se vuelve un escenario que analizar. Se puede encontrar tristeza, crueldad, romanticismo o humor oculto a cada paso. Si encuentras más crueldad de la debida te entristeces, si encuentras más amor del explícito te vuelves anhelante y si captas más humor, no todos reirán contigo. Por eso, me siento contenta por haber escrito y publicado una novela con la que puedo compartir esta visión de manera pausada.  El lector se tomará su tiempo para encontrar sus matices.  Entre cada línea hay espacio para un café humeante y la reflexión. Me parece una manera útil de contar a los demás historias que, revestidas de ficción, las siento cada día.
 
¿Tienes muchos textos guardados en algún cajón o carpeta de tu ordenador que nunca se hayan publicado?
Comiendo Sonrisas a Solas es mi primer proyecto “elaborado”, por decirlo de alguna manera. Pero hace poco encontré uno de mis diarios  y guardo cartas, email-s y relatos cortos. Lo escribía de adolescente, cuando las emociones son tan intensas que no caben dentro. Y descubrí que es una pena que esa fuerza se pierda con los años. Que se “estabilice”. Porque es un material valioso que tal vez los adultos hayamos olvidado. No estaría mal volver a recordar la influencia que tienen las emociones sobre nosotros. En la adolescencia son más descaradas y ahora, siguen ahí, escondidas pero latentes, influyendo en nuestras decisiones como espías agazapados. ¡Y nosotros creyendo, ingenuos,  que hemos sobrevivido a la adolescencia y que hemos madurado! En realidad nos hemos quedado ciegos. Se puede sacar mucho material de un diario escrito con 16 años.
 
¿Te gusta escribir otros géneros, poesía, relatos…?
Es mi primera novela publicada y puede que no tenga claro, al menos de manera consciente, cuál será el género que me defina como escritora. Lo que sé es que tengo dos proyectos en marcha bastante avanzados. Y sin pensarlo demasiado, respecto al género de las historias que se han ido creando en mi cabeza, el primero de ellos sigue fiel al misterio y la intriga del estilo de Comiendo Sonrisas a Solas. El segundo tiene un matiz más fantástico.
Siempre seré fiel a novelas en las que la protagonista sea “la curiosidad”. Creo que trabajar la curiosidad es la base para crecer. Un músculo que fortalecer. Bien sea con nuevas experiencias, viajando, formándose… o con el arte. El lector se tiene que sentir inquieto al leer. Y, si me lo permitís, me gustaría darle voz propia a Eloísa, una de las protagonistas de Comiendo Sonrisas a Solas que dice así:
“Me atrevería a pensar que la curiosidad es una de las habilidades más útiles.
Es como un pescador, en apariencia pausado, engañosamente inofensivo, que lanza su caña de pescar. Y tú eres un pez, inmerso en el agua, que muerde el anzuelo. Ya no tienes ninguna oportunidad. Por más que luches, la curiosidad te enganchará con su arpón, pinchándote con fiereza, rasgándote; te arrastrará con brutalidad, te sacará del agua y te hará descubrir otro mundo por completo diferente”.
 
 ¿Te costó decidirte a presentar tu novela al Premio Planeta? ¿Cuál fue tu primera reacción cuando supiste que habías quedado finalista entre nada más y nada menos que 453 obras?
No me costó en absoluto. Soy una mujer muy estratégica. Quise idear un plan de actuación, una secuencia de pasos que estructuraran mis decisiones para no pasarme el camino entre dudas de “¿qué hacer ahora?”. El primer y más grande objetivo, quitando de la ecuación la necesidad de ser “realista”, era el Premio Planeta. No perdía nada. Independientemente del resultado, con el simple hecho de presentarme, ganaba una mejor descripción sobre mí misma, un dato que añadir a mi autoconcepto, a veces tan devastador… Para muchos, también para mí.
La reacción que me produjo la noticia de que quedaba entre las diez finalistas fue muy intensa. Una alegría tan inmensa que me recordaba que podía sentirla. Llamé a mis más queridos y estuve en una nube que, tras la gala y todo lo relativo al premio, me sigue persiguiendo. No soy consciente de todo.
 
¿Tardaste mucho en escribir Comiendo sonrisas a solas? ¿Cómo describirías en pocas líneas esta novela? ¿Por qué crees que puede gustarle a los lectores de mundopalabras.es?
El proyecto y, especialmente, las protagonistas llevan acompañándome desde hace casi 10 años. Pero una vez me centré en escribir, de manera más estructurada, estuve aproximadamente dos.  Aunque claro, entre el trabajo y mi vida en general, no disponía de muchos espacios libres para ello. Pero si algo te gusta, te las arreglas para sacarlo adelante. Disfruto.
La novela la describiría como diferente y atractiva. Por dos razones fundamentales: considero que tiene mucho suspense y por otro lado, la parte más intimista (con la que la gente se siente muy identificada) sorprende por encontrarse en mitad de una historia cuyo ritmo se va precipitando ferozmente. Los protagonistas son entrañables. Los adoro. Como si tuvieran vida propia. Y la gente así me lo trasmite.
Creo que el lector puede llevarse consigo el recuerdo de su lectura. Lo mejor que pueden ofrecerle a un escritor.
 
¿Qué necesitas para rendir al máximo mientras escribes? ¿Música, silencio, algún aroma o bebida…? ¿Algún vicio (confesable ;) que te ayude a invocar a las musas?
El silencio no lo soporto. Nunca me ha ayudado a concentrarme. Por lo que la música es importante. Dependiendo del momento y escenario de la novela, selecciono el tipo de música que se adapte mejor. Me gusta mucho la que considero “atemporal”. Un día puede ser Luis Amstrong, al siguiente música del siglo XIX (por la influencia en la novela), Mark Knopfler… y vaya, por supuesto: música actual. Confieso que especialmente Shakira y Miguel Bosé (cuyas letras me parecen muy simbólicas y abiertas a la interpretación de cada cual)… ¡Cualquier sugerencia musical será bienvenida!
Tampoco puede faltar una taza de té.
 
¿Alguna de las fases de construcción de una novela te da pereza? ¿Con qué disfrutas más?
En el tiempo que llevo escribiendo no he aprendido a sentir pereza. Sin embargo, hay una parte del proceso que me tortura. Ese momento en el que has repasado, releído y supervisado el texto tantas veces que pierdes la perspectiva. Alguien debe avisarme de que pare.
Sin duda, con el que más disfruto es cuando, tras haber escrito un borrador en el que escupo las ideas (bastante aturulladas), vuelvo a releerlo para darle forma. A veces me río mucho de mí misma o me sorprenden comentarios que sé que he escrito pero que ni reconozco.
 
¿Hay mucho de Tadea Lizarbe, de tu vida diaria, de tu entorno, de tu trabajo… en las historias que creas?
En una primera novela hay mucho de confesión. Especialmente porque mientras la escribía no pensabas en publicarla. A veces me da vértigo pensarlo. “Tadea, ¿te das cuenta de que, si publicas una novela, la leerán?” parece un comentario estúpido. Obvio. Pero no puedo dejar de pensarlo.
La Terapia Ocupacional y el ámbito de salud mental influyen mucho en los textos.
Mientras escribía y, repito, sin saber que publicaría, pensaba en toda la gente que había influido en que aquella historia fuese la que es. Experiencias y personas que me han calado tanto que acababan disfrazadas de palabras. Por ello me prometí que el manuscrito llegaría a sus manos con un agradecimiento profundo. Ahora que se ha publicado regalé un ejemplar a cada una de esas personas.
 
¿Has tenido alguna formación como escritora? ¿Qué opinas de los cursos de formación de este tipo?
No he tenido ninguna formación específica. Aunque sí gente que me ha aportado sugerencias, tanto de escritura como sobre caminos a seguir. Entre ellos mundopalabras.
¡Estoy tan agradecida a cada persona o acontecimiento que de alguna manera ha influido en todo este camino! Recuerdo que la decisión de presentarme al Premio Planeta la tomé un día tomando un café mientras hablaba con un amigo al que no veía hacía tiempo. ¿Y si ese momento no hubiese ocurrido? Cada pieza y cada persona ha sido el engranaje que me ha hecho llegar hasta aquí.
No tengo ninguna opinión sobre los cursos de formación de escritura. No me gusta opinar sobre lo que desconozco. Eso sería muy poco congruente.
 
¿Lees mucho? ¿Te cuesta encontrar tiempo para sumergirte en los libros? ¿Algún truco para compartir con nuestros lectores?
 ¡Por supuesto! Me gusta mucho leer. Pero nunca mientras escribo. Creo que podría influir en el estilo.
No hay trucos para ponerse a leer… si algo te gusta, no te cuesta esfuerzo. No es cuestión de encontrar tiempo, sino de encontrar el libro que te pare el tiempo. Una de las mejores críticas que he recibido decía: “por tu culpa tengo la casa hecha un desastre”.
 
¿Algún autor/a favorito/a?
De la misma manera que con la música, me gusta la diversidad y no tengo un autor favorito. Sin embargo, dos libros que me han marcado últimamente han sido Memorias de una geisha de Arthur Golden y Tenemos que hablar de Kevin, de  Lionel Shriver. El primero es un gran ejemplo de superación y esperanza. Y el segundo: impactante. Se te queda en los huesos.
 
¿Consideras interesante una comunidad de escritores como mundopalabras.es? ¿Cuál crees que es el punto fuerte de un espacio donde se puede publicar textos gratuitamente, recibir valoraciones, compartir opiniones sobre libros leídos?
Creo que mundopalabras es un espacio de camaradería. Un lugar en el que encontrar apoyo. No es poco en el mundo tan difícil de la escritura. Tropiezas con personas que te escuchan y atienden. Personas flexibles que se adaptan y buscan soluciones. Recibes un feedback profesional que difícilmente encuentras en otro lugar. Un buen sitio para comenzar a darle forma a tu proyecto. Una primera oportunidad de ser escuchado.
  
Muchos de nuestros lectores estarán sintiendo envidia sana por todo lo que has logrado en este mundo de la literatura siendo tan joven. ¿Les darías algún consejo o simplemente compartirías algo que a ti te haya ayudado a alcanzar tus metas?
Es un bucle. Lo explicaré mejor. La clave es disfrutar con lo que haces. Si disfrutas, no tienes prisa. Si te deleitas con el momento, te atreves a probar con objetivos que en caso de tener prisa no te hubieses planteado. Si pruebas nuevas opciones, te diviertes. Y, si te diviertes, disfrutas.
 
Gracias por todo, Tadea, ha sido un placer tenerte en mundopalabras.es.
¡¡Muchas gracias a vosotros!!

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