Tiempo de comunicaciones rotas

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domingo, 28 de abril de 2013

KUVE EN LA SALA MOBY DICK: UN GRAN RESULTADO CONCEBIDO BAJO EL SIGNO DE LA PASIÓN POR LA MÚSICA


Hace dos años (24/04/2011), tuvimos la oportunidad de ver por primera vez a Kuve en concierto. Fue en la Sala Soul Station de Madrid, y allí fuimos testigos, también por primera vez, de las tímidas semillas que Maryan y Carlos habían plantado en el mundo de la música. Ayer (26/04/2013), en la Sala Moby Dick de Madrid, pudimos comprobar el fruto de aquello que habían cultivado tiempo atrás. Un resultado más que sobresaliente, que pone en valor el trabajo y la ilusión con los que Kuve se han tomado su pasión por la música. Si hace dos años dábamos fe de la espontaneidad, la frescura y de la dulce inocencia de una joven cantante a la que acompañaba un músico más experimentado, ayer en el escenario de la Moby Dick vimos a una cantante experimentada que juega con los teclados y su voz de una forma armoniosa, y que además, interpreta como nadie su papel sobre las tablas cual actriz de teatro, donde las miradas y los movimientos de sus manos son el resultado de un trabajo que abarca de una forma global lo que hoy debe ser una cantante pop. A lo que hay que añadir, la maestría de un Carlos Otero que ha dotado a Kuve de unos ecos épicos en los sonidos de las guitarras, como máximo exponente de la mejor música pop del grupo. Ese afán por los detalles es una de las características que más se echa de menos en la música indie española, donde gobierna la ausencia total de un poco de magia en la escenografía; un gran debe que todavía tenemos con las bandas anglosajonas, sean éstas grandes o pequeñas. Hasta ese detalle tuvieron ayer en cuenta Kuve, con una proyección sobre el escenario del trabajo de arte y diseño que Carlos García González ha hecho para este disco titulado Regresión. Fotos y dibujos fueron sobre impresionados sobre el escenario antes del concierto, para todos aquellos que quisieron deleitarse con las mismas.
 

La valentía y gran acierto de Kuve en su concierto de ayer estuvo en reinterpretar las canciones de su primer disco bajo el prisma de su visión más personal, porque con ello, asistimos a un huracán de energía y nervio que en el disco se tamiza bajo sonidos más puramente pop. La fuerza con la que ejecutaron las canciones de Regresión fue como una brisa que te acoge al final de la tarde y te deja un recuerdo imborrable de aquello que estás viviendo, y nosotros ayer, caímos rendidos bajo el influjo de ese viento que desde el escenario procedía de una voz y unas guitarras que, por momentos, se convirtieron en mágicas. El concierto comenzó con el tema Mi mente en el congelador, en el que Kuve de nuevo nos regaló un nuevo detalle al alargar el inicio de la canción en forma de cortinilla sonora hasta que apareció Maryan sobre el escenario para dejarnos la primera muestra de su gran voz (más trabajada y cultivada que en ocasiones anteriores) y que les sirvió de carta de presentación para ese nuevo sonido (muy trabajado) de Kuve. Con Euritmia baja un poco el volumen que no la intensidad de un sonido que arrasa y que sorprende por lo compacto, donde la voz de Maryan se coordina a la perfección con el resto del grupo y en donde podemos apreciar ya esas primeras variaciones respecto al disco, sin con ello minusvalorar el gran trabajo de su productor Raúl de Lara (que tuvo el detalle de acercarse a Madrid a la presentación del grupo y hacer de técnico de sonido), pues si algo ha conseguido el sexto Second es darles unas primeras pautas en las señas de identidad a Kuve como grupo de música.

 
En círculos nos depara la novedad de Maryan a los teclados (qué mejor regalo de un buen amigo), con un inicio muy a lo Coldplay, en el que Carlos Otero se exhibe con un largo e intenso punteo de guitarra, consiguiendo que esta canción se convierta en unos de esos momentos míticos de la noche, pues como en un bucle, entra en una dinámica de power pop intenso e infinito que busca el eco épico que mejor nos mueve el corazón de las causas perpetuas. Una ola infinita en la que nos subimos de la mano de Kuve y que ellos prosiguen con Dando vueltas, su tema pop por excelencia que es muy bien recibo entre aplausos por el público, y en el que la voz de Maryan gana la partida al resto del grupo porque se muestra portentosa (va camino de convertirse en la mejor voz femenina del indie español si no lo es ya por sus contundentes registros), lo que se convirtió en la primera gran ovación de la noche, de uno seguidores que acudieron en gran número a la cita. Con Tu último domingo que, Maryan en su presentación, nos recordó la versión colgada en Youtube (esencial y mágica por su sencillez y que desde aquí recomiendo escuchar con una sonoridad única conseguida dentro de un parking) asistimos a esa otra faceta de Kuve, donde la melancolía de lo inalcanzable nos lleva hacia el abismo de la nostalgia poética de los recuerdos con estribillos tan magistrales como: "... puedes consumirte hasta el vacío/ rodar..." que son cantados a voz en grito por sus seguidores, a los que Maryan responde con un chorro de voz que se convierte en un eco infinito del que ya no podemos regresar pues nos ha sumergido en la fauna abisal de las grandes sensaciones y nos lleva de la mano a uno de los grandes momentos de la noche.

 
A leguas fue el encuentro con una balada que rompe en un potente medio tiempo, en el que las guitarras se enfrentan en un buen dúo que compite por un profundo fondo de sonido que respalda a las mil maravillas el choro de voz de Maryan en una demostración de su valía como front woman sobre el escenario, en el que la nostalgia nos recorre de nuevo los sentidos envueltos en notas de colores. Siluetas de invierno supone la contribución en la letra de Sean Frutos (Mr. Kuve) que, aparte de ser el cantante de Second y hermano de Maryan es el principal valedor que ha tenido Kuve en sus inicios, y que como tal, fue recordado anoche por una emocionada Maryan. Siluetas de invierno fue otro ejemplo de riqueza instrumental que hace a la canción diferente, pues la eleva a resonancias de los primeros tiempos, pasados por el tamiz de la experiencia. El sonido, así, resulta más sencillo pero mucho más directo, que como una rueda te va envolviendo en una onda profunda, a lo que contribuye un final épico donde las guitarras empujan con dinamismo, fuerza y un ímpetu profundamente limpio que nos atrapa. Invisibles cuerpos le sirve a Maryan para decirnos ¿cómo estáis todos?, y a partir de ahí, la potencia sonora se hace dueña del escenario con unos arreglos iniciales que derivan en el sonido más cercano al disco, pero que en su final vuelve a cargarse de resonancias épicas del nuevo sonido Kuve. Regresión es la vuelta a los inicios repletos de efectos y ecos que intentan reproducir las secuencias del cd, y que además, nos proporciona una de las sorpresas de la noche cuando Maryan coge las baquetas y golpea con fuerza y ritmo una caja de batería, simulando un ritmo pleno de resonancias de marchas militares y que es el punto y final a la actuación. Cuando terminan de ejecutar el tema, Maryan aprovecha para dar las gracias y decir que ha sido un día muy especial para ellos, y a partir de ahí enumera a todos aquellos que han formado parte activa de este gran resultado concebido bajo el signo de la pasión por la música, y así, de sus labios salieron los nombres de Raúl de Lara, Hook, Notario, Nuria, Quique, BMG, Carlos García, Sean y Virginia Frutos.
 

El regreso al escenario nos depara la gran sorpresa de la noche, cuando Carlos y Maryan, en acústico, empiezan a tocar y cantar los acordes de Bizarre love triangle, uno de los hit más aplaudidos de New Order, y que ellos convirtieron en una magnífica demostración del cariño que uno pone a la hora de retomar las canciones de aquellos grupos a los que idolatras, porque Carlos y Maryan en la desnudez de unas cuerdas de guitarra y de una voz, consiguieron seducir a todos los presentes porque convirtieron a la canción en una secuencias de momentos íntimos e inigualables, de esos que nunca se olvidan. El segundo tema elegido para el bis fue Singapur, y en él, Maryan aprovechó para presentarnos al resto de la banda Pablo (guitarra), Jaime (bajo) y Agus (batería) al que ella bautizó como el tercer Kuve. Y de ahí, a disfrutar de un tema plenamente bailable en la línea del Psicopático de Second, en el que Maryan vuelve a los teclados con la gente saltando como en todo buen fin de fiesta que se precie, y que sirvió para llegar a Nadie te dijo, el single del disco y que en esta ocasión fue la continuación del ambiente más que festivo que se trasladó al público, pues convirtió a la Moby Dick en una gran pista de baile, lo que nos sirvió para comprobar la gran interacción que Maryan tiene con el público: oh, oh, oh, oh,... en una estupenda demostración de la doble vertiente de la música pop que Kuve atesoran tanto en su repertorio como en sus directos.


En definitiva, ayer asistimos a la demostración palpable de la gran progresión de Kuve como grupo y como músicos, en una especie de sueño que al final se ha hecho realidad.

 Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

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