miércoles, 30 de noviembre de 2011

ÁNGEL SILVELO ES FINALISTA DEL IV CONCURSO DE MICRORRELATOS ABOGADOS.ES: MES DE NOVIEMBRE

Este gracioso proceso de aprendizaje rápido para abogados, es el que me ha dado de nuevo la posibilidad de ganar este concurso en el mes de noviembre.

ACADEMIA EXPRÉS

Era mi última oportunidad para convertirme en abogado. Mi nuevo teléfono táctil me indicó el sitio acordado. En el portal, había un cartel que decía: academia exprés para abogados. Subí por una destartalada escalera al primer piso, donde me topé con un letrero que ponía: Abogados de oficio = sacrificio sin recompensa. Seguí subiendo, y en la segunda planta leí la siguiente proclama: libertad, la mejor sentencia para un criminalista. Intrigado, empecé a correr escaleras arriba, pero una enorme pancarta detuvo mi marcha: Abogadomía, la insatisfacción del litigador convulso. Vacilé antes de subir a la última planta, pero una voz me dijo: suba, suba sin miedo. Al llegar, vi a mi viejo profesor, que satisfecho al verme, exclamó: ¡aleluya!, por fin un alumno que no tiene miedo a asumir los retos de la profesión, mientras que con su mano extendida, me mostraba la última lección: Abogado = explotación segura.


Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

martes, 29 de noviembre de 2011

ROMAN POLANSKI, UN DIOS SALVAJE: LA MALA EDUCACIÓN DE LOS PADRES.

Roman Polanski en esta ocasión nos lleva de la mano de Yasmina Reza, para mostrarnos de cerca y con toda su crudeza, uno de los grandes problemas de las sociedades occidentales más avanzadas, porque en su ansia de conquistar nuevos territorios, el ser humano se muestra incansable a la hora de defender aquello que cree suyo, aunque para ello, pierda los papeles y tenga que quedar en evidencia delante de los demás, ya sean éstos extraños o conocidos. La razón, o mejor dicho su razón, se transforma en ese territorio inexpugnable al que nadie puede acceder, ya que todos creemos que nuestras razones son incontestables y las mejores razones del mundo. En esa lucha por conquistar nuevos territorios tanto públicos como privados a la que antes aludíamos, los padres modernos se llevan la palma de la sinrazón, porque cada vez más y en un mayor número, se comportan como auténticos guardianes y defensores de los desmanes de sus descendientes, sin tener en cuenta las últimas razones del comportamiento de sus hijos, ni pararse a pensar tan siquiera en los porqués de sus comportamientos, porque si lo hicieran, a buen seguro se darían de bruces con sus frustraciones.

El acierto de Roman Polanski en esta ocasión, es presentarnos la acción con suma agilidad y destreza en el manejo de la cámara (la película se pasa volando) dotando a la versión cinematográfica de Un dios salvaje de un dinamismo y un encuadre puramente fílmico, que la distancian de la versión teatral, y que Polanski hace plenamente suya dejando gran parte del peso del rodaje a los actores, que desarrollan sus papeles de una forma magistral, sobre todo, en esa conversión que sufren desde la hipocresía inicial de los buenos modales, hasta la desnudez de sus miedos y carencias como personas del final. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿qué pasaría si los padres dejasen resolver sus conflictos a sus hijos? Pero esa pregunta se nos antoja incapaz de responder en la sociedad actual, pues los padres se muestran cada vez más preocupados por ocupar espacios que no les corresponden y abandonar aquellos que si son legítimamente suyos (como la educación de sus hijos), y si no se lo creen, sólo tienen que pasarse por un colegio y preguntar al personal docente del mismo sobre el estado de la educación de nuestros jóvenes, para darse cuenta que estamos recorriendo el camino en el sentido inverso, y de esta manera, llegar poco a poco a un punto de no retorno.

Un dios salvaje, entre otras cosas, es un magnífico ejemplo de cómo dos chicos son capaces de recuperar su amistad al margen del dañino mundo de sus padres, que sólo tratan de vaciar de contenido las relaciones entre sus hijos, porque en el fondo, por encima de planteamientos y valores respetables, lo que subyace es la necesidad de imponer nuestros dogmas a los demás.

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

lunes, 28 de noviembre de 2011

HAPPY THANK YOU MORE PLEASE: EN BUSCA DE LA FELICIDAD O LA NECESIDAD DE AMAR Y SER QUERIDO.

Una y otra vez nos recuerdan que el amor es el sentimiento más importante de todos los posibles, y el que mueve el mundo sin necesidad de dar pedales o ser rico. Josh Radnor (Sam), y a la postre, escritor, director y protagonista de esta cinta, nos da su particular punto de vista acerca de eso que llamamos amor, si bien, él intenta desfragmentarlo en las diferentes etapas por las que pasan las parejas en su búsqueda y hallazgo, e incluso, en el amor universal que un hombre puede sentir por un niño y viceversa, como una muestra de eso que llamamos amor puro. Aparte de este matiz sentimental, la puesta en escena de esta Happy… se basa en la importancia que hoy en día tienen las relaciones de amistad entre los componentes de la generación que supera la treintena sin llegar a la cuarentena, encontrando en ese tipo de intercambios, el verdadero equilibrio que no son capaces de encontrar por sí mismos ni con sus respectivas parejas, a lo que Radnor, impregna de una buena pátina indie en la música, en la luz con la que rueda sus escenas, y en el prototipo de personajes desubicados en una casi anónima Nueva York, paradigma del mundo moderno a todos los niveles, y que en esta ocasión, es simplemente eso, una referencia verbal más que visual.

La búsqueda de la felicidad se convierte, por tanto, en un icono del que se ha oído hablar muchas veces, pero que nadie sabe con certeza si existe, pues las vidas de los personajes, transcurren en un devenir frustrado y frustrante por los condicionantes personales con los que cada personaje se enfrenta a eso que hemos dado en llamar “nuestra vida” o “su vida”. No obstante, a pesar del cliché manido que se emplea en la película sobre el tema, hay algo en los actores y en la trama que te deja con una sonrisa en la boca, porque en el fondo, todas y cada uno de las vidas que se retratan en Happy… parece que terminan por encajar, aunque sea en ese hueco en el que ninguno de ellos había esperado terminar posicionado. Y esa sensación de bienestar, es sin duda una herramienta muy importante en el devenir del film, sobre todo, en los tiempos que corren, donde cada día y en cada minuto, nos recuerdan lo poco que nos queda para seguir continuando con nuestras actuales vidas; y como dice uno de los personajes en la película: ¿felicidad?, gracias, más por favor…

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel

JAVIER CERCAS, SOLDADOS DE SALAMINA: LA FRAGILIDAD DE LA MEMORIA.

¿Quién se acordará de nosotros cuando hayamos muerto? El gran anhelo del ser humano de ser inmortal se desvanece con la misma rapidez que su recuerdo cuando ya nadie evoca su vida, porque ¿qué difícil es atravesar la barrera del tiempo? Escritores, artistas, políticos o personas que llegan a teñir de negro sobre blanco una escueta reseña biográfica en la Wikipedia, pueden pensar que a ellos no les dejarán caer en el olvido, pero ni así, tienen la certeza que alguien entre dentro de sus datos o lean sus novelas o vean sus cuadros, porque grandes genios y personajes ilustres de la Historia de la Humanidad también duermen en el cementerio de los justos, ese que nadie visita, ni nadie sabe dónde está.

La trampa de la memoria parece ser el mecanismo final con el que Javier Cercas nos remueve la conciencia y la memoria para recordarnos el heroísmo de aquellos que perdieron la guerra y la posibilidad de su recuerdo y sentido homenaje, porque de los perdedores nadie se acuerda. La única grieta que se atisba en todo este “relato real” en palabras del narrador, es la excusa última que sobrevuela sobre todo el entramado de esta historia, al dotar a Sánchez Mazas y los cien falangistas existentes en España en la década de los treinta de un poder infinito (“porque por culpa de Sánchez Mazas y por la de cuatro o cinco tipos como él había pasado lo que había pasado…”) sin reparar en ningún caso en su afán de reconstruir la historia de España de esos años, en la formación del Frente Popular en las elecciones del 34 y en el consiguiente fracaso de la Segunda República hasta su desembocadura de la Guerra Civil. Pero hechos históricos aparte, hay que convenir como hace el gran maestro Vargas Llosa, que el gran acierto de este relato es la introducción del propio narrador dentro del mismo, pues convierte a este relato real, en una historia dinámica muy literaria, a veces hasta divertida, con la que consigue llegar a las entrañas más profundas del ser humano, (por ejemplo cuando Miralles le pide al narrador que le abrace), porque como muy bien titula Vargas Llosa en el artículo que encumbró de lectores a esta novela, El sueño de los héroes tiene el encanto de las historias de perdedores, que a nivel literario, siempre son mucho más seguidas que las de los ganadores.

La introducción de la realidad dentro de los relatos de ficción, no es algo novedoso dentro de la Historia de la Literatura, porque por ejemplo, Julian Barnes ya lo hizo en su novela El loro de Flaubert, donde reconstruye parte de la vida del gran escritor francés Gustave Flaubert, pero que en el caso de Soldados de Salamina, Javier Cercas prefiere denominar relato real, cuando en realidad, se trata de un relato de ficción que parte de datos reales, al que de una forma muy astuta, Cercas ha dotado de todos los ingredientes de la buena literatura y donde no faltan el tesón, la poesía, el desánimo, la trascendencia o la intriga. El relato se encuentra divido en tres partes (Los amigos del bosque, Soldados de Salamina y Cita en Stockton) cuyos títulos nos dicen mucho y son una nota más del acierto del autor, pues desde su inicio, son un elemento más del carácter novelesco de este libro, al que Cercas con muy buen acierto, y ayudado al final por la casualidad de la diosa fortuna, supo dar un cierre original y cuando menos acertado, pues el relato de Miralles que cierra la novela, es sin duda, el mejor de los tres, porque tiene la capacidad de dejarnos sumidos en la derrota que siempre supone perder la batalla del tiempo por la fragilidad de la memoria.

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

viernes, 25 de noviembre de 2011

ÁNGEL SILVELO ES FINALISTA DEL I CONCURSO DE MICORRELATOS DEL DIARIO INFORMACIÓN.ES

Una vez finalizada la primera fase del concurso donde se han elegido 100 micorrelatos del total presentados, mi micro titulado Nada que alegar, forma parte de los mismos. A partir de ahora, se inicia una segunda fase en la que se podrán votar los micros de 1 a 10 votos, y de entre los 25 más votados, saldrán los ganadores del concurso, que serán elgidos por un jurado. Por eso, os animo desde aquí a que votéis mi micro, que de paso os dejo colgado para que lo leáis y el enlace donde votarle: http://comunidad.diarioinformacion.com/galeria-multimedia/CONCURSOS/microrrelatos-finalistas/35439/51.html


NADA QUE ALEGAR

Yo formaba parte de un grupo musical, y nunca fui tan feliz. Fumaba todos los cigarros que quería y viajaba en barco cada vez que tocábamos en las islas. Todo era perfecto hasta que apareció ella. Me dijo que era abogada, de causas imposibles, añadió. No sé por qué, pero se enamoró de mí. Nunca entendí su tenacidad para sacarme de la cárcel. Yo no la quería, pero harto de su insistencia, le dije: haz que lo nuestro encaje. Me dio clases de derecho y me consiguió la condicional. Incluso logré un puesto de abogado en el turno de oficio. Pero algo falló en su plan, y ahora, ella está en el banquillo de los acusados, esperando a que yo le demuestre mi amor. ¿Algo que alegar?, me pregunta el juez. La miro mientras leo distraído el periódico INFORMACIÓN, y contesto: no señoría, nada que alegar.

Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

JULIO DE LA ROSA PUBLICA UN DVD CON LA HERIDA UNIVERSAL EN IMÁGENES‏

Julio de la Rosa decidió ponerle imágenes a cada uno de los dieciséis cortes de su laureado disco La Herida Universal (premio del público en los Premios de la Música Independiente UFI 2011 y en lo más alto de todas las listas del año). El resultado es un disco que, además de oírse, se puede ver: dieciséis videoclips de todo rango y condición, desde vídeos caseros al primer Premio Nacional de Videoclips FIVA 2011. Con realizadores y realizadoras como Laura Prieto, Marta L. Lázaro, Alicia Guirao, Eva Pallarés, Ignacio Celma, Jorge Flames, Merche Cervera o el mismo Julio de la Rosa.

Además de las imágenes, incluye el disco original en audio y también El Hilo Salvaje, un ep con cuatro temas inéditos extraídos de las sesiones de La Herida Universal. A esto hay que añadir varios videoclips alternativos y comentarios de todos los vídeos.
El resultado, publicado por Ernie Records, podrá disfrutarse a partir del 13 de diciembre.



CYAN NOS DEMUESTRA LO BIEN QUE LE HA SENTADO EL TRAINING DE LOS FESTIVALES VERANIEGOS EN LA SALA SIROCO DE MADRID.

Cuando vas a ver a Cyan, sabes de antemano que vas a encontrarte con la energía de Javi Fernández sobre el escenario, que reparte muy bien y a partes iguales, sobre las teclas de su piano o las del mini teclado electrónico que le acompaña, a la vez que rasca las cuerdas de su guitarra y su voz. Sin embargo, y a pesar de la estrechez de la sala elegida para su último concierto (inadecuada a todas luces, por lo pequeña que se le quedó al grupo), lo más sobresaliente el pasado viernes en la Sala Siroco de Madrid, fue la contundencia del sonido de este quinteto catalán, al que se le nota que ha aprovechado muy bien el verano, no sólo para sacar un Ep con cuatro canciones más que notables, sino también, para rodarse por todos aquellos macro festivales en los que han conseguido colarse, amén de las grabaciones de videoclips caseros dentro de las aguas del Mar Mediterráneo incluidas. Pues los que ya les vimos en la Sala Boite de Madrid hace unos meses, pudimos quedarnos con esa sensación de franca y acertada mejoría de un grupo, que si toda va bien, está llamado a estar en los primeros puestos del escalafón indie nacional, aunque su música, una mezcla entre pop-rock y el power pop, no desentonaría en las grandes cadenas radiofónicas que diariamente nos anuncian “lo más” de la música española.

Las herramientas para atesorar todo lo dicho, son tan escasas como elementales, pues sólo les ha hecho falta componer un puñado de buenas canciones, a las que han sabido dotar de brillantes melodías y casi mejores letras, pues ya en este momento de su carrera, no hay que pasar por alto, que la mayoría de sus seguidores cantan sus temas como si lo hubiesen estado haciendo toda la vida, lo que hace dinamitar la fina e invisible línea que los pudiera separar de sus artistas favoritos, porque Cyan (y sobre todo Javi Fernández) se mostraron muy cercanos a su público, y muy enchufados desde el primer momento, no dejando decaer en ningún instante esa capacidad para aunar fuerza, ritmo y sentimiento en el setlist que eligieron, y por el que pasaron canciones como Volando Eléctrico (que sirvió para comenzar el concierto), o grandes clásicos de su repertorio como Esos niños, Las Cenizas del verano o En mi Nave, que supieron arropar muy bien con la versión de Quique González de su hit Salitre, todo un petardazo sonoro y musical que consiguió deleitar a todos los asistentes.

En definitiva, Cyan nos demostraron el otro día en la Sala Siroco de Madrid, lo bien que les ha sentado el training de los Festivales veraniegos, pues los han invertido, para cubrirse de una pátina musical y de puesta en escena que concierto a concierto les llevará sin duda hasta lo más alto del panorama musical español.

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.

lunes, 21 de noviembre de 2011

ÁNGEL SILVELO SELECCIONADO EN LA VIII EDICIÓN DEL CONCURSO DE RELATOS "ACERCANDO ORILLAS" DEL AYTO DE ZARAGOZA 2011.

Entre premio y premio, recibí la llamada de una persona de la Casa de las Culturas de Zaragoza, para invitarme a recoger el diploma con el que he sido premiado, y anunciarme que estoy seleccionado dentro de la próxima publicación, que a tal efecto, se hará de los relatos elegidos para formar parte del libro recopilatorio que verá la luz en las Fiestas del Pilar del año 2012. 

Ya estuve seleccionado con publicación en la pasada edición, pero todavía no he recibido por parte de los organizadores del concurso, la copia del diploma y el libro que me dijeron que me enviarían a casa. En fin, una pena que por culpa de la crisis, los ayuntamientos no dispongan de sobres y sellos para hacerme llegar mis galardones. Como dice el refrán, no hay mal que cien años dure. Pues eso.

Os dejo un extracto del relato.




EL PREMIO

… Y de nuevo te vi, sin necesidad de recordarte entre las cortinas de mi memoria; entonces estabas poseída por la levedad de las nubes bajas, escondida bajo un manto mitad blanco mitad gris, y perdida en los confines del tiempo, como mis recuerdos; esta vez sin embargo, te sentí arrebatada por los sueños de los perdedores a los que cobijabas, y perpleja por los tiempos que te habían tocado vivir; y te vi y no te reconocí, porque en ese primer instante, sólo supe distinguir que estabas afincada bajo tus raíces, como siempre, e intuí que te encontrabas a la espera que alguien fuera a buscarte, y sin pensármelo dos veces, me comporté como si yo fuera el explorador de tierras inaccesibles y el descubridor de lugares remotos al que estabas esperando, y así sin más, de nuevo me recibiste con los brazos abiertos, en un alarde de generosidad cargado de buenas intenciones; después de ese primer vistazo te dejaste ver, y mis ojos, todavía sin dar crédito a aquello que tú me mostrabas, se perdieron otra vez en el brillo de tus edificios, el reflejo de las aguas de tus fuentes y la cercanía de las personas a las que acoges, que sin necesidad de engañarme, me mostraron la senda hacia el premio que había ido a recoger; esos caminos convergentes, que sin mucho esfuerzo, me llevaron a esa primera vez, la nuestra; a esa mañana del mes de enero en la que tú posabas tímida y jugabas al escondite tras la densa niebla del río Ebro, mientras esperabas a que los aires del Moncayo te dejasen ver tal y como eras, tal y como eres, sin buscar esa falsa necesidad de taparte bajo el tamiz de los sueños; esa primera vez, me dirigí hacia mi nuevo lugar de trabajo, y lo hice ausente ante tus encantos, sordo ante tus señales y ciego ante tus múltiples miradas, y caminé absorto con la melancolía de los que no saben que lo bueno está aún por llegar...

Extracto del relato El premio, de Ángel Silvelo Gabriel.

ENTREGA DE PREMIOS DE LA XVIII EDICIÓN DEL CONCURSO DE RELATOS CLUB TAURINO MAZZANTINI

El sábado atravesamos por segunda vez, en menos de quince días, la meseta castellana. Llegamos a Llodio, donde bajo un sol que invitaba a quitarse el jersey, recibimos la no menos calurosa bienvenida de la Junta Directiva y de gran parte de los socios del Club Taurino Mazzantini. Una vez hechas las presentaciones, nos dirigimos al restaruante donde se celebraba la comida anual del club, así como la entrega de premios taurinos y literarios. Yo tuve la suerte de compartir mesa y mantel con Txani y Javier, con quienes tuve la oportunidad de hablar de literatura hasta que llegó el momento de la entrega de premios. Desde aquí, quiero dar la enhorabuena al novillero Fernando Rey, aparte de por los premios recibidos (tres en total) por el aplomo y serenidad de un hombre duro, bajo cuya coraza hay un estupendo chaval de diecisiete años. Por parte de Manuela y mía, expresar nuestro más profundo agradecimiento por el trato recibido por todos, Junta Directiva y demás personas que nos acompañaron durante toda la tarde, que hicieron que guardásemos un recuerdo muy especial de ese día tan señalado para nosotros. Gracias a todos.

La anécdota literaria del día, se produjo cuando Txani me presentó a Jon Bilbao, reciente y flamante Premio Euskadi en la sección de literatura en castellano, por su obra Bajo el influjo del cometa, y con el que tuve la ocasión de charlar brevemente sobre la literatura y su mundo.

A petición de mis más allegados, a continuación cuelgo las palabras que pronuncié en el acto de entrega de premios.

¡Hasta la próxima!

"La senda del poder de los sueños avanza solitaria por la infinita estepa que es nuestra vida. Y a veces, sólo a veces, se detiene para recordarnos que merece la pena seguir creyendo en ella. Cuando uno empieza a escribir, nunca piensa que le pueden llegar a ocurrir cosas como ésta, salvo claro está en sus sueños, que como una película infantil disfrazada bajo el traje de un tiovivo multicolor, no paran de mandarte destellos de imágenes entremezcladas con las ilusiones que todos tenemos desde que somos pequeños.

En esta ocasión, la diosa fortuna, caprichosamente se ha detenido sobre mi relato titulado El Niño del Arzobispo, donde las ilusiones juegan un papel muy importante, porque el protagonista, víctima de ellas, expresa al cura que le da catequesis que quiere hacer la primera comunión vestido de torero, y en ese desenlace a primera vista amargo, crece una historia de fantasía. Y así, nuestro joven protagonista, busca sus porqués alejándose de la cicatería aventurera y ensoñadora de sus padres y amigos, para de una forma natural, buscar la cercanía de su abuelo, un ex banderillero de plazas de tercera, junto al que recorre la senda de un toreo que sólo existe en sus cabezas, y lo hacen bajo la atenta mirada de los toros de la Venta del Batán que más adelante se lidiarán en la Feria de San Isidro.

Ese terreno de Fiesta sin luces, es el que nuestro pequeño héroe rememora en una televisión en blanco y negro, y en las faenas que se inventa para sí mismo en la soledad del salón de su casa, en la que sólo se acompaña de un trapo de cocina a modo de muleta y de un cuchillo de sierra simulando a un estoque. En ese toreo de salón de diminutas dimensiones, es donde él dará rienda suelta a su imaginación y a los sentimientos taurinos que lleva dentro, que como un coral bañado por aguas cristalinas, a él se le antojan puros e infinitos. Lo que una vez más, le hará preguntarse qué hay de malo en hacer la comunión vestido de torero, pues para él, no hay un sentimiento más cercano y verdadero.

Pero como en las batallas no todo son derrotas, el insomne ingenio de nuestro pequeño torero, le llevará de nuevo por la senda de la victoria, y lo hará, de la mano de su bienintencionado párroco, que sin saberlo, le dará las claves que le harán abandonar su anonimato a modo de un Cordobés moderno, convirtiéndole así en la próxima estrella del toreo, y todo, gracias al nuevo pase taurino que ha inventado bajo el sobrenombre del Tetramorfo; una entelequia taurina que está pensada con la cabeza de un hombre y que será ejecutada con la destreza de un águila, el poder de un león y la fuerza de un toro. En definitiva, El Niño del Arzobispo tiene dentro de sí, una historia de deseos que sin necesidad de desvelar su desenlace (al que he dotado de una cláusula de cierre en la que el paso del tiempo nos ayuda a entender el relato), en esta ocasión no acaba con la consecución de aquello que el protagonista de la historia había soñado.

Por último, y como he dicho anteriormente, uno nunca piensa que le puedan ocurrir cosas como ésta, aunque sueñe con ellas. Por eso, uno nunca imaginó que pudiera ganar un Certamen Literario, que aparte de una gran solera e importante dotación económica, es uno de los más significados de temática taurina de toda la geografía española, lo que ensalza aún más el espíritu que todo escritor necesita para seguir buscando esa voz propia que le sirva para hacerse un camino en el mundo de las letras. Es por ello, que desde aquí, quiero expresar mi más profundo agradecimiento al jurado del Certamen de Relato Taurino Club Taurino Mazzantini por haber elegido mi relato titulado El Niño del Arzobispo como merecedor de este premio.

Muchas gracias, a todos. "

viernes, 18 de noviembre de 2011

LOUISIANA NOS ABORDA CON LA CÁLIDA CERCANÍA DE LA BUENA MÚSICA EN SU CONCIERTO DE LA SALA COSTELLO.

No hay mejor manera de acercarse a las personas, que quitarse la careta de la frialdad y la indiferencia para quedarse sólo con el semblante de la sinceridad y la cercanía. Esa es una lección que traían muy bien aprendida Louisiana respecto a la vez anterior, cuando los vimos en directo en la Sala El Sol de Madrid, pues como confesó Ana Muñoz en el concierto de ayer, en esa ocasión, obviaron hasta decir su nombre. Alejados por tanto de los clichés de las formaciones arquetípicas de la música española, Louisiana salieron al escenario dispuestos a regalarnos grandes dosis de cálida cercanía a través de la música, y que se convirtió en una forma tan sencilla como efectiva de romper el hielo, a la que ellos le añadieron chistes y anécdotas entre canción y canción, sin necesidad de mostrarse trascendentes o arrebatadores, pues eso lo dejaron para sus canciones; una sinfonía de elementos sonoros que como un caleidoscopio, se nutre de los ritmos pop, la chançon francesa, el folk multi instrumental o el jazz más cercano a grupos anglosajones de finales de los ochenta como Style Council, Swing out Sister o Fine Young Cannibals, todos ellos, con claras conexiones de la música soul hecha por blancos, mezclada con el jazz y las melodías suaves.

No hay valor sirvió para romper el silencio de la Sala Costello, y lo hizo con un ramalazo a chançon francesa en los teclados, que de pronto se para y se convierte en un río rabioso que fluctúa sobre las cuerdas vocales de Ana Muñoz, a las que le gusta ese tránsito por el medio tiempo eléctrico; porque esa es una de las características de la música de Louisiana, la fusión de ritmos y sonidos que se deconstruyen unos a otros, para dar como resultado canciones que te invitan a entrar y salir por diversos estados anímicos y musicales, en lo que sin duda es una demostración de su cercanía a un tipo de música más adulta y que sale fuera de los límites habituales; y lo hace, de la mano de unas buenas letras trabajadas bajo los signos de una poesía frágil, tierna e inocente que casi te llega a estallar entre las manos. Miss Antropía fue el primer tema nuevo de la noche, porque ayer Louisiana aprovechó el concierto para mostrarnos nada menos que ocho nuevas canciones, donde se ve la clara ascensión compositiva del grupo. Miss Antropía comenzó con un leve punteo de Ana, para casi de inmediato regresar a esa tensión que no acaba de romperse y que busca una salida que se engancha con la sonoridad eléctrica y dramática del escapismo que necesita de un destino, y que cuando lo consigue, se muestrea dichoso en medio de los ecos vocales de Ana. Con A Mares llegó el primer ¡buenas noches! de Ana Muñoz, y la percepción que la música iba fundiendo el hielo de la sala. Este nuevo medio tiempo, se comportó como una división que separa la inexistente línea que a veces hay entre el jazz y el pop más elegante, del que la gravedad vocal de Ana sabe impregnarse, y que como un náufrago, nos envía señales de ayuda, pero lo hace como una clara invitación a escaparnos a ese no lugar en el que habita la buena música, que esta vez acaba con un buen punteo instrumental que se declina por un arribismo acústico de más de seis cuerdas. Nubosidad Variable comienza con broma incluida acerca del grupo, pero que enseguida olvidamos cuando la voz de Ana Muñoz nos invita a irnos al territorio de un folk casi acústico, que una vez más, se reconvierte en una fuerza arrebatadora y plagada de baterías casi marciales.

¿Queréis bailar?, dijo Luis, y empezó a sonar Arca de Noé, el primer tema instrumental de la noche, con claras referencias a HATEM y a esa fusión de música folk y celta, rítmica y con invitación a la fiesta, que hizo que la presentación de Tinnitus, se convirtiera de nuevo en una demostración de fuerza arrolladora que no claudica ni con baquetazos de bombo y platillos, y que nos lleva hasta Nirvana, que según nos anuncia Ana, es una cover de una canción de Ramoncín, y la canta en francés, un idioma que se acopla perfectamente a su registro vocal, para retrotraernos a esos grandes espacios jazzies de toda la vida, que se rompen cuando suena Al extranjero con un claro ritmo pop que se deconstruye hasta fusionarse con la cacofonía sonora de HATEM, para más tarde convertirse en un auténtico grito de libertad que nos lleva a esa tierra de nadie que también ocupa La Buena Vida, en un armonioso y delicioso ciclo. Los grandes temas siguen saliendo del escenario y Feliz Daño Nuevo nos atrapa en su corta e intensa exposición, pues sus tonos cálidos y dulces no nos dejan indiferentes, y que de nuevo volvemos a paladear en Circo, el cuento de la princesa y el guisante (una de las mejores canciones de la noche) con unas palmas de inicio, que nos invitan a una fiesta que termina con melodías interminables de ritmos apasionados que se entrecortan y nos impiden irnos, para sumergirnos sin complejos en la historia que Louisiana nos cuenta, como si estuviésemos escuchando un relato cargado de enigmáticas melodías que juegan con nuestros sueños perdidos.

El bis comenzó con Reformulación de Daddy (otra gran canción) y que interpretaron Ana y Luis a solas sobre el escenario, pero que nos puso los pelos de punta con la fusión entre la melódica guitarra de él y la tenue fragilidad de ella, con una voz que se rebela ante la soledad de las seis cuerdas, y que en directo, delata la enorme complicidad entre ellos dos, que aparentemente con casi nada, construyen una gran canción, que en esta versión (más larga y emotiva) nos convence más que en el disco, porque a veces, en la sencillez está el éxito. La voz telúrica es otro tema instrumental que sirve a Louisiana, para envolvernos dentro de los ecos que nos guían hacia las profundidades de un cielo estrellado e infinito, un cielo sin fronteras ni límites, al que se une el resto del grupo. La cálida cercanía de la buena música que ayer nos mostraron Louisiana, acabó con Que me desamor, con ritmos nuevamente cercanos a La Buena Vida, un espacio donde parece que Louisiana se encuentra más a gusto, y en el que se enreda con una limpia sinuosidad de seres alados que revolotean en plazas sin nombre. Se despidieron, pero Luis Cebrián contento con la actuación, invitó a Ana Muñoz a bajarse del escenario, y en acústico, nos hicieron el último regalito; “podía perdonarte que no sepas volar”, para demostrarnos que los suyo es una espectacular ascensión hacia la buena música.

Reseña de Ángel Silvelo Gabriel.