lunes, 9 de mayo de 2011

EL TRENCILLA

Mi perro me lleva a la carrera. Está especialmente contumaz y tira de mí hasta que llegamos a la estación de Delicias. Me obliga a entrar en el vestíbulo. Se para y observa. Si la policía lo viera, no dudaría en incluirlo en su nómina. No sé por qué me ha traído hasta aquí, pero mi olfato de leguleyo me dice que algo va a ocurrir y empiezo a establecer la estrategia de nuestra defensa. De pronto, comienza a andar detrás de un señor con chaqueta azul, al que identifico sin dificultad. Le sigue, pero no le ladra. Espera a que abandone el vestíbulo, sabedor de nuestro exiguo éxito si el altercado se produce en un espacio público. Su arbitraje fue nefasto y él no se lo perdona. No me cuesta identificarme con su nuevo forofismo, y por eso, cuando se abalanza sobre él pidiéndole explicaciones, sólo pienso en la cara del juez cuando sepa la verdadera razón de la querella. En el fondo me siento aliviado, porque sólo le enseñé a leer la página de deportes de el Heraldo de Aragón.


Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

domingo, 8 de mayo de 2011

CONCIERTO DE THE GIFT EN EL HEINEKEN MUSIC SELECTOR DE MADRID: JUGANDO A SER GRANDES

Todo en The Gift es un juego. Un juego maravilloso de palabras, música, imágenes y sentimientos que te envuelven desde la primera nota. Este Explode, más allá de ser un fantástico regalo (the gift), es una sinfonía de sensaciones, que al igual que las olas del mar, te mecen los sueños de los que nunca te gustaría despertar. Ayer The Gift en el Teatro Price, y dentro de los conciertos del Heineken Music Selector, jugaron a ser grandes, muy grandes cabría matizar, porque el impactante final sentados en el patio de butacas rodeados del público y un micrófono intentando recoger esa maravillosa instantánea, nos da muestra de la cercanía de este grupo con sus seguidores, y de las ganas de agradar, que como el nombre de su último trabajo, son una explosión de luz, color, buena música y mejores sentimientos. Todavía no sabemos lo que nos deparará nuestra trayectoria vital, pero ayer fuimos testigos de una de las mejores manifestaciones musicales de todos los tiempos, lo que nos lleva a decir sin ningún sonrojo que fue uno de los mejores conciertos de nuestra vida, y para recordar otro igual, deberíamos retrotraernos a ese otro mítico concierto de U2 en el Santiago Bernabeú en el año 1987.

La historia de este apoteósico concierto comenzó con Primavera, interpretada por Sónia Tavares en un hipnótico portugués apoyado por los suaves teclados y unas potentes bases que acabó con el grito de Sonia: ¡Madrid!, que le vino como anillo al dedo para explotar con el primer hit de la noche, que no es otro que RGB, que por lo visto en la atuación de ayer, es el leitmotiv de Explode, y donde Sónia Tavares, convertida en una gran maestra de ceremonias durante toda la noche, solicitó la colaboración del público en los continuos sube y bajas que a la mitad de la canción se convierten en la primera manifestación del tono burlesque de cabaret por parte de Sónia (muy en la línea de la gran Marlene Dietrich). En ese ritmo endiablado de medio tiempo en el que The Gift se desenvuelve tan bien (donde sólo aparentemente parecen haber dejado a un lado ese epicismo sonoro que los caracterizaba), y que adornan de una intensidad y una fuerza muy de nuestros tiempos, atacaron My Sun (en esta canción están muy cercanos a los multitudinarios Arcade Fire), con un ritmo muy alto y que para nosotros sí se convirtió en una sinfonía épica de sonidos encontrados, con un predominio de las guitarras que nos invitaban a volar y a soñar junto a la portentosa voz de Sónia Tavares, que en Made For You nos dejó extasiados con el solo de voz con el que inició la canción, mientras en las pantalllas que se erigían al fondo del escenario se proyectaba la palabra Trust entre una gama de arcoiris de colores, y que retrata muy bien esa idea del sostenimiento global de The Gift, que a ritmo de palmas casi flamencas hacen de este tema una fiesta colectiva.

A la pregunta, que una pletórica y sonriente Sónia lanza al aire del Teatro Price, de: si os ha gustado el disco, se inicia 11:33 a ritmo de rap, lo que hace que sus fans disfruten al máximo con los expresivos movimientos de Sónia sobre el escenario. Con Music, el escenario se carga de una fuerza arrolladora (Sónia lanza besos al público) y donde su voz nos vuelve a recordar por momentos a la de un cabaret, subiendo hasta un nivel muy alto, tan alto, que nos redime a todos los presentes que ahora sí, caemos rendidos ante The Gift y esa fiesta colectiva llamada Explode, que se desborda en una riada de sentimientos incontrolados y que se unen en un final acapela. En Mermaid (cómo nos recuerda esta canción a lo mejor de Prefab Sprout) nos presenta a Paulo Praça (uno de los músicos invitados) a la vez que una sirena se hace dueña de la pantalla como símbolo de una gran perfomance de sonidos electrónicos e imágenes, que reproducen un sonido muy fiel al del disco a la vez que recrean los ecos de las sirenas que llenan el Teatro Price. Con Suit Full of Colours el ritmo se toma un respiro, y el escenario se llena de ecos de Leonard Cohen y de triángulos de colores que desembocan en una perfecta ópera sonora que nos invita a romper todas nuestras barreras y a explotar junto a unos teclados (grande Nuno Gonçalves) que nos vuelven a acunar nuestros sueños junto a la voz de la prodigiosa Sónia.

Driving es otra canción antigua (así la presenta Sónia) que vuelve hacer bailar a todo el mundo. Una canción que conjuga una explosión de ritmo y alegría que Sónia vuelve a dirigir perfectamente, y que el resto del grupo transforma en un delirio electrónico con los potentes teclados, y que acaba con el dúo de Sónia y Nuno y los coros de todo el público, lo que nos lleva a la mítica Race is Long (nos presentan a otro de los músicos invitados, Leo) con una larga carretera de fondo en las imágenes y una nueva explosión de furia, intensidad y ritmo frenético en el escenario, que nutre las ilusiones de los espectadores y que vuelve a desbordar este maravilloso juego de las ilusiones al que The Gift nos invitó a jugar ayer con este himno postmoderno lleno de una emotiva carga de positividad. 645 fue otro de los temas de trabajos anteriores (nos presentaron a Mário, el batería). Un tema que comienza con un tono burlesque en la voz de Sónia, a la que acompañan unas guitarras que resaltan de manera especial, y que juegan al juego de la buena música, y que bajo el coro colectivo de oh, oh, oh, se tiñe de cabaret, pero que se transforma con el solo de teclados que se marca Nuno y que llevan a la canción a un ritmo desbordante de sonidos y fantasía que Sónia se encarga de escenificar cogiendo el mando de un grupo que sin duda juega a ser grande. Always Better If You Wait For The Sunrise fue el final del bloque principal del concierto. En esta ocasión, el escenario se llena del lado más melancólico de The Gift (al estilo The Cure, como dijo Sónia) y le acompaña un territorio lunar teñido de rojo que con pecas blancas adorna este lado más oscuro de la banda portuguesa y que Sónia (soberbia toda la noche) interpreta como si estuviera enmedio de una hecatombe nuclear, donde todo se tiñe de grises tirando a negro. Una batalla en la que ella sale de nuevo victoriosa, con una maravilloso recital de voz (qué gran cantante) y que parece que acaba con stop, stop, stop,... pero que se vuelve a iniciar en un increíble arranque más maravilloso que el anterior si cabe, y que la gran Sónia Tavares convierte en una ópera pop, intensa, maravillosa, sublime, para recordar...

El primer bis se inició con Let it Be by Me, y lo hizo como un arcoirirs de sonidos que van desembocando a un lirismo acústico vigoroso. A continuación Sónia nos presenta The Singles el tema más largo de su carrera,) donde como ella nos dijo, es un tema que trata de un compositor que nos capaz de componer singles y necesita de doce minutos para hacerlo. Este tema se divide en cuatro partes, comenzando por el lado más The Gift para derivar en una ópera rock de los sententa en su segunda parte (versión The Gift) y que en la tercera se comporta como una disgresión cacofónica de voz y guitarras para volver a ese tono burlesque que tan bien interpreta Sónia y que sube hasta volver a fundirse con el ritmo inicial, que ayer acabó con Nuno sobre el escenario, en otra demostración de lo que es Explode.

El segundo bis comenzó con una canción que no está en nigún disco, In Repeat. Un tema largo que se inicia con una buena carga de sonidos pregrabados y la voz distorsionada de Nuno, y que se comporta como un tema tecnopop muy intenso en el que Sónia vuelve a entregarse y disfrutar, y en el que no falta una demostración de malabarismo sobre los teclados de Nuno, lo que le prolonga canción en una infinita ópera sonora y vocal con la diosa Sónia Tavares al frente. Semejante estado de éxtasis colectivo nos lleva de nuevo a RGB, que en esta ocasión interpretan de un modo diferente y que deja al público con ganas de más, pidiendo otra, otra, otra sin parar, lo que lleva a Sónia, después de hacer el protocolario saludo colectivo del grupo, a la gran sorpresa de la noche, pidiendo un hueco en el patio de butacas para cantar entre el público una maravillosa Aquatica (otra vez nos llegan ecos de Prefab Sprout y ese genio de la música llamado Paddy McAloon) para el que Nuno pide silencio, pues sólo pende un micrófono por encima de ellos en este maravilloso final unplugged. Entre sonrisas de complicidad y una más que impactante interpretación de Aquatica rodeada de flashes, móviles y caras de incredulidad, acabó ayer esta maravillosa fiesta colectiva que The Gift ha llamado Explode. Sónia Tavares, Nuno Gonçalves, John Gonçalvez y Miguel Ribeiro, gracias.

Crónica de Ángel Silvelo Gabriel

sábado, 7 de mayo de 2011

CONCIERTO DE ELADIO Y SUS SERES QUERIDOS EN MADRID: LA GRAN SORPRESA DE LA TEMPORADA






En el panorama actual de la mal llamada música independiente (todo es música y sólo se puede diferenciar entre buena y mala música) es muy difícil encontrar grupos que conjugen a la perfección letra y música en sus canciones, pero Eladio y sus Seres Queridos lo hacen a la perfección, hasta tal punto es esto cierto, que en el concierto que ayer ofrecieron en la Sala Charada de Madrid nos quedó muy claro que su directo está infinitamente por encima de la cuidada producción de su disco, lo que les convierte sin ninguna duda en la gran sorpresa de la temporada. Ayer nos dejaron claro que su música está aquí para quedarse, y no sólo eso, sino que este vigués y su grupo, merecen ser escuchados de principio a fin, pues poseen un buen número de grandes canciones (hoy actúan en Málaga junto a Vetusta Morla con el cartel de no hay billetes colgado de las taquillas del Auditorio Municipal, y desde aquí aconsejamos que no se los pierdan, pues son todo un espectáculo. Sí, un espectáculo musical).

La importancia de las letras en el mundo musical de Eladio, ya se dejó entrever en la canción que abrió su actuación, Un Millón de Millones, donde la voz un poco alta del propio Eladio (¿los nervios?) nos recordó por momentos a la de Germán Coppini (el cantante de la mítica banda viguesa Golpes Bajos). Un frío inicio si se quiere (sobre todo comparado con lo que nos quedaba por ver y oir) que subsanaron con los ecos galaicos de los tambores de Están Ustedes Unidos (tema que da título al disco) y que derivaron en un final repleto de un eco de sonidos. Con Sueño de Dios empezaron a calentar motores (cuánta música sale de esa guitarra española que se enfundó Eladio durante todo el concierto) y con un potente inicio, donde la preponderancia de los teclados nos apabulló, el tema fue avanzando hacia una melodía hipnótica (que como la propia letra de la canción no nos dio miedo), convirtiendo a Eladio y Sus Seres Queridos en auténticos dueños del escenario. Las aguas volvieron a tranquilizarse con la primera gran balada de la noche, que no es otra que Miss Europa, una canción con una letra magnífica, donde se retrata a la perfección ese reflejo vacío de la moda y el mundo que la rodea, convirtiéndose en un ejemplo de la época donde vivimos, y en una magnífica foto fija del instante, y de lo efímero y fugaz de nuestra existencia, y a la que ayer Eladio y su banda, dotaron de unos punteos de guitarras que se adueñaron de su espléndida melodía, que la convierten en una canción triste y melancólica pero que gana muchos entreros en cuanto a su intensidad en la versión en directo, con armonías muy equilibradas que se fusionan a la perfección sobre el escenario.


Espanha a las 8 inica un bloque profundamente intenso, donde el grupo se calienta de verdad, y ejecutan el tema como un cohete sonoro que arremete con fuerza en nuestros sentidos más sensibles a la buena música, y que a mitad de canción, se refuerza con un magnífico solo de guitarra que se apoya en el resto de la banda, consiguiendo un efecto sonoro de las ondas radiofónicas que poco a poco van dando paso a un multi instrumentismo de gran excelencia. Lo que nos lleva a uno de los grandes momentos de la noche cuando la banda ataca Viviendo con Miedo, con un inicio contenido para una gran canción, donde la letra de la misma, es tan importante o más que la música que la adorna: "viviendo con miedo se quiere a las máquinas..., se entierran los sueños". Una magnífica canción sobre los miedos absurdos que nos impiden vivir, y que como queda dicho, contiene grandes frases que se funden con un gran atrezzo sonoro y rítmico que nos deja muy claro el acierto compositivo de Eladio. Lo que les lleva a continuar con otro de los momentos más poéticos y literarios de la noche (todo aquel que viva en una ciudad donde llueve mucho y nunca nieva se hará una perfecta idea de lo que digo) en el que Eladio se explaya en una larga explicación del sentido que tiene la nieve en su ciudad natal, Vigo. Un hecho que lleva aparejado la espera de un deseo que parece que nunca se va cumplir y que él intenta explicar a sus dos hijas pequeñas con esta canción, y que a nosotros nos recuerda al personaje de García Márquez, que cada día va en busca de una carta a la oficina de correos en su novela El Coronel no tiene quien le escriba. Pero en este caso, más allá de la explicación de Eladio, que acaba en un gran aplauso para sus Seres Queridos, El Tiempo Futuro es una gran canción pop, repleta de reflejos y guiños de intemporalidad a esa maravillosa locura que son los sueños, y que poco a poco gana enteros musicales plagados de una emocionante intensidad que acaba en un pasmo instrumental, en seco.


Si dividiéramos el concierto en bloques, con su single La Cruz, podríamos decir que comienza uno de ellos, bajo el denominador común de la contundencia, que en esta canción se inicia con un potente bajo que se superpone a una coordinada banda, donde cada músico tiene su propio espacio, pero donde todos están al servicio de la voz y las letras de este Gran Eladio, cercano y anti star (ayer estaba contento y se le notaba, y como nos contaba al final del concierto estuvo muy a gusto en el micro concierto que dieron unas horas antes en la FNAC), lo que le hace ganar muchos enteros sobre el escenario. Medidas Deseperadas, casi se funde con el tema anterior y nace con sabor a blues, desembocando en una potente canción pop en la línea de algunas de las canciones de Los Secretos y ese ritmo sureño que es puro sentimiento (grandes teclados) que parece que se detiene, pero sólo para arrancar hacia un fuerte final, que deja paso a Non Quero Perderte, la única canción de la noche cantada en gallego, y que contiene un claro tono folkie respaldado por el punteo claro de la guitarra eléctrica que poco a poco se va cargando de una potentísima resonancia sonora que cubre todas las grietas de nuestros oídos. Otro de los momentazos de la noche llegó cuando Eladio y sus Seres Queridos interpretaron Con el Corazón en la Mano en una perfecta línea ascendente, donde la banda nos demuestra sus excelsas habilidades musicales. Un gran discurso musical pletórico de fuerza y energía acústica y de la otra, con una gran riqueza de sonidos que se transforma en una versión en inglés muy cercana al rock más impetuoso e impactante que sube y baja y que tiene claras evocaciones de los mejores U2 de los años ochenta. Eso no es así, rompe de alguna manera el discurso musical con una melancólica melodía de guitarras que se transforman de nuevo en unos acordes pop que intentan acercarnos a todos los presentes por encima de nuestras diferencias vitales, y que le sirve al grupo para despedirse.


El bis comienza con la segunda gran balada de la noche, que en forma de nana Eladio dedica a todas las madres del mundo, inicio y final de todas nuestras vidas, como de una forma tan original como espontánea nos explicó el propio Eladio antes de empezar a tocarla él sólo con su guitarra y unos sonidos pregrabados de fondo, hasta que se le unieron los teclados. Las Madres están Cansadas es una magnífica nana, mágica, angelical y con una gran fuerza interior que descansa sobre una gran letra. Este momento mágico de la noche dio paso a Toneladas de la Nada, el gran hit del grupo, que en el disco entra a la primera audición, y que en directo, es sin duda el tema que más pierde con respecto al resto, y donde Eladio imprime a la versión en directo de una interpretación distinta al disco, mucho más aguerrida y corta que consigue llenar el escenario de grandes toneladas de música pop, que acaban con otra de las grandes sorpresas de la noche, Himalaia, un clásico del grupo que emana potentes afluentes sobre el escenario repletos de la mejor música pop del grupo, que nos intenta buscar nuestro lado más despistado del corazón, y donde sin proponérnoslo escalamos junto a Eladio a su Himalaia musical. Un lugar verde, cercano, intenso, sincero, plácido y bajo un cielo abierto, que nos vuelve a trasladar en ocasiones al sonido de Los Secretos. Una canción que acaba transformándose en una versión del tema Forever Young (a la que el público recibe con aplausos) y que les hace estar geniales en uno de eso momentos mágicos que de vez en cuando uno ve en un concierto; ESPLÉNDIDOS. Tras este momentazo, Eladio nos presenta al grupo y se funde en un hipersónico final que se rompe en un susurro vocal del propio cantante.

Después de lo visto y oido ayer en la Sala Charada, Eladio y sus Seres Queridos, son hasta el momento la gran sorpresa de la temporada, porque ayer tuvieron la capacidad de atraparnos el corazón musical por sorpresa, y todavía estamos intentando reponernos de esa rara avis existencial. Al final del concierto estuvimos intercambiando impresiones con Eladio sobre el concierto y la música, a lo que añadimos unas gotitas literarias. A este filólogo de formación, técnico de sonido de profesión y gran músico de vocación, le gustan Saramago y Pessoa, y a nosotros no nos queda otra que decirle que le alabamos el buen gusto.


Crónica de Ángel Silvelo Gabriel

viernes, 6 de mayo de 2011

RGB, EL NUEVO VIDEOCLIP DE THE GIFT


The Gift explica así el videoclip:

Una canción vale más que mil imágenes… Podrá ser ese el gran problema que encara una banda cuando piensa en un videoclip…

RGB es una canción que habla de amor y de la ausencia de él. Habla de estrella y ambición, pero también de frustraciones o de aquello que vulgarmente llamamos “tener los pies en el suelo”.

En nuestras conversaciones e ideas, tiene sentido un vídeo así. Dar libertad total y absoluta a un realizador y a su equipo. Darles libertad creativa para desarrollar las imágenes, sus imágenes para nuestro RGB.

Una historia de amor, una fuga, un modo de vida, una vida de ensueño sin barreras y sin fronteras. Dos personajes en un futuro incierto. Una vida de colores. Una vida de dos o no. El respeto a la individualidad de cada ser humano.

Todas las acciones de The Gift se desarrollan buscando ser fieles a sus convicciones. Estamos seguros de que éstas son las mejores imágenes para explicar nuestra visión, nuestra música, nuestro mundo, nuestro colorido Explode.

VOLADOR PRESENTA SU VIDEOCLIP, LEJOS DE LA TRISTEZA.


Además, VOLADOR iniciará en breve la gira de presentación de su disco, El Largo Viaje, con los siguientes conciertos:

19 de mayo - MADRID - Sala Charada
8 de junio - BARCELONA - Fnac La Maquinista
9 de junio - BARCELONA - Sala Sidecar
10 de junio - ZARAGOZA - La Casa del Loco
17 de junio - VALENCIA - Fnac San Agustín
17 de junio - VALENCIA - Sala Matisse
24 de junio - MURCIA - Fnac CC Nueva Condimina
24 de junio - MURCIA - Sala Mariano
30 de junio - Alfaro (LA RIOJA) - Pub Dolby
1 de julio - SANTANDER - Sala Black Bird
2 de julio - PAMPLONA - Recinto por confirmar

jueves, 5 de mayo de 2011

ÁNGEL SILVELO FINALISTA DEL VI CONCURSO DE RELATO BREVE "JOSÉ LUIS GALLEGO"

Acabo de llegar de la entrega de premios. Esta vez, de los 340 relatos presentados, quedaron 23 como finalistas, entre los que se encontraba el mío, que lleva por título La pérdida de los recuerdos. En esta ocasión, me ha tocado conformarme con ser simplemente finalista, lo que no es un desdoro viendo el elevado número de relatos participantes. Aunque después de escuchar alguno de los relatos que se han leído y sí han recibido premio, uno se queda con la duda del criterio del jurado (no lo digo por mi relato). No obstante, esto es un suma y sigue en este infinito y farragoso mundo literario.

¡Hasta la próxima!

Esta vez os posteo el final del relato, para variar.

LA PÉRDIDA DE LOS RECUERDOS:
...De nuevo miró a su padre, y sin dudarlo, regresó otra vez a los recuerdos y anécdotas que le contaba cuando él era pequeño. A los relatos que su progenitor se empeñaba en contarle una y otra vez cuando salían a pasear hasta el Parque de la Fuente del Berro, donde cuando su padre era pequeño, disfrutaba junto a sus amigos de juegos que para él ahora le resultaban demasiado simples, y que después, se transformó en el escenario perfecto para que su hijo no perdiera la perspectiva de la historia, como a veces le decía mientras entre recuerdo y recuerdo, le echaban migas de pan a los patos del estanque cercano al edificio de la Quinta, donde siempre le contaba que en el edificio ese tan bonito que a veces se quedaban mirando, los viejos del lugar decían que había estado Napoleón. Pero de eso hacía ya mucho tiempo, porque el destino quiso que ese edificio tan bonito, fuese reconvertido en un funcional Centro Cultural como un nuevo ejemplo del cambio de los tiempos, donde las propiedades privadas, en algunos casos, habían pasado a ser espacios de disfrute colectivo. Pero también, tenía que reconocer que el parque en la actualidad había ido degenerando hacia una falta de interés por parte de sus visitantes, y le había convertido en un espacio lleno de una tristeza abandonada, lo que delataba el desajuste en la forma de vida de los ciudadanos entre una época y otra. Para su consuelo, ese generoso espacio de naturaleza en medio de la ciudad, era vigilado desde hacía unos años por la alta torre de televisión que los ingenieros que la construyeron denominaron Torrespaña, pero que el pueblo llano bautizó con el nombre del Pirulí. Su mirada era tan profunda, que él siempre supo que les protegería de todo mal, de la misma forma que ahora le tocaba a él hacer de guardián de la memoria y los recuerdos de su padre, para que el olvido que gobernaba su mente no se hiciera dueño de ellos, y así sucesivamente.


Extracto del relato La pérdida de los recuerdos, de Ángel Silvelo Gabriel.

ÁNGEL SILVELO GANA EL 2º PREMIO DEL XVI CONCURSO DE NARRACIÓN HIPERBREVE DEL AYTO DE BULLAS (MURCIA)

He recibido la noticia en el trabajo a última hora de la mañana, y luego al llegar a casa, me he encontrado con el correo que os cuelgo.

Buenos días.
Desde la Agencia de Igualdad de Bullas tenemos el placer de presentarles los relatos premiados del XVI Concurso de Relatos hiperbreves 2011.
Decir que como siempre ha sido un concurso muy bien aceptado y la participación ha sido masiva. Hemos recibido relatos de sitios tan diversos como Sta. Cruz de Tenerife, Cádiz, Madrid, S. Sebastián, Córdoba,Madrid o Huesca. Por supuesto, también hemos contado con la participación de amantes de la literatura de Murcia.
Esperamos que os gusten.
Un saludo.
Charo. Promotora de Igualdad.



Decir, que Luces detrás de ti, se gestó después de escuchar el cd de Snow PAtrol, A Hundred Million Suns, y de ver uno de los videoclips de dicho álbum. Esas imágenes, fueron las culpables de que creara estas palabras:


LUCES DETRÁS DE TI
Los planetas giran en un eje que se parece mucho a ti. Te mueves con tanta soltura sobre el escenario que apenas te reconozco. Recuerdo cuando soñábamos con el infinito, y bebíamos en todas las fuentes, y vaciábamos nuestros bolsillos sin saber que estaban rotos.
Los planetas marcan la distancia que existe entre nosotros, y tú te conformas con soltar un millón de cometas con forma de soles estrellados. Las teclas del piano suenan huecas y sus acordes se alejan de nuestras vidas. Todos te miran mientras corren a tu alrededor. Hay muchas luces detrás de ti. Emiten destellos que ciegan mis ojos y detienen el tiempo. Los soles se convierten en estrellas y se pierden en un incierto infinito. Miro al escenario y está vacío.
Los planetas son verdes y tus ojos se convierten en lagos. Hay azul por todas partes y ciudades sin colores.



Microrrelato de Ángel Silvelo Gabriel

miércoles, 4 de mayo de 2011

ERNESTO SABATO: EL FÍSICO QUE QUISO SER ESCRITOR.

La insatisfacción existencial, esa cualidad humana tan en desuso en la actualidad, impregnó la vida de este argentino que desde muy pequeño sintió como la vida no era una batalla fácil. Undécimo de doce hermanos, debe su nombre a que el hermano que le antecedía murió, lo que le convirtió en el reflejo de lo que debería de haber sido el otro. Un hecho que lejos de beneficiarle, le dejó marcado para siempre, hasta el punto de ser junto a su hermano pequeño el protegido de su madre.

Esa forma de situarse en la vida, le llevó por la senda del existencialismo, donde intentó una y otra vez arrancar un por qué a su existencia y al mundo en el que le tocó vivir. Su biografía no estuvo marcada por el beneplácito o la benevolencia, muy al contrario, en muchas ocasiones le mostró la cara amarga de la desdicha, como cuando murió su hijo. O de la desesperación, cuando cansado de buscar respuestas a sus preguntas a través de la ciencia como medio más determinante para saciar sus ansias de saber, se dio cuenta que allí tampoco estaba aquello que le carcomía por dentro. Desengañado también de los grandes dogmas políticos y éticos del devenir universal que le tocó en suerte, buscó refugio en la literatura, no sólo a través de la novela, sino también del ensayo. Pero su insatisfacción era tan grande, que sus palabras muchas veces no llegaron a salvarse de su profunda búsqueda de algún consuelo que dejara de lastimarle. Gracias a su mujer, se salvaron Sobre Héroes y Tumbas y Abbadón el Exterminador, como designios de un destino que quiso colocarle entre los elegidos de un universo tan ingrato como el de la literatura.

Sus infinitas inquietudes le llevaron del comunismo al surrealismo, con una parada definitiva en el existencialismo, y como muchas veces sucede en la literatura, el azar quiso que su primera novela, El Túnel, no fuera pasto de las llamas y viera la luz, y para regocijo de todos aquellos que aman en mundo de las letras, tuvo una excepcional acogida, lo que permitió su difusión por muchos países allende de los mares de su Argentina natal, lo que llevó, a que su obra fuera reconocida y aclamada por escritores como Camus, situándole en la nómina de los imprescindibles, más allá de sus dimes y diretes con el gran Borges.

La reconciliación con el pueblo argentino le llegó de la mano de Raúl Alfonsín, cuando le encargó presidir la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) lo que dio como fruto el Informe Sabato. Un relato de los trágicos hechos, que muchos que lo han leído, consideran imprescindible y símbolo de aquello en lo que el ser humano nunca debería convertirse, un exterminador de sí mismo.

Su consagración en el mundo de las letras, le llegó con la concesión en el año 1984 del Premio Cervantes, lo que no le eximió de continuar con su búsqueda, incluso cuando su vista cansada no le permitió seguir escribiendo, lo que le obligó a refugiarse en el mundo de la pintura, donde plasmó seres, animales y objetos tenebrosos, entre tinieblas, muy a imagen y semejanza de muchos de los personajes que creó en sus novelas, pero que le sirvió, para seguir expresando aquello que le atormentaba por dentro. Con 99 años, casi ciego y apenas sin habla, el joven utópico y revolucionario nos dejó en silencio, como recorrió gran parte de su vida, extrañado de verse a sí mismo, y preguntándose constantemente ¿quién soy?




Reseña de Ángel Silvelo Gabriel

martes, 3 de mayo de 2011

INSIGNIFICANTE, NUEVO VÍDEO DE MAGNÉTICA


La banda Magnética presenta su nuevo single y nuevo videoclip Insignificante, incluido en su álbum Maida Vale (Artilugio Records).

El nuevo videoclip, que se basa en la cita del astrónomo estadounidense Carl Sagan y que resalta la insignificancia que respresentamos en el infinito cosmos, corre bajo la dirección de Álvaro León.

El videoclip también lo puedes escuchar en la página oficial del grupo

lunes, 2 de mayo de 2011

TOKIO BLUES (LA PELÍCULA): DISTORSIONES VISUALES SOBRE LA NOSTALGIA LA PÉRDIDA Y EL DOLOR

La relación entre literatura y el cine es muy extensa, y también, sus aciertos y desatinos a la hora de adaptar una novela a la gran pantalla. A nadie se le escapa tampoco, que una película no ha de ser fiel a la novela que adapta hasta convertirla en una fotocopia filmada de la misma, sino que se debe comportar como cualquier otra película, donde se nos relate una buena historia que seduzca, conmueva y deje al espectador con esa incertidumbre necesaria de las experiencias vitales enriquecedoras, a la salida del cine. Sin embargo, nada de todo eso ocurre en la versión que Tran Anh Hung ha filmado de Tokio Blues. En primer lugar, porque se salta de una forma premeditada el intenso e inmeso flashback en el que Murakami nos da una clase magistral de cómo iniciar una novela y cómo dejarnos sin aliento en su primeras páginas, donde se cuenta todo, pero con la necesidad de saber cómo y por qué, y en este caso, el director vietmanita afincado en Francia rompe ese enigma para, según él, dotar al film de una idea frescura y de presente (algo que no logra). En segundo lugar porque la nostalgia poética de los personajes de Murakami, no se encuentra en los personajes de la película por ninguna parte, porque ese ensimismamiento casi enfremizo de la primera juventud, se sustenta en el silencio y en los primeros planos casi enfermizos de los protagonistas (desgraciadamente ausentes de expresividad en muchos momentos), pero no, en la sucesión de imágenes donde a veces el montaje parece desenvolverse de un modo demasiado caprichoso para una película de ámbito internacional. Eso sí, en el haber de Tran Anh Hung cabe poner la belleza plástica de las imágenes rodadas en el sanatorio donde está internada Naoko.

Todo lo dicho hasta el momento, nos podría llevar a sorpresa, si no hubiésemos prestado atención a la primera señal que nos avisa que no nos encontramos ante una versión excesivamente comercial de Tokio Blues, pues su estreno únicamente se ha llevado a cabo en salas de V.O. (donde residen las denominadas películas de autor), como es este caso. La segunda, es ese ritmo lento, que a veces llega hasta el bostezo (sobre todo al principio de la película), donde la sucesión de imágenes sin apenas palabras, dejan al espectador todo el trabjo de imaginar qué piensan o sienten los personajes (sobre todo si no has leído la novela), que unido al montaje inicial, donde salen de retratados una forma casi anecdótica los diturbios del 69 (herederos del 68 francés) no ayudan al espectador a recrear de una forma verosimil el entorno donde se desarrolla la historia de Tokio Blues, tormentosa tanto en el exterior como en el interior de su personajes, lo que deja frío al espectador durante la primera hora del metraje (la película tiene una duración de 2h. y 13m.), hasta que poco a poco, todo fluye de una forma más natural y el puzzle comienza a componerse, a lo que no ayudan, la inexpresividad del protagonista, Watanabe (interpretado por Keniuchi Matsuyama).


Aunque el director dice que los sentimientos del amor, la pérdida y el dolor son iguales en todas la partes del mundo (como una muestra más del YO globalizador que nos invade), donde afirma que sí cabe alguna diferencia, es en el modo de expresarlo. Un matiz que queda bastante claro en esta fallida versión filmada de la magistral Tokio Blues, pues se desenvuelve muy a las claras como una película asiática, en los ritmos, el colorido, los planteamientos y la forma de actuar de los actores, entre los que destaca Rinko Kikuchi en el papel de la atormentada Naoko.


Por todo ello, esta versión de Tokio Blues, se convierte en una sucesión de distorsiones visuales sobre la nostalgia, la pérdida y el dolor.


Crítica de Ángel Silvelo Gabriel