domingo, 22 de octubre de 2023

SECOND, 25 ANIVERSARIO (XII): CONCIERTO FIN DE GIRA MONTAÑA RUSA EN LA RIVIERA DE MADRID, ABRIL 2015


 

Ayer, en la Sala La Riviera de Madrid, asistimos en directo a la confirmación de un grito a voces que, desde hace ya tiempo, perseguía al grupo de Murcia. Second está entre los grandes grupos del indie español. Las coordenadas y la semblanza del éxito conseguido a través del trabajo y del tiempo —si en el año 2012 cumplían 15 años de carrera, echen ustedes cuentas— quedaron reflejadas y confirmadas sobre el escenario a lo largo de los 22 temas que sonaron en directo. En un concierto fin de gira muy comedido en las formas que exhibió el grupo —uno está acostumbrado a verlos saltar sobre el público o reivindicar al dios talento de rodillas—, pero que sí fue intenso e incluso arrebatador por momentos, impresiones que me corroboraron las caras de felicidad de unos fans que ayer llenaron el recinto madrileño escogido para cerrar su Montaña rusa. Y así se comportaron Los Cinco de Murcia, como una especie de ruta donde descubrir nuevas sensaciones de unos temas ya muy trabajados. Esa es una de las grandes virtudes del grupo, volver a dibujar y a pintar sus canciones más veteranas de nuevos trazos y colores y, ayer, de nuevo lo consiguieron. Solo por resaltar uno de esos casos, Caramelos envenenados fue tocada en una atmósfera, casi ambient, al inicio del primer bis de la noche —sin duda, uno de los grandes momentos del concierto de ayer—. Esa necesidad de explorar nuevos territorios es la que atrapa una y otra vez a sus seguidores que, cada vez son más numerosos y, que ayer, llegaron desde todos los puntos de la geografía española, e incluso desde el extranjero, lo que nos dice muy a las claras el mensaje universal que, en sí misma, posee la música. Second ha ido creciendo poco a poco de la mano de unos fieles seguidores que tienen su máxima expresión en Ana Sabikilla, algo así como la community manager no oficial del grupo que, gracias a su transparente entusiasmo, llena las redes sociales del buen hacer del grupo murciano y de sus múltiples eventos. Mucho le debe el grupo de Murcia a sus más fieles seguidores, y tanto el sold out de ayer en la Riviera como el crowdfunding con el que han financiado la grabación de lo que será su nuevo disco, nos lo confirman. 

Las claves del éxito de los eternos aspirantes quedaron reflejadas desde las primeras notas del tema 2502 con el que abrieron el concierto de ayer. Impulsivos y enérgicos, los de Murcia se mostraron muy cercanos al público, con el que intentaron interactuar desde el primer momento. Ese gran sonido de Los Cinco de Murcia, limpio e impactante, estuvo muy presente a lo largo de toda la noche, en una nueva demostración de maestría de todos y cada uno de los componentes del grupo: «tele transportémonos», cantaba Sean Frutos, y eso fue lo que hicimos a lo largo de una senda portentosa y única, mágica y muy, muy, onírica. La intensidad con la que Second afrontaron ayer su primera parte del concierto estuvo muy cercana a esa apoteosis que les persigue en sus actuaciones en los numerosos festivales en lo que actúan. Frenético ritmo que siguió con Psicopático, donde las palmas de los asistentes también tuvieron su espacio, y a las que se les unieron unos coros que ya no pararon en ningún momento. Ni siquiera cuando sonó Antiyo en plan metálico, donde los Second se mostraron una vez más eléctricos y muy dinámicos, lo que les permitió seguir por esta Ruta 2502 subidos a una especie de nave espacial que solo entiende de subir y subir. Un tiro de energía que nos llevó hasta Mañana es domingo, que se inicia con una magnífica intro: «hagamos un pacto, me dijo al oído». Este es un tema que tiene mucha luz y que siempre resulta mágico: «mañana, mañana...», lo que le permite disfrutar, junto a otros temas más antiguos de Second, de una magia especial tanto dentro como fuera del escenario. Intensos como una bala que se deposita con virulencia en el corazón suena Muérdeme, uno de los grandes momentos de la noche, que nos llega a través de una intro muy atmosférica, con la que Second nos presenta este perfecto medio tiempo que nos invita a seguir al grupo por esa senda donde los sueños se hacen realidad, lo que además, consiguieron con una conexión perfecta y mágica con el público que hace de coro magistralmente, en una especie de grito infinito que hace levitar a todos los asistentes y que incluso logra ponernos los pelos de punta. Un momento estelar que de una forma inteligente Los Cinco de Murcia funden con Más suerte, otro de sus grandes temas, y que de paso les sirve para relajar un poco la cresta de la alta ola a la que nos habíamos subido y, que además, nos permite asistir a la primera colaboración de la noche, la de Carmen Boza: «el polvo se acumula, las idioteces crecen, relatos de ternura». Unas voces, las de Sean Frutos y Carmen Boza que, poco a poco, se van acoplando hasta que son abordadas por una magnífica guitarra que brilla con Jorge Guirao de rodillas en plan adoración a Carmen. Himno superlativo que desplaza a nuestros sentimientos a la visión de una gloria exenta de prejuicios. 

Con Las serpientes de nuevo nos subimos a los cables de alta tensión: «esto se ensucia, esto se alquila, esto no, esto no, no, no», donde el amor y sus malas consecuencias nos llevan por las coordenadas de una canción con arreglos más cercanos a los temas antiguos que a la del propio disco. Una buena intro nos lleva hasta La distancia no es velocidad por tiempo, un medio tiempo que nos invita a bailar, a ritmo de rap, con fórmulas que nos regulan el corazón y los sentimientos y, que nos desplaza hasta un magnífico cambio a mitad de la canción, donde los acordes avanzan ya sin miedo por una carretera donde las líneas blancas las pinta nuestra imaginación. Aquí, la distancia no es velocidad por tiempo, es otra cosa..., la plenitud del alma. La fiesta continúa cuando atacan Rodamos, con una pequeña intro realizada por Javi Vox del himno del Atlético de Madrid, guiño futbolero que acaba en un «oh, oh, oh, oh...» que nos sitúa en un magnífico inicio, pleno de fuerza, y que también nos sirve para asistir a la segunda colaboración con Javi, el cantante de Full —grupo invitado de la noche que ha tocado justo antes— sobre el escenario, y que nos permite contrastar la buena conexión entre los dos cantantes. Bote colectivo en La Riviera: «rodamos, rodamos, y sudamos, hasta que nos quede un soplo de aliento». En este punto, la histeria se desplaza al escenario en forma de saltos a lo pogo que acaban en un abrazo de los intérpretes. 

Una de las canciones votadas en las redes sociales como de las preferidas para sonar esta noche le lleva a Sean Frutos a anunciar que hace mucho que no la tocan, y que les perdonemos si cometen algún fallo. Error que no existe y que nos hace comprobar lo bien que envejecen las primeras composiciones de Los Cinco de Murcia. Acordes perfectos que Second han sabido reinterpretar muy bien. Intenso medio tiempo de esos que se quedan con fuerza en nuestro subconsciente. Lobotomizados es el siguiente tema elegido para sonar, y el grupo lo hace de una forma muy eléctrica y desafiante, con riffs de guitarra entrecortados: «tú, tú, tú, tienes algo, tú, tú, tú, diferente.../ fuimos lobotomizados y ahora somos tus esclavos». 

Otra de las novedades de la noche fue Nueva sensación, un tema que Second ha compuesto para la banda sonora de la película de Alfonso Albacete, Solo química, y que sirvió para que Sean Frutos nos dijera eso de: «gracias a todos por venir desde toda España». A partir de ahí sonaron las guitarras dinámicas, como siempre, intentando cincelar los ritmos con una energía muy cercana al brit-pop: «y ahora solo me conformo con ser águila o halcón». Interface que nos lleva a la canción más votada en las redes sociales por sus seguidores; una canción que no es otra que, El eterno aspirante, sin duda, uno de los mejores temas del grupo murciano que, sin embargo, ha sido desterrado de sus discos injustamente. Desde que Sean Frutos coge la guitarra española entes su manos, la magia se apodera del escenario y a través de una maravillosa intro nos dejamos llevar por esta inigualable composición, donde el tempo, la letra y su significado, nos hablan de las cosas más importantes de la vida:  «todo está bien, todo está bien... viejas películas de vídeo», a las que acompañan unas guitarras que resuenan hasta el cielo, conformando un bella estela de notas musicales que nos lleva hasta Espectador, otro tema plagado de intensos acordes que se sustentan muy bien, tanto en las guitarras de Javi y Jorge como en la voz de Sean. Subidos a ese espacio de sonidos placenteros, Sean aprovecha para decir que es el cumpleaños de Jorge Guirao y entonar un cumpleaños feliz al que le acompañan las dos mil quinientas voces presentes en la sala. A partir de ahí suena A tu alrededor, otra de esas canciones que siempre es una acierto y que de nuevo le sirve al grupo para interactuar con el público: «que los discos no son todos de amor» canta Sean mientras el ritmo sube y sube con la batería de Fran, hasta que todos los componentes del grupo abandonan el escenario. 

Antes de comenzar el primer bis, el gran Nando Robles nos da las gracias y nos pide perdón porque las camisetas y los cd's se les han agotado y no se han acordado de traer más. Aunque de una forma muy acertada, nos recuerda que se es más feliz siendo más imperfecto. Antes de dejar paso al resto del grupo aún nos recuerda la fiesta que después se va a celebrar en el Ocho y medio. Y casi sin avisar, Fran se pone a tocar uno de los teclados del escenario para, con una magnífica intro, muy electrónica en plan ambient, tocar Caramelos envenenados: «latido con latido, pero eso no importaba, es lo que estamos probando». Extraordinaria versión que, en un momento dado, sube de ritmo a través de la voz de Sean con su famoso estribillo: «uh, uh, uh, tú lo hiciste todo bien». Sobresaliente versión, única e indefectiblemente buena que nos demuestra las grandes habilidades musicales del grupo, y que uno les aplaude por tratar de ofrecer versiones diferentes de sus temas. Con Conocerte regresamos al pasado, aunque a través del tamiz de una música más melódica y pausada, pero también más eléctrica, donde lo matices nos recuerdan a The Smiths, que a través de otra intro distinta y apoyada en los teclados que esta vez toca Sean, irrumpe en un ritmo alto y casi frenético: «quién eres tú, quién soy yo». El público salta mientras Sean canta: «la intensidad nos lleva más allá». Con N.A.D.A asistimos a la colaboración de Maryan Frutos, cuya voz se acopla muy bien con la de su hermano Sean; una versión de esta canción, la de anoche, que comienza más pausada con la que intentan crear una atmósfera especial a su alrededor hasta que se rompe hacia arriba, en un clara declaración de energía e ímpetu que nos lleva al coro acapela con el público, y con el que finaliza el tema, para colocarnos en disposición de escuchar Autodestrucción, que sirve para que Mónica Vázquez, cantante y compositora de Electric Nana acompañe al grupo sobre el escenario al grito de: «¡Riviera, vamos arriba!». Sonidos electrónicos para empezar, hasta que nos encontramos con un riff de guitarra al que Mónica hace eco. Al grito de: «¡Arriba Madrid!», todo el mundo se pone a botar: «seremos, auto, auto, destructivos», un grito que acaba con un simbólico lanzamiento al aire de los teclados por parte de Javi Vox. 

En el segundo y último bis de la noche suena su gran hit, Rincón exquisito. «Nos lo hemos pasado de puta madre, Madrid», nos chilla un extenuado Sean Frutos. «Nos vemos en los festivales», añade, para dejar espacio a unas guitarras que resuenan y hacen ecos infinitos plenos de magníficas resonancias y reflejos. Reflejos de una realidad que ayer nos sirvió para desentrañar las huellas del éxito de los eternos aspirantes.     

Ángel Silvelo Gabriel.

jueves, 19 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (XI): MONTAÑA RUSA, 2013


 

Los Cinco de Murcia han desentrañado las coordenadas de su nuevo disco en forma de huida; una huida sustentada en el miedo a la rutina y al encasillamiento de fórmulas que siempre nos llevan a un mismo lugar. En algún momento de nuestras vidas hay que huir hasta de nosotros mismos, para de esa forma, superar nuestros propios miedos y deshacernos de la duda que muchas veces nos acecha como una sombra de la que no podemos despojarnos. Second lo han conseguido a través de ritmos endiablados y envolventes que, en unas ocasiones, nos invitan a subirnos a una pista de baile en forma de montaña rusa, y en otras, nos tele transportan a un mundo muy lejano, en el que las colisiones son de amor o desamor, y donde el frío te convierte en un ser cibernético. Una propuesta que sin duda trata de visualizar un futuro lejos de este planeta; un planeta que nos oprime y del que tan sólo nos podemos liberar quitándonos la careta del día a día con valentía, para así, afrontar nuestra propia desnudez delante de un espejo, y una vez, despojados de nuestros ridículos prejuicios, mirarnos sin miedo para vernos tal y como somos. En esa especie de catarsis, Second nos presentan once canciones en las que podemos apreciar el lado más salvaje del brit-pop español en forma de caramelos envenenados que nos proporcionan altas dosis de supervivencia para afrontar con más vigor los nuevos días que están por llegar. 

Los Cinco de Murcia no son ajenos a los tiempos que nos toca vivir, y la propuesta que nos lanzan es un viaje futurista y pletórico de ritmo; una invitación a la que el grupo nos llevan de la mano hasta una pista de baile infinita, a la que todos podemos subirnos y desde la que todos podemos compartir sensaciones que entrelazan los sentimientos más universales del ser humano: amor, miedo, odio, felicidad... Second parecen dispuestos a universalizar su música y su sonido con canciones que nos incitan a saltar hasta un espacio sideral en el que poder disfrutar de lo mejor de la vida. Optimistas, pero con mensaje, Second nos arrebatan las desgastadas neuronas de nuestro cerebro para decirnos que la vida hay que vivirla, aunque sea en el año 2502. Unos tiempos de cambio que, en esencia, son secondianos al máximo a poco que nos paremos a escuchar cada uno de los cortes del disco con atención. En este sentido, Montaña rusa comienza con el tema 2502, primer single y videoclip oficial que ya desde un principio arremete contra nosotros en forma de radio mal sintonizada, pero que enseguida despliega todas sus armas con unas ondas cibernéticas de mundos sin temblor. Aquí estamos ante la versión más futurista del grupo, que no de su música, pues el mensaje existencial en forma de imágenes de otro tiempo, se compaginan con lo que podríamos denominar la base común de la música de este disco, donde el bajo de Nando Robles tiene una mayor presencia, y las guitarras de Jorge Guirao y Javi Box ya no planean sino que caen en picado en estructuras entrecortadas que nos meten en ritmos con secuencias endiabladas. Las tendencias altamente rítmicas prosiguen en Las serpientes, donde una vez más el bajo y los teclados juegan un papel sobresaliente sin desdeñar la influencia de unas guitarras que también están muy presentes. Espasmos bailables son los que engendran esta canción, si bien, ahora disfrutamos con melodías plenamente ochenteras de marcado carácter anglosajón fusionadas con el estilo más secondiano posible, en el que los ritmos eléctricos y entrecortados al modo más trepidante e imaginable van a hacer las delicias de los más profusamente bailones en sus conciertos. Una estela de sonidos anglosajones (U2, en concreto) que tampoco abandonan en Extenuación (a pesar de que el disco haya sido grabado en Los Ángeles bajo la batuta de Sebastian Krys), que ha dotado al disco de ese sonido tan envolvente que lo encierra en una espiral que parece que nunca tiene fin, y que ya veremos cómo la afronta el grupo cuando lleven los temas al directo. Algo sí nos queda claro ya en este tercer corte del disco: la inmediatez es una virtud. 

Con Caramelos envenenados regresamos a sensaciones ya vividas, y quizá estemos ante la mejor canción del disco, disfrazada con un inicio más reposado que, sin embargo, coge un bucle de fuerza y ritmo auténticamente genial y distinto, donde los coros con los que han dotado al estribillo de esta canción nos hacen soñar de nuevo: "huuuuu, uuuuu... tú lo hiciste todo bien/ caramelos envenenados/ me preguntas ¿y ahora qué?/, yo creo que te he contestado". Vaivenes amorosos con tintes existenciales que rompen nuestra rutina: "tú y yo sólo sabemos estar aquí al mismo tiempo y echarnos de menos", como mejor metáfora de una relación enclavada en un presente cibernético que día a día nos aísla más y más de las personas que queremos. Un lapsus que de nuevo nos remite al denominador común de un disco trepidante que no deja ni un minuto de aburrimiento, porque Lobotomizados es regresar a una montaña rusa donde los tira y afloja de las secuencias sonoras nos hacen ir hacia adelante y hacia atrás como a los protagonistas del vídeo (no oficial) que sirvió de presentación a este tema. Agotados de tanto correr, Second, nos proponen con su música una buena dosis de optimismo y vitalidad, que se traduce en ritmos rápidos, ágiles y que no te dan un respiro. Lobotomizados es un tema pensado para la pista de baile más salvaje, y de paso, para hacer saltar a sus seguidores todo lo que se pueda en los festivales, pues estamos ante una de sus canciones más desenfadada y alocada, en la que se dan la mano la pericia musical e interpretativa con esas buenas dosis de inteligencia a la hora de elegir sus vídeos y cómo realizarlos, pues este Lobotomizados versión videoclip, tiene mucho de transformación; transformación intrépida e inteligente, como la propia canción, pues en ambos casos, están llamados a llegar al gran público. 

Las reminiscencias de ecos ya escuchados en la discografía de Second se conjugan de nuevo en Antiyo, que se inicia con un coro muy significativo: "ah, ah, ah, oooh, sal, sal fuera de mí, querrás salir de mí antiyo", en lo que parece un nuevo reflejo que sale directo y a golpe de furia de ese espejo en el que ahora se miran sin miedo Los Cinco de Murcia, que se muestran sedientos de una rabia ardiente que necesitaba salir al mundo exterior, y que por lo que escuchamos, estaba ahí, y lo único que ocurría era que esperaba su momento para darse a conocer. Irracionales o no, Second se vuelven a mostrar espasmódicos en sus ritmos y muy alejados de su lado más racional. Algo que intentan amortiguar en La barrera sensorial, otra de las grandes canciones del disco, pues de nuevo se funden ritmos e imágenes muy potentes, sustentados en una melodía con banjo que la hace diferente e igual a la vez, pues su intensidad está fuera de toda duda, lo que también se pone de manifiesto con unos golpes de teclado magistrales. Una excelente carta de presentación para La velocidad no es espacio por tiempo; una canción en la que Sean Frutos tiene puestas todas sus esperanzas de cara a que se convierta en el nuevo himno del grupo; un tema cuya melodía, por otra parte, está llena de matices oscuros (tal y como ahora quiere mostrarse el grupo), y que en este corte del disco se caracteriza por matices plagados de inputs reticentes en la inmediatez; inmediatez sostenida en cortes continuos de lapsos y delapsos que a su vez rompen las barreras de la profundidad de fondo que posee en sí misma la canción, que sube definitivamente cuando las guitarras toman el mando, en una demostración más que llamativa de las grandes habilidades musicales y estilísticas de Fran Guirao y Javi Vox. La velocidad no es espacio por tiempo es la negación de las fórmulas empíricas y de la lógica, lo que supone una declaración en toda regla del estallido emocional de un Sean Frutos ávido de grandes dosis de guerra. 

Una Montaña rusa que nos devuelve al origen o punto cero de la pendiente en Espectador; un espacio en blanco que Second completa con las melodías más clásicas de su discografía, pero adornada de esas gotitas de mala leche (reciente marca de la casa), y en la que de nuevo, ellos y nosotros, se reconcilian con las guitarras más planeadoras, que llenan nuestras mentes de mágicos y evocadores sonidos; brit-pop revitalizante en esencia pura: "no puede estar esta droga en mi interior... y ahora no puedo dejar de ser espectador". Una energía desbordante que se desplaza a gran velocidad en Si todo se oxida, otro escaparate de la vida expuesta a la orgía del instante, como si todo estuviese destinado o se redujera a un continuo devenir de átomos y moléculas que nos transforman en seres diferentes a cada segundo; siluetas que se desdibujan en un baile de sombras condenadas a no tocarse; esa podría ser una de sus definiciones de esta canción. Estamos de ocasión supone el epílogo a Montaña rusa, otra de las grandes canciones del disco, con melodías menos trepadoras, pero sí más añorables, sobre todo, tras el viaje intrépido y pletórico de crestas y valles sinfín al que Second nos ha invitado. Con este tema, los de Murcia, consolidan su buen gusto por los medios tiempos, y con ello rinden un homenaje a sus antiguas habilidades, pero no sólo eso, porque además, este track contiene un final en forma de aria magistral, como epílogo de despedida de una gran fiesta que necesita de un momento de recogimiento, aunque éste sólo sea eso, pequeño pero necesario; gran cláusula de cierre para un disco nuevo y diferente de Los Cinco de Murcia, que esta vez, nos invitan a visitar el lado más salvaje del brit-pop español, y de paso, destruir su cara más amable de chicos buenos del indie patrio. 

Ángel Silvelo Gabriel.

martes, 17 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (X): CONCIERTO EN EL CICLO FRONTERA 2012 —CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID—

 


El setlist que escuchamos ayer en el Círculo de Bellas Artes reproduce miméticamente el que Second ha editado en el disco en directo si salvamos un par de canciones con las que el grupo murciano quería dar una sorpresa a sus seguidores, que una vez más, casi llenaron la Sala de Columnas donde se programó el concierto dentro del Ciclo Frontera Círculo (una ubicación que no resulta adecuada para celebrar un concierto de música). La fuerza y contundencia de Mañana es domingo rompió la impaciencia del inicio del concierto, que tuvo que esperar a que terminase la obra de teatro que alguna planta más abajo se estaba representando. Poco importó la espera, porque desde el minuto uno, Los Cinco de Murcia tenían al público en el bolsillo y, como hijos pródigos que vuelven a casa, ayer estaban dispuestos a repartir todo el cariño que la distancia se había encargado de almacenar minuto a minuto, y así, vigor y genio, gloria y victoria se daban la mano sobre el escenario por primera vez esa noche. El trono de los sueños ayer salió de nuevo de su escondite cuando a continuación sonó Demasiado soñadores, con un punteo inicial a lo The Shadows, intenso, eléctrico, vigoroso… que nos recordó por qué estábamos allí. 

Ayer, Second, subieron al escenario una sección de cuerda y un trompetista, que litigaron en notas con la formación original del grupo. Muérdeme fue el inicio de ese fraternal confrontamiento, que sirvió para crear una atmósfera especial con la que ya cuenta la versión original, pero que ayer sonó a gloria con un magnífico y limpio punteo de guitarra inicial al que se unió un Fran Guirao de pie desde la batería como si fuese un estandarte que nos guiase a través de la batalla. Siempre he resaltado la magnífica voz del frontman del grupo, un portentoso Sean Frutos que ayer lo entregó todo sobre el escenario. Second estuvieron sobresalientes como siempre, con un Fran Guirao desde la batería que es la perfecta retaguardia por su contundente efecto sonoro de fondo. El bueno de Nando Robles acaricia las cuerdas de su bajo emulando a Peter Hook de New Order, no siendo ese el único punto de unión del grupo y los de Manchester, pues Sean Frutos tiene una figura muy parecida a la del malogrado Ian Curtis, cantante de la mítica formación Joy Division y germen de lo que luego sería New Order. Al otro lado del escenario, Javi Vox reparte su virtuosismo entre las cuerdas de su guitarra y los teclados que caprichosamente se cuelan en las notas de las canciones de Second, y lo hacen, para mejorarlas y convertirlas en atmosféricas; una cualidad que las delata como mágicas. En el otro extremo de la balanza está el gran Jorge Guirao, un extraordinario contrapunto y puntal del grupo, pues si Javi es la fuerza y la pasión, Jorge es el lirismo poético sobre el escenario, siempre atento y cómplice con Sean y el resto de compañeros y con una perenne sonrisa en su boca. 

N.A.D.A. sonó como un interludio que a veces iba más lenta y otras más rápida. Una nueva demostración de Los Cinco de Murcia de no repetirnos los temas tal y como los conocíamos, y que como exploradores en una expedición sin fin, buscan nuevos matices en su trabajo, lo que es de aplaudir y agradecer. Behind the pose supuso que las guitarras se hicieran con el poder (sin músicos adicionales) en un Círculo de Bellas Artes que se tiñe de oscuro con un Sean Frutos cantando en inglés. Aquí la tensión sube y sube en un perfecto tobogán que te deja respirar y que también te oprime el estómago hasta dejarte sin aliento. La sección de cuerdas eléctricas vuelve a vibrar y se apodera de todo el protagonismo, que se convierte en onírico como las hadas que nos visitan a medianoche para decirnos que todavía no ha acabado el cuento en el que estamos inmersos, y al que acompaña una tensión teñida de psicodelia que envuelve el escenario con unos sensacionales Nando y Fran. Fortune day fue uno de los grandes arrebatos de la noche, porque Second se reconvirtieron en íntimos y más cercanos si cabe, y porque sonaron como si de repente nos hubiésemos trasladado a un club de jazz, donde los negros eran blancos por arte de magia, y en donde los saxos se vuelven trompetas, y los violonchelos se enamoran de los violines, mientras Sean se convierte en el abanderado de este barco de grandes vientos y mejor música, lo que convirtió a esta maravillosa canción en un bocado exquisito sólo apto para los paladares más selectos (la canción de la noche). Con A las 10 la calma regresa al escenario buscando ritmos diferentes a los vividos hasta ese instante, e intenta interiorizar un ajuste entre la sección de cuerdas y la voz de Sean. 

Una de las sorpresas de la noche llegó cuando tocaron Horas de humo, un tema que normalmente no forma parte del setlist del grupo, y que ayer interpretaron con unas guitarras acústicas que acompañan a la voz de Sean en una perfecta armonía que nos recuerda a la música de los primeros sesenta, inocente y sencilla, pero directa como un proyectil que nos arrebata el corazón. Esta versión de Horas de humo redunda en un progreso increíble sobre un ritmo sostenido que nos invade y ante el que no podemos sino pedir el armisticio. Más suerte nos sorprende los sentidos con un inicio de violines muy nítidos y a lo Michael Nyman, que poco a poco dan paso a las cuerdas de las guitarras acústicas que le proporcionan un toque jazzie casi cálido, y que busca un punto de encuentro entre la íntima cercanía de los violines y la proximidad siempre certera de las guitarras acústicas y la voz de Sean, que al final deriva en un cántico colectivo repleto de sensaciones y que proclama a Sean como el nuevo Mesías que viene a rescatarnos de nuestra infinita crisis. 

Con Rincón exquisito vuelve el set eléctrico y nos regalan otra versión exquisita de esta canción donde los violines imponen su presencia hasta que el sonido sube y sube como por arte de magia, lo que produce una versión con ligeros tonos incandescentemente jazzies que se entremezclan de nuevo con el pop de Second de siempre, que como iluminados prestidigitadores sacan su bola de cristal para meternos en ella y no dejarnos salir. El eterno aspirante tiene un inicio infinito e imponente, al que se une un sonido pregrabado de fondo que tensa aún más si cabe esta tensa canción de por sí, lo que nos lleva a afirmar que sin duda esta es la mejor canción que el grupo ha compuesto hasta el momento, y que ayer sonó con un ritmo más rápido e incesante que tira y tira hasta atropellarnos. Different levels suena muy a The Smiths, con un inicio muy hipnótico, que, como una nana, nos invita a visitar el territorio de Second forever en distintas intensidades y niveles. Esta versión es más tranquila pero también más certera y suena como la perfecta melodía de los ochenta pasada por el tamiz de Second, y sirve para que los violines y la trompeta abandonen el escenario. 

El último tramo de concierto se inicia con Psicopático, que comienza con un punteo diferente y muy aguerrido, que junta sobre el escenario a Javi, Fran y Nando mientras que el público corea: lo he decidido, es de cretinos… y que nos lleva hasta Autodestructivos que apenas se diferencia de la versión del disco, si exceptuamos a un Javi Vox haciendo diabluras sobre los teclados y rompiendo el hielo de este perfecta canción de anuncio para televisión. Mientras Sean se recupera un poco, Nando ejerce de perfecto presentador y acaba diciéndonos que: el presente nos pertenece… y para demostrárnoslo atacan Watching the moon con un tamiz de tonos violetas tirando casi a negro, al que la voz de Sean procura darle más brillo; un brillo que sin duda ya tiene, pero que ante nosotros se muestra más hipnótico, melancólico y sinuoso, como un presentimiento lleno de intriga que nos advierte que el presente nos pertenece; pura psicodelia. Prototipo sirve de inicio a un bis en el que también escuchamos Invisible y Rodamos en una sucesión de ritmos acelerados y recargados de fuerza, en el que como en un profundo sueño, Second nos recuerda que hemos hecho una travesía por la fina y sinuosa línea de la gloria. 

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 15 de octubre de 2023

EL VERBO ODIADO EN LA SALA EL PERRO DE MADRID: DESDE LA ESENCIA AL ARREBATO


 

La valentía de enfrentarse solo al destino. A viajar a través de la oscuridad en busca de algo de luz. Y hacerlo explorando la esencia con la que fuimos creamos. Y aquello de lo que partimos. Aquello que queríamos ser al comenzar. Verdades y riesgos reunidos en torno a la figura, la palabra y las notas de la guitarra de Jorge Pérez, que asumió en solitario la parte acústica de la primera parte del concierto que el grupo oscense ofreció ayer en la Sala El Perro de Madrid —que presentó un sold out en toda regla—. Su ensimismamiento y su verdad sobre el escenario contagiaron enseguida a los asistentes, que quedaron prendados de su puesta escena y la obsesiva y autodestructiva oscuridad que rondan a muchas de sus canciones. Temas siempre cargados de esa última necesidad existencial de afrontar la vida de cara. Un embelesamiento que duró media hora, en el que Jorge tocó un tema desconocido —porque no lo tocan en directo ni está en ninguno de sus discos—, junto a otros ya muy conocidos y coreados por los asistentes, y que más tarde volverían a reproducir en un vendaval eléctrico de una hora de duración. 

La fuerza de El Verbo Odiado se halla en la pujanza de una guitarras únicas, solventes y, sobre todo, altas muy altas, con una variedad de notas que se cuelan en el corazón de todos aquellos que las escuchan. Guitarras desalmadas por la potencia de sus propuestas y por la brillantez de sus notas que trasgreden el shoegaze inicial del grupo. Guitarras que ahora se marcan grandes dosis de un pop-rock único, porque los matices que engloban así lo manifiestan. Los tres primeros temas con los que iniciaron la segunda parte del concierto así lo atestiguaron, donde le grupo oscense nos mostró versiones más largas y envolventes de los mismos, en los que la atmósfera en plan The Cure de sus inicios, se fueron fusionando con la psicodelia más oscura que se abre paso hacia el arrebato. Aquí es donde el grupo pide a viva voz escenarios más amplios y escuchas mucho más masivas que hagan justicia a su gran trabajo. Una labor artística que está siempre muy bien ejecutada en sus directos, tal y como este mismo año ya pudimos apreciar en su anterior parada en Madrid el pasado mes de enero. 

Arropados por un buen número de fans, El Verbo Odiado fueron martillando uno a uno sus éxitos con magníficas muestras de su energía en canciones como Fargo, Funerales o A punto de fuga, sólo por poner tres ejemplos, y que dejan a su primera aparición, Nada que celebrar, como un tema de relleno que no es demostrativo de sus nuevas opciones musicales. Alternativas rítmicas mucho más cercanas al arrebato. Eso sí, un final endemoniado pleno de fuerza y magia que ayer iniciaron desde la más absoluta esencia.  

Ángel Silvelo Gabriel.

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA IX: EL ETERNO ASPIRANTE, 2012


 

La madurez que se manifiesta en el riesgo. En la búsqueda de algo distinto, nuevo, enigmático. Una sensación que el artista transmite en sus nuevos trabajos, a pesar del riesgo que supone acabar varado en mitad de un mar sin agua ni olas. La primera percepción al oír esta canción, El eterno aspirante, es la carga poética de su letra, de ese mensaje basado en imágenes que se superponen unas a otras y te enganchan y obligan a seguir su camino, entre errante, a través de un circo y dentro del mar junto a unos delfines. Y, también, esa vuelta a un pasado donde los amantes fueron felices. Eternos aspirantes de nuevas vidas, deseos y pasiones que Second ha sintetizado con un ritmo pop contundente, rápido y de altos vuelos, que convierten a la canción en himno perfecto plagado de sensaciones nada más escucharlo. 

“Todo está bien, todo está bien, todo está bien…” dice la letra de El eterno aspirante, el único tema nuevo de “15”, el último trabajo de Los Cinco de Murcia. Una canción que nos demuestra la gran madurez como letrista de la mejor voz del pop español. Sean Frutos está tocado por la varita mágica de la inspiración más arrebatadora (“Viene la estación de los delfines,/ danzan sin cuartel en superficie./ Voz subliminal es el lenguaje tan suave…”), y en El eterno aspirante nos regala una letra enigmática, envolvente y única que transforma una gran canción en esencial (“Esta es la ocasión del eterno aspirante/ así que ya lo tienes,/ ya lo sabes”). 

Tras escuchar esta canción, podemos estar esperanzados a la hora de ver por dónde van a ir los nuevos sonidos de Second, porque sin duda, prometen altas dosis de la mejor música posible (“Esto es un vagón de algún circo ambulante,/ así que no desprecies,/ prueba antes”). Y no se nos ocurre mejor definición que ésta, para inmortalizar el aura que posee el grupo fuera y dentro del escenario, pues una y otra vez, su sencillez y cercanía en el trato directo, y su fuerza y contundencia sobre el escenario, nos invitan a seguir probando concierto tras concierto, donde lejos de despreciar su música, nos sentimos como uno más de los componentes de ese circo ambulante que día a día va teniendo más vagones cargados de fieles seguidores. 

Poderosos, enérgicos y electrizantes Second atraviesan el panel de las sombras para situarse en la realidad más brillante, donde permanecen recubiertos por el halo de los elegidos, y ahí permanecen y se deslizan, emitiendo destellos con los que iluminan a todos aquellos que se paran a escucharles para de una forma natural y nada forzada llegar a lo más profundo de sus capacidades sensoriales. Ese viaje directo e infinito es el que convierte cada uno de sus conciertos en un Rincón Exquisito, donde como el Eterno Aspirante nos demuestran una y otra vez que no son Demasiado Soñadores sino todo lo contrario, y que les da igual tener Más Suerte o quedar A las 10, porque ellos permanecen fijos Behind the pose en Different Levels desde los que disfrutar de Watching the Moon antes de convertirse en Invisible’s, para como Oscar Wilde delante de un espejo, preguntarse si son suficientemente Autodestructivos sin necesitad de entonar un Muérdeme más Psicopático que se convierta en una gigantesca rueda rodante para proponerles a sus seguidores un Rodamos colectivo con el que marchar de la mano por la senda de la vida. 

Ángel Silvelo Gabriel.

domingo, 8 de octubre de 2023

WOODY ALLEN, GOLPE DE SUERTE: EL AMOR, EL AZAR Y SUS CONSECUENCIAS


 

La vida surge del caos. De la conjunción de sentimientos como la inseguridad, el miedo y la desazón que provoca la rutina. Y, también, de esa búsqueda de la que se nutre la necesidad de vivir más allá de nuestra propia, y muchas veces, aburrida existencia. De esa nueva necesidad que no podemos controlar, nacen el amor, el azar y sus consecuencias. Woody Allen lo sabe y no desdeña esfuerzos en perseguir aquello que conoce y practica: la atracción hacia lo indeseable o políticamente incorrecto. Víctima de una sociedad puritana, hipócrita y narcisista, el director norteamericano sigue sus postulados de siempre al pie de la letra y, en la que dicen que será su última película, vuelve a mostrarnos esa sensación de que somos víctimas del destino. Destino cruel y vengativo que nos demuestra que sólo somos marionetas en pos de los hilos que manejan otros. De ahí, que Golpe de suerte sea una película sin principios morales, y sí de caprichosas turbulencias que somos incapaces de predecir por lo inesperado de las mismas y lo ocultas que se encuentran dentro de nuestro ser. De ese retrato robot surge una comedia, entre romántica y negra, presidida por la luz de un Vittorio Storaro en estado de gracia, que nos regala una luz protagonizada por la magia de una amplia gama de matices cromáticos que van desde los ocres y verdes exteriores, a los interiores, un tanto apagados y que le sirven para contraponer el brillo de la mirada y la sonrisa de su protagonista, una Lou de Laáge, a la que Allen persigue sin denuedo mediante sus clásicos primeros planos con los que nos la acerca y magnifican hasta convertirla en una defensora de la inmadurez y la bondad, sin por ello salir perjudicada en su retrato y actuación. Aquí, el director vuelve a recrearse con esos movimientos de cámara —tipo 360 grados— con los que nos ofrece el anverso y el reverso de algunas escenas, como si quisiera advertirnos de la diferencia entre lo que es real y lo que no, pues de nuevo en la acción que ha creado el director, es la realidad la que se nutre de la ficción de una forma prolongada e inteligente. Un rasgo, la inteligencia, que Allen destila con un finísimo aura de ironía y sarcasmo que nos hace reír en varios momentos a lo largo del film. 

Golpe de suerte es un feliz reencuentro con las mejores dosis artísticas de un director que, a sus 87 años, no renuncia a seguir divirtiéndose como un niño que sitúa su mirada sobre la perversa y caprichosa sociedad en la que vive, donde la clase alta, una vez más, sale retratada bajo la lupa de sus propias estupideces, y donde el dinero no es sinónimo de felicidad y mucho menos de libertad. El contrapunto bohemio y literario que representa Niels Schneider en su personaje de Alain nos habla de ello, de la tumultuosa potencia que los sentimientos tienen en sí mismos, sobre todo, cuando éstos surgen con la naturalidad del verdadero amor, y donde de nuevo, el destino o el truculento azar, se hace dueño de ellos. Y si a todo esto le añadimos unas gotitas de jazz en su banda sonora, ya tendremos completado y aderezado el caprichoso universo onírico de un Woody Allen que se niega a ser aquello que los demás le demandan. De esta forma, su rebeldía es la de un niño grande que todavía cree en el amor, el azar y sus consecuencias. 

Ángel Silvelo Gabriel.

viernes, 6 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (VIII): 15, 2012

 


La historia de Second va muy unida a la de sus seguidores que, con el paso del tiempo, están siendo legión, y no sólo eso, porque a día de hoy ya se han convertido en sus más fieles aliados, y junto con su música, están ganando diariamente la batalla de las redes sociales y la de su presencia en el lugar que les corresponde dentro del panorama musical español. A nivel particular, mi historia con Los Cinco de Murcia se inicia tras una audición accidental en una radio fórmula de su hit Rincón Exquisito, y a partir de ahí he podido escucharles, conocerles, entrevistarles, y volcar sobre mis múltiples reseñas las imágenes y los sentimientos que su música me transmiten. Y ahora llega 15. Un disco especial. Un disco en directo que le sirve al grupo para celebrar sus primeros quince años de carrera musical. Un disco que supone la constatación de la gran capacidad que la banda de Murcia atesora para llenar grandes escenarios, porque a pesar de que a veces la desnudez de las tablas les haya acompañado en sus conciertos, sólo hace falta darles la oportunidad de las grandes ocasiones, para que una escenografía marcada por el buen gusto, les haga envolverse en la piel de las grandes estrellas, y este cd llamado 15 es un magnífico ejemplo de lo que digo. 

Desde esa magnífica puesta en escena, Second salen al escenario poderosos, enérgicos y electrizantes mientras atraviesan el panel de las sombras para situarse en la realidad más brillante. Una realidad en la que permanecen recubiertos por el halo de los elegidos, y desde ahí, deslizarse emitiendo destellos con los que iluminan a todos aquellos que se paran a escucharles, para de una forma natural y nada forzada, llegar a lo más profundo de sus capacidades sensoriales. Difuminados tras unas pantallas retráctiles, las siluetas de Sean, Javier, Jorge, Nando y Fran hacen su aparición sobre un escenario iluminado a contraluz, que casi sin darnos cuenta, hacen suyo. La magia de este grupo no está sólo en sus canciones, sino en las múltiples y a cada cual mejor versión que crean sobre las mismas. El pasado dieciséis de diciembre del año 2011, en un Teatro Circo de Murcia abarrotado, arrancaron este emblemático concierto con Mañana es domingo, un tema que, con sólo escuchar los primeros acordes de la canción, los asistentes ya suponían que estaban ante una nueva y mejorada versión de Second, pues la canción sonó contundente, perfecta, limpia e intensa, como si fuera la primera vez que la escuchábamos, y en esa nueva superficie inmaculada sobre la que se desplazan los teclados, el bajo, las guitarras, la batería y la voz de Sean, asistimos obnubilados al nacimiento de una nueva canción y de un nuevo grupo. Second se comportan como unos auténticos lutieres de la música cuando acarician con sus manos y su voz unas composiciones que alcanzan la categoría de míticas. En este sentido, para todos aquellos que no pudimos asistir a este concierto único, y repito el calificativo de emblemático, no paramos de asombrarnos por esa capacidad de reinventarse a sí mimos de Los Cinco de Murcia. 

La realización de la grabación del concierto está presentada en cada corte con lo que podríamos denominar como las bambalinas de los ensayos y la preparación del gran día, y entre canción y canción, vemos detalles e instantes de cómo se ha ido gestando este disco. 15, es sin duda, la constatación de que Second están llamados a ser más grandes, porque no hace falta sino escuchar El eterno aspirante (el único tema nuevo del disco), para darnos cuenta de la gran madurez como letrista de Sean Frutos, tocado en este tema por la varita mágica de la inspiración más arrebatadora que va de la mano de una letra enigmática, envolvente y única que transforma una gran canción en algo esencial. Por lo escuchado, podemos estar esperanzados a la hora de intuir por dónde van a ir los nuevos sonidos de Second, porque sin duda prometen altas dosis de la mejor música posible. A lo que habría que añadir que, respecto a este directo, la introducción de la secciones de cuerda y de viento hacen brillar sobremanera a las canciones, porque hay que destacar que la coordinación de las cuerdas de los violines compiten en ímpetu, fuerza y arrojo con las cuerdas de las guitarras y el bajo. Así, con Demasiado Soñadores sigue esa fuerza innata en las composiciones de Second, y la canción suena a música celestial y se comporta como una extraordinaria demostración de la madurez del grupo, que ha conseguido darle a este tema una contundencia y una congruencia que para nada tenía la primera vez que los escuchamos en la Sala Joy Eslava como adelanto de lo que hasta la fecha era su último elepé, y que le sirve al grupo para caer rendidos ante la mística sonora de Muérdeme, una de sus grandes canciones que en 15 suena inigualable, con una perfecta y mágica combinación entre las cuerdas de los violines y las guitarras, lo que le proporcionan un final apoteósico y le da un vigor especial, como especial es este delirio sonoro llamado Muérdeme, que en el disco se enlaza con Psicopático —digo esto, porque el orden de las canciones en el CD y en el DVD es diferente— con uno solos de guitarras inmaculados que se transforman a la perfección en un shock psicopático, con Sean como maestro de ceremonias y un Jorge Guirao sublime a la hora de dar la chispa necesaria a este pogo moderno. La versión de Rincón Exquisito gana en intensidad con respecto a la que conocíamos, y donde una vez más, los violines se consolidan como grandes protagonistas de este sonido brillante y único de Los Cinco de Murcia. Este espléndido preámbulo es el que les sirve para presentarnos el ya comentado El eterno aspirante, magnífica canción, donde el grupo se recrea con maestría en nuevos espacios musicales que nos dejan con ganas de más, porque esta canción tiene el simbolismo de un sol naciente que de repente se colorea con una capa rojo pasión que nos derrite. Con A las 10 se inicia lo que podríamos denominar como set acústico, en el que de nuevo los murcianos nos deleitan con nuevos matices y notas que no sabíamos que existían y que en Más Suerte se convierten en un penetrante viento romántico con ecos de un tango moderno, acústico y melancólico, que consigue hacerla muy especial hasta caer en ese blanco y negro de las imágenes de N.A.D.A, tema bandera que aquí suena más pausado, pero no menos intenso. 

Behind the pose es una vuelta a sus orígenes y al inglés, donde el sonido se transforma más oscuro con matices anglosajones plenos de fuerza e intensidad que se tornan en una luna pasajera y caprichosa en la psicodélica Watching the moon, donde un ojo de halcón nos muestra la buena relación que Sean mantiene con el micrófono al que permanece pegado durante todo el concierto, como si fuera el único asidero al que agarrarse en el delirium tremens sonoro y musical que interpreta a las mil maravillas. Igual de impecables que el resto del grupo se muestra en los medios tiempos, entre los que se postula la intensidad de Autodestructivos, que de paso les sirve para interactuar con un público entregado y embelesado por lo que ven y oyen —elegante y acertada escenografía— y que sin duda es la pieza perfecta para encarar el sprint final con Invisible y la ya mítica Rodamos. 

Ángel Silvelo Gabriel.

martes, 3 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (VII): SECOND CELEBRA SUS PRIMEROS 15 AÑOS EN LA MÚSICA CON LA GRABACIÓN DE UN DISCO EN DIRECTO EN EL TEATRO CIRCO DE MURCIA

 




Como decía la vieja canción: «Quince años no son nada», o ¿quizá sí? Para salir de dudas, Second ha decidido recordarnos a todos su aventura musical en ese período de tiempo. Y lo han hecho de la mejor forma posible, porque se han disfrazado bajo las notas de sus canciones, aquellas que comenzaron en un lejano 1997 bajo la batuta de Sean Frutos (vocalista) y Jorge Guirao (guitarra), a los que más tarde se unirían el resto del grupo: Nando Robles (bajista), Fran Guirao (batería) y Javi Vox (guitarra/teclados). Desde entonces, las señas de identidad de este grupo murciano han sido siempre las mismas, porque su objetivo no ha sido otro que el de transitar por la senda de los soñadores; un lugar mágico repleto de sonidos que siempre buscan la verdad del instante de una forma sencilla, sin necesidad de despistarnos con falsos artilugios. Si todos sus seguidores corean ya sin dificultad los últimos éxitos de sus dos últimos discos, Demasiados Soñadores y Fracciones de un Segundo, no es menos cierto, que adentrarse en esa otra aventura que es escuchar sus tres primeros trabajos, es hacerlo en el interior más profundo de una intrahistoria muy rica en matices, que con el paso del tiempo, se nos antojan cada vez mejores. Sólo hace falta detenerse en canciones como Watching the moon de su primer disco Private Life, para darnos cuenta que nos encontramos ante cinco generosos músicos que tienen la necesidad de transmitirnos sensaciones, imágenes y sentimientos con los que alimentar a nuestro imaginario colectivo, que en un mágico viaje, se funde con una de las épocas más fructíferas de la música popular, porque a través de sus notas encontramos la esencia de los mejores The Smith, The Cure, Depeche Mode, y otros tantos, que hicieron de la música pop algo grande, y que en su segundo trabajo alcanza cotas altísimas en temas como Differente Levels, Living in London, Sweet Caffeine o Great Failures. Unos pasos en el mundo de la música que les llevaron con toda justicia hasta lo más alto, con su triunfo en la Final Mundial de los GBOB Awards, que desgraciadamente se convirtió en un falso espejismo de lo que en verdad debería haber sido ese galardón. 

Pero Second no desesperó, y continuó componiendo buenas canciones, que como una premonición, recogieron bajo el nombre Invisible (se escribe igual en inglés que en español, aunque no se pronuncia exactamente igual), y en ese nuevo tramo del camino sus temas se tornan más cálidos, como su tierra mediterránea, y esta vez sí, el castellano comienza a hacer su aparición en las letras de sus canciones, aunque Invisible, Her Dairy o On an Island siguen teniendo ese duende oscuro y anglosajón que tan bien han sabido atesorar Second, como si se hubiesen postulado como los mejores guardianes de un tesoro que nunca deba desaparecer o perderse. Pero en esta ocasión, también nos encontramos con esos otros ritmos que poco a poco se van abriendo camino en su música, y canciones como Algo, Nada te dirige o Tu inocencia intacta, son el anticipo de lo que será su gran irrupción en el panorama musical español con su álbum Fracciones de un Segundo y su hit Rincón Exquisito, un tema rabiosamente pop que tiene la característica de atraparte desde la primera nota. Pero lo mejor de este disco no es sólo este tema, sino el compendio de grandes canciones que se reúnen en el mismo, como Palabras, su archiconocida Rodamos, con la que acostumbran a terminar sus conciertos, y que a su vez, se funden con total naturalidad con la densidad sonora de Más Suerte, como ejemplo de esa otra forma de ver la música que tiene Second, lo que los convierte en exploradores de sonidos al alcance de muy pocos y les lleva a estar nominados como mejor grupo nuevo y mejor videoclip en los premios 40 Principales. Un disco, que entre otras muchas cosas, nos dejó el gran sabor de boca de su concierto final de gira en la Sala Joy Eslava del 22 de abril de 2010. 

La carretera y la furgoneta, como compañeras inseparables de su deambular por el mundo de la música, se convirtieron en protagonistas de su último trabajo Demasiado Soñadores, porque el mismo nació entre concierto y concierto, festival y festival, en un proceso febril y creativo que les llevó a repetir hasta el infinito la grabación de alguna de las canciones, y que de la mano de Raúl de Lara (el conocido como sexto Second), recupera la garra de sus inicios, con sonidos más contundentes y guitarreros, como señas de identidad una vez más de la fuerza y el empuje de este grupo murciano. Demasiado soñadores atesora una selección de canciones destinadas a quedarse en lo más profundo de nuestra memoria. Canciones que se inician con una enigmática y arrebatadora N.A.D.A., pero siendo esta una gran canción, no podemos olvidarnos de esas otras que no se quedan atrás, como Muérdeme, Mañana, Autodestructivos o Psicopático… que les ha llevado a ganar el Premio Pop-Eye 2011 al Mejor Artista Nacional y al Mejor Videoclip por Muérdeme. 

Todas ellas ahora se funden en un nuevo salto al vacío en forma de disco en directo al que han denominado como 15 —un disco que se comporta como un gesto más de esta senda de los soñadores por donde Second nos invita a transitar cada día—, con el que Sean, Jorge, Nando, Fran y Javi, les quieren dar las gracias a todos sus seguidores y amantes de la buena música, porque como decía la vieja canción: «Quince años no son nada», o ¿quizá sí?

Ángel Silvelo Gabriel.

Fotografía de: elerizoalbino 

domingo, 1 de octubre de 2023

SECOND, HOMENAJE A SUS 25 AÑOS DE CARRERA (VI): CONCIERTO EN RETRATOS MAHOU 2011

 


Second, una vez más, demostraron que ganan muchos enteros en los espacios grandes que normalmente no frecuentan en los circuitos de las salas de conciertos del territorio patrio. Energía, contundencia, presencia —mucha presencia— y una brillantez arrolladora, son sólo algunos de los calificativos con los que cabe definir el proyecto cada vez más maduro de este grupo. Ayer, Second, en esa desnudez de guitarras, bajo, teclados, batería y voz, capitaneados por ese gran cantante que es Sean Frutos, volvieron a salir victoriosos ante un nuevo reto que, como siempre, afrontaron con total naturalidad y dotes de cercanía con su público a la hora de ejecutar sus temas. Un álbum de fotos sonoro que compartieron con los asistentes, como si los allí congregados fuésemos una parte más de la familia. Y disfrutamos de canciones hechas para soñar y recordar, porque ese es el poso de los grandes grupos y las grandes canciones que Second atesora. Al final del concierto, el buen ánimo general fue tan entusiasta, que todo el mundo estaba esperando con gran expectación su próximo concierto el 16 de diciembre en Murcia —donde grabarán su primer disco en directo para celebrar sus quince años de carrera— y, como no, el concierto del FNAC Festival que se celebrará en Madrid el próximo 27 de diciembre en Palacio de Deportes de Madrid, donde compartirán cartel con Amaral, Love of Lesbian o Iván Ferreiro, entre otros. 

Second dividió su concierto en tres partes: dos eléctricas y una acústica. Todas ellas se convirtieron en un enorme regalo de cara a sus fans. En este sentido, todo comenzó con la fuerza arrolladora de Mañana es domingo, un tema al que siguió el ritmo potente de A las diez, que se detuvo cuando Sean se dirigió al público por primera vez con un: «¡Hola Madrid! somos Second», en el inicio de Demasiado soñadores, y que a él, le sirvió para romper el hielo que Fran Guirao ya había fundido desde el inicio del concierto cuando se puso en pie sobre su batería a modo de estandarte. El ritmo del setlist cambió cuando tocaron Muérdeme con un inicio mucho más atmosférico e inquietante, al que siguió un espléndido punteo de guitarras —de Javi y Jorge—), convirtiendo a esta historia de rendición en la primera canción ampliamente coreada por el público que cantó la letra a pies juntillas, y que es el complemento perfecto de un tema épico y recurrente del mejor sonido de Second, que finalizaron con unos magníficos coros, preludio de un rotundo final que les permite atacar el primer tema de su tercer álbum Invisible, Horas de humo, donde ya se aprecian las señas de identidad más que evidentes del grupo, aunque con un sonido menos contundente, pero que acaba con un entregado Jorge de rodillas sobre el escenario tocando la guitarra a modo de veneración hacia su entusiasta público. 

Al inicio de En pequeñas cosas Sean nos recuerda que, aunque no es una de las canciones habituales en sus conciertos, sí es una de las elegidas por los fans a través de Facebook para que la toquen, y que para no defraudarlos, ellos la inician con una contundente demostración de batería por parte de Fran, a la que siguen los ecos de la guitarras, que esta vez sí, nos retrotraen hasta Depeche Mode —grupo del que ya fueron teloneros—. Este tema se convierte en un magnífico ejemplo del buen dominio que Los Cinco de Murcia tienen sobre los medios tiempos épicos y rompedores que nos traen los ecos de las mejores canciones de los años ochenta, y que les sirven para enlazarla tras un largo inicio con Psicopático, donde una vez más, el ritmo del concierto sube y sube sin parar con toda la platea del teatro puesta en pie y dando palmas. Un tema, en el que Sean hace las delicias de sus fans con un baile psicopático dando vueltas sobre sí mismo, como exponente de una canción nuevamente eléctrica, potente y muy aplaudida. De ahí nos fuimos al Mar del Plata con De Buenos Aires, que supuso el regreso a un sonido más eléctrico de guitarras que consigue trasladarnos de nuevo a ritmos que juegan una y otra vez a hipnotizar nuestros oídos y nuestros sentimientos en un bucle sinfín, donde de nuevo sobresale la magnífica voz de Sean, tan contundente con sus cuerdas vocales como el resto de los componentes de la banda con el suyo propio. 

Rincón exquisito es el primer gran hit de la noche que sale a escena, y que todo el mundo canta de la primera a la última estrofa. Una canción pop que es capaz de poner de acuerdo a todos los asistentes, pues se levantan de sus asientos y de pie corean la canción con un unánime manos arriba —de aplausos— al que Second responde con apabullante directo que acaba en a capela con Sean sentado en el borde del escenario junto al resto del grupo. Y de un hit al siguiente, porque casi sin solución de continuidad suenan las notas de N.A.D.A., uno de los temas más emblemáticos de la banda murciana, que se inicia con un tenue sonido de teclados que enseguida sube hasta el infinito en una nueva demostración de fuerza y de garra. Una canción que admite múltiples interpretaciones, y por ello se hace grande, aparte de denotar la madurez compositiva de José Ángel Frutos (Sean), que en este último álbum demuestra sus grandes dotes como letrista. Autodestructivos y sus notas que rinden pleitesía a los sonidos electrónicos de los grupos españoles de los años ochenta, es el final de la primera parta eléctrica del concierto, donde sobresale un inmenso —en lo musical y en lo humano— Nando Flores; una contundencia que lleva al público a convertir al teatro en una gigantesca pista de baile, que termina con Fran apoyando con sus baquetas los aplausos del público, que culmina con un final muy psicodélico que nos recuerda a los Stone Roses. 

La parte acústica, uno de los regalos que ayer nos ofrecieron Second, se inició con el tema Conocerte y con Sean a la voz y la armónica, en una pose que resucita en nuestros corazones la leyenda de los cantantes malditos, y al que acompañan el brillo de la guitarras acústicas de Javi y Fran que nos rasgan una vez más los sentidos de los allí presentes, que estamos más que expectantes ante este nuevo formato del grupo murciano. Sometimes es una canción de su segundo disco Pose, y que por ende, consiguió hacer las delicias de sus seguidores más veteranos. Una canción que cantan en inglés y que nos recuerda al Morrissey sin los Smiths, lo que no deja de sorprendernos, pues Second posee esa versatilidad de recuperar sonidos y sensaciones de otra época, lo que les hace sencillamente magníficos, lo que lleva al público a despedir esta interpretación tan genuina con el grito de: «Esos murcianos». Her Diary es la siguiente canción en sonar en el gran escenario de los Teatros del Canal, y se muestra como la cómplice perfecta entre estos magos de las cuerdas —vocales y de las otras—, y un público que se entrega a la pureza de una voz que gana muchos enteros en este  formato acústico. En el viaje es otro de los temas votados en Facebook por sus fans, y que a pesar de ser una de las canciones que no suelen tocar en directo, se adapta perfectamente al formato acústico, pues sus combinación de sonidos jazzies y de bossa nova la hacen propicia para dejarla bien guardadita en el cajón de los buenos recuerdos, donde también podemos guardar Tu alrededor, una canción que posee un gran carga de melancolía y ensoñaciones de ánimos de cambio, y que tiene ese tono de final de algo, como el final de los veranos o de las historias de amor, y en la que Sean salta del escenario y recorre todo el patio de butacas ofreciendo su micro al público para que cante el estribillo. Un público entre el que se encuentra su hermana Maryan Frutos —Kuve— y que hace las delicias de los asistentes con su gran chorro de voz. 

El regreso al formato eléctrico es también el comienzo del fin. Un final que se inicia con el tema Más suerte; una canción repleta de atmosferas envolventes que da paso a Invisible para poner el cuentakilómetros a cien, y que sirve de presentación al gran descubrimiento de la noche, que no es otro que Watching the moon; una canción de su primer álbum que nos devuelven al territorio de los sonidos oscuros con el que Morrissey vuelve a colarse por el patio de butacas de los Teatros del Canal a través de unas espléndidas guitarras que suenan a otro tiempo. Sin duda, un tema con una gran dimensión y una profundidad dignas de alabanza. ¡Qué gran viaje en el tiempo! que como una manta sonora de gran intensidad lo cubre todo: sensaciones y recuerdos; y que da paso a Rodamos, otro gran hit con el que acostumbran a despedir sus conciertos, y donde todo el mundo abandona sus butacas para ponerse a bailar delante del escenario. 

Ángel Silvelo Gabriel.