Tiempo de comunicaciones rotas

Tiempo de comunicaciones rotas

lunes, 20 de julio de 2009

WAPPING, LONDRES.



Nos bajamos del subway en la estación de la Tower Hill y encaminamos nuestros pasos por debajo del majestuoso y elevadizo puente (que entre otras cosas, sirve de acceso a la gran atracción turística que es la fortaleza de los Beefeater o cuervos negros). Como digo, dejamos atrás el puente, después de haber pateado ampliamente las calles de Londres ese día, y atravesamos el lujoso hotel que se encuentra a su lado y que sirve de inicio a una serie de canales, que como ya comenté en otra entrada, nos recuerdan a los de cualquier villa mediterránea, mientras una generosa brisa nos anunciaba la cercanía del río Támesis.

El trayecto que hay entre el citado hotel y el famoso pub del Ahorcado (The Prospect of Whitby), fin de nuestro trayecto, es un reflejo de la gran transformación urbanística que ha experimentado la ciudad en los últimos años, y así, a la derecha y pegados al río, nos encontramos con grandes edificios de cristal que se dejan iluminar por una luz solar muy distinta a la que disfrutamos en España, y que contrasta con las pequeñas casas con jardín que tienen enfrente, y que son el fiel reflejo de las que salen en cualquier serie televisiva británica (y que al menos yo identifico como typical english).

Al irnos acercándonos a nuestro destino, las calles se estrechan y el adoquinado las hace más entrañables. Un caótico sistema de aparcamiento, hace que los autobuses urbanos vayan haciendo slalon, mientras salvan los obtáculos que representan los coches aparcados en estas estrechas vías urbanas y que nos recuerdan la estructura medieval de la ciudad.

Pero quizá, el rincón más acogedor de este recorrido, junto con las grúas que penden de los edificios rehabilitados y que nos relatan que pertenecieron a los antiguos muelles comerciales de la ciudad de Londres, sea un pequeño parque con un hermoso césped y que a modo de gran plaza cubierta de frondosos árboles, está flanqueada por las casas bajas antes mencionadas a un lado, por una pequeña iglesia católica (San Patricio) a otro, y por el pub Duke of York en otra de sus caras, lo que sin quererlo, representan al dedillo la cultura británica.

Entre adoquín y adoquín, nos vamos abriendo paso por los edificios que han sido majestuosamente reformados hasta llegar a Monza Street, fin de nuestro trayecto diario. Una vez en casa, podemos contemplar la alternativa y famosa galería de arte (The Wapping Project) que comparte su espacio con un no menos famoso restaurante, que entre otros platos ofrece un gazpacho andaluz y un buen embutido ibérico (para que luego digan). Un poco más allá, está el Pub del Ahorcado, al que iremos luego después de recuperarnos un poco, mientras que una fina brisa nos sigue recordando que los canales y estanques sobre los que se pratica el piraguismo, son unos acompañantes más de este entrañable barrio de Wapping. ¡A por las pintas!

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