Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

miércoles, 30 de junio de 2021

LOUISE GLÜCK, NOCHE FIEL Y VIRTUOSA: LA ESENCIA DEL TIEMPO Y EL CAMBIO

 


El barro y su capacidad de creación. Las manos que lo moldean. Los ojos que lo encumbran. Y los sentimientos que lo engendran. Así crece este poemario a través del tiempo y sus recuerdos. O de esas partes de uno mismo que conforman ese todo que somos. Ese todo fabricado por el pasado, los destellos de los anhelos perdidos y la oscuridad de una noche llena de silencios. O por esa luz que se cuela al final del pasillo, y donde la voz poética de Noche fiel y virtuosa busca el camino que le lleve al final de la existencia. Allí donde nace la posibilidad de liberarse del último tramo de sombras, neblinas y miedos por el que transita el alma afligida en la hora de la verdad. Así se nos presenta de la mano de Louise Glück el final de un viaje, que no de una vida, pues ésta se transforma en los sueños que mueven el mundo. Un lugar atribulado por sensaciones encontradas y expulsadas desde el corazón que sangra una vida llena de vidas. La noche, los silencios y los sueños mueven con fuerza el devenir de este poemario cargado de enigmas sobre la existencia; un poemario donde el viento, la niebla y los cementerios no son más que la expresión física del alma poética y sus aristas. Alma que se expresa en forma de prosa poética a veces, y que en otras ocasiones, es el filo de la navaja que separa el día de la noche, la luz de las sombras, el miedo de la muerte, la esencia del tiempo y el cambio, porque como muy bien expresa Glück en uno de sus poemas: «Pero si la esencia misma del tiempo es el cambio,/ ¿cómo puede algo convertirse en nada?/ Esta era la pregunta que me hacía». Ahí, por ejemplo, es donde nace el determinismo del poema Párabola; un poema en el que la poeta nos habla de la lucha que manifestamos contra el día a día, su desidia, y sus constantes problemas. Cambios a los que tratamos de ahuyentar con puros y genuinos propósitos que nunca llevamos a cabo, pues a fin de cuentas, el viaje para algunos es ir caminando a través del día y la noche, aunque para otros, suponga la posibilidad de que le sea revelada la existencia soñada. 

Noche fiel y virtuosa representa también a esos ecos de la infancia y a los recuerdos de toda una vida, aquellos que por muy inestables que nos resulten, siempre regresan a nuestro lado a lo largo de la noche; una noche fiel y virtuosa que, en Una aventura, nos habla del amor y de esa esperanza que nunca se pierde por más que renunciemos a él. Una renuncia que también hace referencia a la poesía, pues en este caso, esa renuncia surge de aceptar el ineludible paso del tiempo que todo lo puede, por mucho que cada día visualicemos nuevos territorios. Espacios y lugares donde surgen los reencuentros con los familiares muertos y con ese diálogo que nada más que se establece camino de la muerte (la propia). Esos diálogos que, con forma de despeñaderos, no se vinculan a un final por más que éste se intuya; y sí con nieblas y sombras que nos acompañan hasta el nuevo día, justo cuando nuestro sueño acaba. Algo que sucede en el poema que da título al libro, y que se alza como una metáfora sobre la salvación que al niño le supone escuchar a su hermano leerle un libro sobre el rey Arturo; un libro a través del cual es capaz de percibir e instalarse su propio mundo. Un mundo de niño alejado de sus padres. Y donde el recuerdo del cumpleaños es el de los padres y sus ausencias, apenas atenuadas por la tía y el hermano. Un poema, donde una vez más, el paso del tiempo se convierte en una losa de los recuerdos. 

El viaje que nos propone Louise Glück recae en su parte final sobre su propia muerte, tal y como   podemos leer en Paisaje aborigen, donde asistimos a la huida de una vida que busca primero al padre, luego a la madre y después a la hermana y a la prima. Y donde el tren que no se mueve representa todo aquello que ya no podemos cambiar. Una transformación que sí tiene un retorno hacia la infancia en El ciclo blanco, donde la voz poética del pintor viaja, cambia de lugar, pero no de tiempo. Tiempo cercano a la muerte. Aquí el artista pinta lienzos en blanco que para él simulan a un niño pequeño y a la oportunidad de volver a empezar. Oportunidad que no se produce porque siempre aparece la muerte. Una muerte que se cuela en una noche fiel y virtuosa. Una noche que representa la esencia del tiempo y el cambio. 

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 27 de junio de 2021

ALICE MUNRO, ALGO QUE QUERÍA CONTARTE: LA COTIDIANEIDAD HECHA MAGIA

 


Observar en lo más profundo del alma humana. Escudriñar aquello que nadie ve, y sentir el impulso de seguir buscando en la oscuridad de la nada. En las primeras experiencias de la vida. En el miedo a exhibir nuestra desnudez a los demás. En el recuerdo del primer amante. Y siempre desde el punto de vista de una mujer. Fuerte. Insólita. Innegociable en los principios y los afectos. Y, tras ella, una mirada sencilla y mordaz sobre la realidad. Todos estos matices componen el universo de Algo que quería contarte, una nueva recopilación de cuentos de Alice Munro (perteneciente a la primera parte de su obra), que ahora ve la luz en España, y con la que de nuevo somos conscientes del poder de una escritora que hace tiempo dijo que no sabe hacer otra cosa en el mundo que escribir, por mucho que años atrás intentara dejar de hacerlo. En esta recopilación de historias, sobre las duras condiciones de vida en el campo y las pruebas a los que la autora somete a sus personajes a lo largo de su existencia, una vez más, las mujeres serán las verdaderas protagonistas de las mismas, y los hombres, el reflejo de sus ilusiones o sus miedos. Desde esa feminidad, vista, tratada y solo comprendida desde el útero de la creación nos propone Munro, arranca un universo rico en matices y emociones; un universo que, por otra parte, es inaccesible para cualquier hombre. 

Con una parquedad expresiva encomiable en las palabras, las relaciones o las emociones, Alice Munro nos retrata ese lugar donde la cotidianeidad se convierte en magia. Un lugar único creado por ella a modo de territorio literario a imagen y semejanza de aquellos otros inventados y soñados por diferentes escritores, y que son y representan la huella identificadora de su universo creativo, y también, de su semblanza literaria ante el mundo. Y, que en el caso de la escritora canadiense, podríamos añadir que es el lugar donde la luz del pasado se desploma sobre el presente, tal y como ocurre en Algo que quería contarte (el relato que abre esta recopilación y le da nombre), y que es una nueva pieza maestra de las narraciones cortas en el que Munro nos narra toda una vida en apenas unas pocas páginas. Y, en el que la técnica de la elipsis, se muestra eficaz y aterradora cuándo ésta es puesta en manos de la gran literatura. Justo aquella que se cobija en nuestros corazones. Como a su vez ocurre en Dime sí o no, donde la precisión que se desprende de aquello que creíamos cierto o real (porque fuimos nosotros quienes lo construimos), y la necesidad de mentirnos para intuir que algo de todo lo vivido fue verdad (como la intensidad con la que lo deseamos), es un leitmotiv sentimental y existencial ante el que no podemos renunciar sin más, pues necesitamos saber y creer que no solo somos producto de nuestras fantasías. 

Las sorpresas inherentes a todas las historias de Algo que quería contarte se encuentran en el desgarro existencial de las misma; un desgarro que se difumina con el viento helado de un invierno que se cuela por las ventanas de la soledad siempre presente en los personajes de Munro, a los que ésta dota de la particularidad de ver más allá de lo cotidiano, para de ese modo, partir a un espacio o un territorio nuevo y ajeno en el que poder vivir una nueva vida por muy dura que sea ésta. En este sentido, las narraciones de Munro son el contrapunto a la búsqueda de la felicidad, anhelada ésta de una forma ligera o infantil, pues en todas y cada una de las decisiones de sus protagonistas, la escritora busca ese lado oscuro desconocido o apenas perceptible de la vida de sus personajes sobre el que ella solo nos muestra la primera capa de soledad, tristeza o incomprensión, para dejar en manos del lector la capacidad de atribuirles a todos ellos ese rico mundo interior con el que la escritora los forja. Una singularidad que la ha convertido en una de las mejores cuentistas y en una precursora, junto a sus queridas Eudora Welty o Jean Rhys, de un universo femenino único, donde la mayor reivindicación del mismo es la libertad personal de todas y cada una de las mujeres a las que dota de esa particular y única de ver afrontar la vida: la de la cotidianeidad hecha magia.

Ángel Silvelo Gabriel.

miércoles, 16 de junio de 2021

CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA, PREFAB SPROUT, LA VIDA ES UN MILAGRO: DESTELLOS DE BELLEZA, ESPIRITUALIDAD Y AMOR A LA MÚSICA

 


La música como religión. La música sin más deidad que la búsqueda de la belleza. La música y sus himnos, melodías, canciones, arreglos y susurros como oficiantes únicos a la hora de crear destellos de belleza, espiritualidad y amor a la música. Esa felicidad, intrínseca a una canción, capaz por sí sola de hacernos sentir otros en la búsqueda de la felicidad. Esa parcela en la que siempre abrigamos un mundo lleno de esperanza. Belleza y felicidad que se dan la mano bajo los acordes de una canción. Aquella que hacemos nuestra aunque esté cantada en un idioma que no entendamos. La música como lenguaje universal de los sentidos y los sentimientos. De aquellas sensaciones que tan pronto nos ponen los pelos de punta como que propician el inicio de un viaje. Travesía iniciática hacia lo desconocido, como desconocida para un artista es la búsqueda de la belleza. Intangible, sin duda, como todo aquello que es único e irrepetible. Esa luminosidad, reservada a los dioses, es la que se esconde tras la esencia de un genio de la música como es Paddy MacAloon, a la sazón alma de las canciones de ese grupo inigualable que es Prefab Sprout. Su mayúsculo talento como escritor de canciones le fue revelado cuando desde el principio de su carrera supo que su mayor virtud era esa: la de escribir canciones. La fama, el dinero, y todo aquello que arrastra la música pop (a gran escala) nunca le interesaron, y mucho menos, tras su operación de retina y el insufrible padecimiento de los acufenos en sus oídos que no le permiten escuchar y trabajar sobre su música tanto como él quisiera, amén de su rotundo ansia por el perfeccionamiento sobe aquello que compone y le hace retrasar todos y cada uno de sus trabajos que, en un número muy extenso, no han visto ni verán la luz como nos apunta Carlos Pérez de Ziriza en el magnífico estudio que sobre el grupo ha hecho bajo el nombre de La vida es un milagro publicado por Efe Eme. En este sentido, caer rendido ante la elegancia compositiva de Paddy McAloon es una prueba ante la que nadie, con un mínimo de sensibilidad musical, puede resistirse, pues su universo es único, tan único como el de cualquier otro genio del mundo del arte. Su universo es comparable a una gran galaxia bajo cuya cúpula (en la que cada estrella representa una de sus canciones), solo tiene cabida su perpetuo amor a la música. 

Genialidad, luminosidad, su particular búsqueda de las esencias. Perfeccionismo innato que huye de lo sencillo, enfermedad, enciclopedia astrológica… Todo ello pegado a la piel del cantante de Durham. Verdad o mentira. Leyenda o bulo (es un dato al que Pérez de Ziriza no hace referencia en el libro, por lo tanto no debe ser cierto), hace años se dijo que su pasión por la astronomía y las estrellas y su deseo de publicar una enciclopedia sobre astronomía fueron la causa principal de sus problemas de visión (una vida entregada a mirar las estrellas y más allá). Y si fuera verdad, no nos resultaría nada extraño, porque este gran observador del mundo llamado Paddy McAloon decidió mirar hacia arriba tal y como se nos sugiere en la portada del disco Andromeda Heigths; o desde arriba, como se refleja en la portada del disco Let’s change the world with music. Sea como fuere, lo que sí es una verdad aplastante es su innata capacidad para crear universos que en un principio se fijaban en lo más cercano para poco a poco irse alejando hacia lo más universal o genérico con el paso de los años y la publicación de sus álbumes tal y como muy bien nos indica Ziriza en este joya de libro que ha escrito como homenaje a uno de los mejores grupos de la música popular de todos los tiempos. Palabras que, sin duda, también forman parte del léxico de un Julián Ruiz siempre rendido ante la genialidad compositiva de McAloon. Sin necesidad de hacer hincapié más en uno que en otro de estos aspectos, el rasgo principal de su música es su espiritualidad; un destello que a medida que conocemos sus trabajos es como una pincelada apenas perceptible y, sin embargo, netamente embriagadora cuando escuchas sus canciones; una particularidad que llega a sus más altas cotas en su álbum Let’s change the world with music con temas tan maravillosos como Angel of love, donde su melodía es una fuente inagotable de espiritualidad y de amor hacia la música; una pequeña obra maestra que sigue el rastro de su álbum Steve McQueen, una joya que en el año 1985 cambió el ritmo de la música y su sentido para todos aquellos que quedamos enredados en sus notas con canciones memorables y únicas como: When love breaks down, Bonny, Goodbye Lucille #1 o Appetite. 

La vida es un milagro es un prodigio de datos y sentimientos sobre Prefab Sprout que están volcados sobre las páginas de este libro con una envidiable pasión hacia la música del grupo y su líder: Paddy McAloon, del que Ziriza hace un retrato muy cercano a través de las dos entrevistas que le hizo; la última, y muy extensa, la realizada exprofeso para este libro, y que nos deja ver la figura de una persona sencilla, escondida bajo el signo del más absoluto anonimato y entregada a aquello que él entiende que mejor saber hacer: componer canciones. Un estar fuera del mundo que él traduce en notas que apunta en su libreta (cual novelista). Sensaciones que, por ejemplo, atrapa tomándose un café en el condado de Consett (a veinte kilómetros de Newcastle) en el que vive. Notas que expresan la pureza, la ensoñación, el acercamiento a un dios que habla a través de la música y sus manos. Manos que se vuelcan no solo sobre las cuerdas de una guitarra, sino también sobre órganos y sintetizadores multidimensionales a los que Paddy dota de un alma especial. 

La vida es un milagro es un trabajo ameno y profundo sobre la historia de Prefab Sprout, en el Carlos Pérez de Ziriza se adentra, entre otros aspectos: en el análisis pormenorizado de sus discos editados hasta la fecha, en un diccionario de referencias sobre su música a través de autores universales como David Bowie o Paul McCartney, entre muchos otros, y donde el desglose que hace sobre la carrera y la música del grupo es esencial y muy amena, lo que nos ayuda a conocer de primera mano la intrahistoria de un músico universal, Paddy McAloon. Tan universal como lo han podido ser los más grandes de la historia de la música popular. Un grupo, Prefab Sprout, entregado a la búsqueda de los destellos de la belleza y la espiritualidad intrínsecos a la música.

Ángel Silvelo Gabriel.